En ocasiones nos han llegado preguntas sobre si es adecuado acudir a terapia con un psicólogo que trate también a un familiar o a un amigo de nuestro entorno, o si como parte del proceso de terapia puede ser positivo que intervenga también alguna de estas personas.

En el primer caso planteado, existe un consenso entre los profesionales de la psicología en que no hay ningún problema en acudir a terapia con un psicólogo que esté tratando también a un familiar o a un amigo del paciente, ya que en estas situaciones el psicólogo está abordando casos diferentes y se mantiene perfectamente la privacidad y la independencia de actuación entre ambos pacientes.

En el segundo supuesto, sin embargo, sí que hay posturas encontradas, ya que hay un sector importante de los profesionales de la psicología que consideran que lo adecuado es tratar a la persona individualmente, sin necesidad de que en dicho proceso de intervención deban intervenir personas de su entorno, esto es familiares o amigos. En cambio, también hay otros psicólogos que opinan que es fundamental contar con familiares y amigos para incluirlos dentro del proceso terapéutico en los momentos en los que sea necesario.

En cualquier caso, cabe destacar que para esto no hay una opción mejor que otra, sino que depende de la situación específica o necesidad del paciente, así como la orientación del profesional, factores en función de los cuales se realizará una terapia únicamente individual o terapias donde se incluyan a familiares o amigos.

“El verdadero amigo es aquél que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte.”
 
L. Wein