¿Quién no ha sentido celos alguna vez?

Imaginemos que estamos en una fiesta y que una persona sumamente atractiva se acerca a nuestra pareja y le sonríe. Observamos a su vez que nuestra pareja la mira atentamente. ¿Que sentimos? Pues probablemente un dolor en el estómago acompañado de algunas punzadas en el pecho y el deseo de quitar de en medio al intruso o intrusa. No es un infarto. Tranquilidad. Son Celos. Y no son los celos patológicos de los que nos hablan tanto, no. Es una respuesta ante un posible peligro que nos pone en alerta. El peligro es que nuestra pareja  sienta atracción por otras personas. Lo cierto es que no podemos evitar que el otro/a sienta atracción por alguien pero lo vemos como un riesgo que pone en peligro nuestra relación y lo que hacemos es intentar alejar este peligro. No estamos locos, repito que no son celos patológicos. Es algo que nace de nuestras entrañas. No podemos evitar tener esa sensación.

Podemos definir los celos como un conjunto de sensaciones (bastante desagradables por cierto) que se desencadenan ante la posibilidad de perder algo valioso, nuestra pareja. Las emociones que los acompañan suelen ser tristeza, miedo, ira además de ansiedad caracterizada por palpitaciones, sudores, dolorcillo en el pecho y todo ello mezclado que a veces no podemos ni definirlo ya que es una amalgama de sensaciones.

¿Cuál es la diferencia entre lo que puede considerarse una reacción normal y los celos patológicos de los que nos hablan la mayoría de las veces? En el segundo caso la persona necesita pruebas constantes del comportamiento fiel de su pareja y está en permanente estado de vigilancia ante los supuestos peligros. Incluso puede ponerle trampas al otro para ver si se comporta de manera fiel, por ejemplo poniendo cebos para ver si cae en ellos o no. Además intentara alejar a la pareja de las personas supuestamente peligrosas. Imaginar el estado de estrés en que se vive tanto la persona celosa como el destinatario de los celos.

Si no estáis en esta situación y los celos se limitan a lo que os he contado anteriormente no temáis.

Además os voy a dar una buena noticia y es que los celos tienen su parte positiva: te mueven a conquistar al otro y a reconquistarle también.

Te hacen estar presente en el aquí y ahora y ser consciente de que hay otras personas en el mundo que pueden atraer a la pareja. Que esto no nos asuste, es una realidad. No hay que tener miedo, hay que tenerlo en cuenta y seguir cuidando a la pareja. Si los años nos han hecho descuidarla, tomar conciencia de ello y continuar con la conquista olvidada. Nos ayudara a mantener vivo el amor, el deseo. Nos enseñara a que el otro no nos pertenece y por tanto lo valoraremos mas. La pareja lo agradecerá. Utiliza los celos, ponlos a tu favor y no intentes evitarlos porque se agarrarán mas fuerte a tu estomago. Solo manejalos.

En el siguiente post os hablaré de cómo manejar (que no evitar) la situación.