No existe una norma en la que se indique cual es el momento exacto de acudir a un psicólogo para solicitar ayuda, ya que dependiendo de la persona y de la manera de gestionar su situación y necesidades variará la urgencia para acudir o no a terapia.

Para saber nosotros mismos si necesitamos consultar con un profesional para recibir ayuda psicológica, es muy importante que observemos si tenemos unos síntomas concretos asociados, como pueden ser por ejemplo ansiedad, alteración del sueño o de la alimentación, sensación de tristeza, falta de concentración, estrés, etc. Identificar que estos síntomas se han venido desarrollando a lo largo del tiempo y que en un momento vital determinado alguno de ellos están interfiriendo negativamente en el desarrollo de nuestro ambiente familiar, laboral o personal puede ponernos en alerta para darnos cuenta de que puede que debamos acudir a un profesional.

Es importante acudir a un psicólogo cuando detectemos que algo no va bien en el funcionamiento de nuestro estado actual, ya que muchas veces los problemas pueden generar sensaciones tan desagradables que pueden bloquear nuestra vida impidiéndonos disfrutar de todos los aspectos positivos y agradables de los que nos encontramos rodeados.

Muchas veces ocurre que, cuando estos problemas aparecen, nuestra creencia de sentirnos autosuficientes y capaces de salir de todo cueste lo que cueste se convierte en un arma de doble filo: en ocasiones nos permitirá demostrarnos a nosotros mismos que tenemos fuerzas para luchar por lo bueno, y como no, para superar lo malo; pero en otras ocasiones esto nos puede hacer mucho más daño del que pensamos, ya que muchas veces no estamos preparados a nivel cognitivo, emocional o conductual para afrontar determinadas situaciones.

Es en ese momento cuando hay que dejarse ayudar por los profesionales de la psicología, ya que con ellos adquiriremos las habilidades y herramientas necesarias para gestionar la situación que en ese momento vital no somos capaces de gestionar y que está interfiriendo en nuestra vida de una manera muy negativa.

Esto muchas veces está asociado con los prejuicios que hay en la sociedad sobre el demandar ayuda para aquello que está relacionado con nuestra vida personal o con nuestro bienestar emocional. Un ejemplo de esto podría ser, para entenderlo mejor, cuando tenemos un dolor fuerte en alguna parte del cuerpo y nos preocupamos de que podamos tener una lesión o una enfermedad; en este caso y sin dudarlo, acudimos al médico a ver que ocurre. Esto es muy importante para nuestra correcta salud física.

Sin embargo, cuando algo en nosotros mismos o con los demás no va bien, no sabemos gestionar la situación y comienza una sintomatología de la que nos hacemos cargo, y llega un momento donde nos vemos superados. ¿Por qué en ese momento no somos capaces de pedir ayuda, como en el ejemplo anterior en el que cuando teníamos un dolor físico acudimos al médico? Aunque sean dos ejemplos distintos, el fin es el mismo, tener una buena salud y mejorar nuestro bienestar. La única diferencia es que en el segundo caso se trata de mejorar nuestra salud mental.

“Lo principal es reconocer que necesitamos ayuda, una vez hecho esto, la solución está a nuestro alcance.”

J. G. Moore