La terapia cognitivo-conductual es una de las escuelas de psicoterapia con más estudios empíricos contrastados que demuestran su efectividad. Hay dos características que la definen y estas son, su modelo de naturaleza humana y su metodología.

Este tipo de terapia es una forma de entender cómo piensa uno acerca de sí mismo, de otras personas y del mundo que le rodea, y cómo lo que uno hace afecta a sus pensamientos y sentimientos.

Esta metodología de trabajo puede ayudar a cambiar la forma de cómo piensa un individuo desde la parte cognitiva y cómo actúa desde la parte conductual, y estos cambios son los que hacen que la manera de sentirse o las emociones sean más agradables.

A diferencia de otras terapias, la terapia cognitivo-conductual se centra en problemas y dificultades del “aquí y ahora”, en lugar de centrarse en las causas de su angustia o síntomas del pasado; busca, en definitiva, maneras de mejorar el estado de ánimo de una persona en el momento presente.

La terapia cognitiva-conductual ayuda a entender el problema del paciente desglosándolo en partes más pequeñas. Esto ayuda al paciente a ver y comprender en qué manera estas partes están conectadas entre sí y cómo le afectan. Estas partes pueden ser una situación, un problema o cualquier hecho difícil para la persona.

De este problema, se derivan pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamientos. Cada una de estas áreas no es independiente de las demás, sino que puede afectarlas y estar interrelacionada, de manera que los pensamientos sobre un problema pueden afectar a cómo se siente el paciente física y emocionalmente. De este modo, la fusión de todo esto hará que se pueda alterar nuestra conducta, buscando así soluciones a problemas concretos.

A parte de la terapia cognitivo-conductual, existen otro tipo de terapias enfocadas al tratamiento de los problemas psicológicos, como puede ser por ejemplo la terapia psicoanalítica. En dicha terapia, el psicólogo busca patrones o eventos significativos que pueden desempeñar un papel clave en las dificultades actuales del paciente. Los psicoanalistas consideran que los eventos de la niñez y los sentimientos, pensamientos y motivaciones inconscientes juegan un papel muy importante en las enfermedades mentales y las conductas desadaptativas.

Otra de las terapias existentes es la humanista, desde la cual el individuo es un ser consciente, intencional y en contaste desarrollo, cuyas representaciones mentales y estados subjetivos son una fuente válida de conocimientos sobre sí mismo.

También podemos encontrar la terapia Gestalt, que procede de la terapia humanista, ya que concibe al ser humano según sus metas y su abanico de necesidades y potencialidades. Por tanto desde esta postura se entiende que la mente es una unidad autorreguladora y holística, y se basa en el principio básico de esta corriente donde “el todo es la suma de las partes”.

En Somos Psicología y Formación empleamos la terapia cognitivo-conductual en todas nuestras intervenciones, ya que se trata del enfoque con la eficacia más contrastada y que además ofrece los mejores resultados en el plazo de tiempo más reducido.

“El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.”
 
J.P. Sergent