El tratamiento siempre va a depender de los resultados de la evaluación que se ha realizado las primeras sesiones. Cuando hablamos de resultados, no implica que siempre se tengan que utilizar cuestionarios para realizar dicha evaluación, sino que el profesional identifica cuales son los objetivos del tratamiento, puesto que a través de la entrevista y de unas sesiones de recogida de información, puede definir el tratamiento sin la necesaria utilización de cuestionarios. No obstante, cabe decir que la utilización de estos cuestionarios hace que se puedan corroborar las hipótesis evaluativas formuladas por el profesional y de esta forma el tratamiento estará validado no solo a nivel cualitativo o de entrevista clínica, sino también a nivel cuantitativo o de cuestionarios.

Por tanto, dicho tratamiento es personalizado al igual que todo el proceso terapéutico, ya que no existen dos casos iguales y cada uno de ellos tendrá que ser fundamental definirlo en función de las necesidades concretas del paciente.

Es importante conocer también sobre el tipo de tratamiento psicológico que se va a desarrollar, ya que en Psicología existen distintas orientaciones que varían en función de los profesionales. Podemos encontrar diferentes tipos de terapia, como por ejemplo la cognitiva-conductual, la psicodinámica o la humanista, entre otras muchas. La utilización de una u otra terapia no implica que una sea mejor que la otra, sino que dependiendo del tipo de formación del centro se aplicará un tratamiento enfocado a un tipo de terapia o a otra. No obstante, cabe decir que en general, la terapia cognitiva-conductual es la que suele ofrecer unos resultatos más rápidos en cuanto a la mejoría del paciente.

Con respecto a la duración de la terapia, esta va a depender de lo complejo que sea el caso y de la disposición del paciente a dedicar energías a mejorar. Una terapia individual para problemas de ansiedad, por ejemplo, dura entre 8 y 15 sesiones; para depresiones, la duración puede ser algo mayor, acercándose a las 14 a 18 sesiones. Pero repetimos, la duración depende mucho de cada paciente y de la problemática por la que consulta. La duración de cada sesión es de unos 60 minutos, aproximadamente.

La frecuencia de las sesiones viene dada por el caso concreto que presenta el paciente; no obstante, como norma general, las primeras sesiones de la terapia suelen tener una frecuencia de visitas semanal.

Sin embargo, aunque acudir a psicoterapia es un esfuerzo personal y económico, es muy importante no acudir al psicólogo preguntándonos cuándo vamos a terminar el proceso terapéutico, o cuantas sesiones vamos a necesitar para mejorar, ya que en este caso nos condicionamos de manera inconsciente, dificultando conseguir un progreso efectivo y permanente.

“Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir.”
 
F. Sagan