En primer lugar es necesario aclarar que la palabra “gravedad” en terapia psicológica no debería utilizarse, puesto que se trata de un término con muchas connotaciones negativas y que puede dar lugar a confusión.

Dicha palabra habría que sustituirla por el hecho de que un trastorno, problema o malestar sea clínicamente significativo. Pero, ¿qué significa clínicamente significativo? Con esto nos referimos a aquellas situaciones en las que existe un malestar excesivamente elevado y que impide a la persona desarrollar su vida con normalidad, bien sea a nivel laboral, personal o familiar, y que como consecuencia se está deteriorando su salud mental.

Cuando esto ocurre una de las cosas que más suelen repetirse las personas es “yo puedo con esto”, “este malestar no va a poder conmigo”, “soy fuerte para superar esto”, “no puedo ser un débil”, etc. Sin embargo, deberíamos preguntarnos si realmente creemos que, por no poder hacer algo por nosotros mismos y demandar ayuda para gestionar una determinada situación, en este caso nuestra salud mental, ¿debemos considerarnos débiles ante los demás o con nosotros mismos? Por supuesto que no.

Pongamos algunos ejemplos: cuando a una persona le duele algo que afecta a su salud física, acude al médico de cabecera para demandar una exploración y en el caso de que éste lo vea necesario derive a un médico especialista. Cuando una familia, recibe una herencia y no sabe cómo gestionar dichos bienes, demanda a un abogado que les ayude a gestionar su patrimonio. Cuando una persona se está recuperando de la rotura de una pierna, demanda rehabilitación para recuperarse lo antes posible.

Pero, ¿en que se parecen todos estos casos? En que en todos existe una demanda hacia determinados profesionales que les van a ayudar de una u otra manera. Y, ¿qué diferencia existe entre demandar ayuda en el tema de salud física, de gestión del patrimonio o de rehabilitación? ¿Es que, el demandar ayuda sobre estos temas y no sobre salud mental, como sería el caso de acudir a terapia psicológica, te hace más fuerte o menos débil que los demás? Por supuesto que no.

Es necesario e importantísimo aceptarse a uno mismo con todas y cada una de las cosas que nos ocurren en la vida, por duras que sean, y más importante aún saber que si no podemos gestionar algo por nosotros mismos no es que seamos más débiles que los demás, sino que por distintos motivos necesitamos ayuda en la gestión de determinadas situaciones vitales que se nos presentan.

“A veces no te das cuenta de tus propias fortalezas hasta que te encaras con tu mayor debilidad.”
 
S. Gale