Es importante destacar en primer lugar que la psicoterapia está destinada a todas las personas, de todas las edades, sexos, cultura etc. Ahora, es importante diferenciar de entre toda la gente que acude a terapia, a dos tipos concretos de pacientes:

Por un lado, se encuentran los pacientes con trastornos psicológicos como pueden ser, por ejemplo, trastornos de ansiedad, depresión, fobias, trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia, adicciones etc. En estos casos, el objetivo principal de la terapia será, en primer lugar, el control de los síntomas que presentan y el aprendizaje de estrategias y habilidades que les ayuden a prevenir la reaparición de los síntomas.

Por otro lado, la psicoterapia también va dirigida a aquellas personas que quieren mejorar su crecimiento personal así como poner solución a determinados problemas, que de una u otra manera están interfiriendo en su vida diaria. Con esto nos referimos, por ejemplo, a personas con dificultades en la adaptación a nuevas situaciones vitales, como podrían ser un duelo por el fallecimiento de un ser querido, una separación de su pareja, una adaptación a un nuevo puesto de trabajo, etc.

Este último tipo de pacientes también pueden acudir a terapia en busca de una mejora de sus habilidades personales como pueden ser, por ejemplo, habilidades sociales o estrategias de afrontamiento, así como buscando un asesoramiento en la toma de decisiones y resolución de conflictos a nivel personal, laboral o familiar.

En todos estos casos la terapia será, evidentemente, aplicado a cada persona mediante un tratamiento psicológico personalizado, en función de sus necesidades y circunstancias específicas.

Por tanto, queda claro que no es necesario presentar un trastorno psicológico para poder obtener beneficios de la psicoterapia.

Para comprenderlo aún mejor pondremos ejemplos concretos del tipo de casos que han acudido a nuestro centro demandando psicoterapia:

  • Personas con el estado de ánimo deprimido que no logran salir de esa situación por sí mismas.
  • Personas que tienen un problema y no pueden parar de darle vueltas en su cabeza, de tal forma que está interfiriendo en su vida cotidiana.
  • Personas que reciben información de los demás y no saben bien cómo gestionarla.
  • Personas que se encuentran inmersas en un determinado ambiente y les resulta muy difícil manejarse en el.
  • Personas con dificultades para crear o mantener relaciones con otras personas.
  • Personas que están siendo víctimas de acoso escolar o acoso laboral.
  • Personas que se sienten aisladas o rechazas por los demás, o que presentan sentimientos de inferioridad.
  • Personas con pocas esperanzas futuras, ya que piensan que nada tiene sentido.
  • Personas con determinadas fobias o pánicos.
  • Parejas con conflictos, a los cuales se les ayuda a manejarlos y solucionarlos.
  • Personas que desean resolver conflictos familiares.

Es decir, el hecho de acudir a psicoterapia no debería estar sujeto a ningún tipo de prejuicio, puesto que todas las personas podemos encontrarnos en un momento dado en una situación como las anteriores, y necesitar de un servicio de terapia psicológica para ayudarnos a mejorar nuestra salud mental y bienestar emocional.

“El diagnóstico no es el fin, sino el comienzo de la práctica.”
 
M. H. Fischer