En mi último post os hablaba de los celos y os comentaba que pueden ser nuestros aliados porque nos hacen valorar a nuestra pareja. Os hablaba de la diferencia entre los celos patológicos y los celos normales que todos experimentamos en algún momento de nuestra vida y que nos mueven a conquistar y reconquistar al otro/a. Patológicos o no, lo cierto es que los celos nos remueven y pueden llegar a ser muy desagradables. En este post quiero dar una serie de consejos para entenderlos y manejarlos.

Imagina que contemplas una escena en la que una persona coquetea con tu pareja. Lo primero que vas a sentir es una reacción de alerta. Tu atención se va a dirigir hacia lo que está pasando intentando captar todos los detalles de la situación. (Quien es la otra persona, como va vestida, como le mira, porque le mira, donde le mira). También vas a evaluar el comportamiento de tu pareja al cual asignaras un significado. Si la mira atentamente puedes decidir que es porque le gusta o simplemente porque se comporta educadamente en esta situación. Si es lo primero nuestros celos se van a disparar. Recordemos que es una sensación desagradable acompañada por emociones variadas como el miedo, la tristeza e incluso la rabia. ¿Qué hacer?

  • Lo primero es no culpabilizarnos. A lo largo de mi trayectoria como psicóloga he encontrado muchas personas que no se dan permiso para sentir lo que toca en este momento y se culpabilizan por sentir celos o  enfado o tristeza o lo que sea. Es muy importante no juzgarnos. Debemos asumir y aceptar estas emociones y sentimientos. Si las rechazas se agarraran más fuertemente a tu estómago.
  • Lo segundo es identificar nuestro sentimiento o emoción.  ¿Rabia? ¿Miedo? ¿Tristeza? ¿Una mezcla de todas?
  • Una vez que sepamos lo que sentimos intentamos localizar la sensación. ¿Donde se aloja? ¿En nuestro pecho, en la boca del estómago, en la cabeza?
  • Dialoga con tu sensación. ¿Qué te dice? Puede ser estoy enfadado/a porque en el último mes ya he visto coquetear a mi pareja con la misma persona. O siento miedo porque esta situación es muy parecida a lo que me paso en otra ocasión y temo que me vuelva a pasar lo mismo. O siento tristeza ante la posibilidad de que me pareja me abandone.
  • Reflexiona sobre qué cosas puedes hacer para aliviarte. Importante aliviarte pero no quitarte la sensación desagradable a toda costa. Insisto. Cuando luchamos contra algo vuelve con más fuerza. Mejor aprender a manejar que intentar eliminar a toda costa. Algunas cosas para aliviarte puede que sean: Preguntar a tu pareja sobre esa situación vivida sin culpabilizarle,  respirar profundo, dar un paseo relajante.
  • Una vez que entendemos lo que nos pasa realizamos una inspiración profunda y al expirar sacamos toda la sensación desagradable del lugar donde estaba alojada. Si es en el pecho imaginamos que al expirar la expulsamos y la sacamos al exterior.

Todo este proceso os ayudará a tomar contacto con la emoción, a entenderla y aprender a gestionarla minimizándola.

Otros consejos que os doy es que aprendáis a  vivir con cierto grado de incertidumbre. La vida está hecha de pequeñas incertidumbres. No tenemos la certeza de que conservaremos el trabajo o que vamos a gozar de buena salud. Igualmente no podemos controlar que nuestra pareja se quedará a nuestro lado o nunca nos engañará. Hay cosas que escapan a nuestro control y el aceptar esto nos hace relajarnos en cierta medida, lo cual no quiere decir que descuidemos a la pareja. Si podemos hacer cosas para atraer a nuestra pareja e incrementar las posibilidades de que se quede. Pero recordar, no depende al 100% de nosotros.

Finalmente deciros que amar es confiar y confiar es descansar por fin. Algo muy necesario para no amargarnos la vida