Hace unos días nos escribieron de la revista Mía solicitándonos nuestra colaboración en un artículo que, en nuestra opinión, aborda un tema verdaderamente interesante: cómo hacer para evitar distracciones en nuestro trabajo y poder centrarnos en aquellas cuestiones que verdaderamente importan.

Como este tema aparece en muchas ocasiones en terapia y es frecuente que nos hagan preguntas al respecto, os reproducimos a continuación el texto íntegro del artículo.

¿Cómo me centro en lo importante?

Centrarnos en lo importante nos ayuda y nos enseña a aprovechar el tiempo para dedicarlo a lo que realmente queremos y a lo que es necesario.

Es muy importante detectar los distractores que tenemos, que pueden ser varios y diferentes según las personas, como por ejemplo la TV, el móvil, las demandas de los amigos o familiares, etc.

Si ves que tu mente empieza a divagar y a alejarse de lo que es realmente importante, busca una frase de anclaje a la tarea que te encontrabas realizando, por ejemplo “Regresa a la tarea”, “Vuelve a concentrarte”, pero sobre todo no te juzgues porque tus pensamientos van de un sitio a otro, sólo tienes que recordarte a ti mismo que igual que vienen se marchan y, utilizando la frase de anclaje, regresar a la tarea que te encontrabas realizando.

Hago mil cosas a la vez:

El ser humano tiene la capacidad para cambiar de una tarea a otra con gran rapidez, pero esto no significa que nuestro cerebro pueda hacer varias cosas a la vez con una atención plena.  Cuando cambiamos de actividad rápidamente nos engañamos a nosotros mismos, pensando que realizamos multitareas, pero esto no es cierto. Nuestro cerebro sólo puede desempeñar en condiciones óptimas una de ellas, varios estudios neurológicos avalan esta idea.

Cambiar de una terea a otra y realizar varias cosas a la vez, produce fatiga mental. Además, esto nos hace disminuir la calidad de lo que estamos haciendo, y malgastamos tiempo y recursos.

Deberíamos focalizar nuestra atención en una sola tarea y realizar pequeños descansos para volver a continuar. De esta manera seremos mucho más eficientes y productivos y, sobre todo, no deberíamos engañarnos, ya que no podemos hacer varias cosas a la vez de manera plena, sino tan solo cambiar de tareas.

No termino nada:

A veces cuando las personas nos marcamos unos objetivos o expectativas excesivas, nos lleva a no poder terminar todo lo que hemos empezado, y esto nos produce una gran decepción y nos lleva a desconfiar de nuestras capacidades, así como de nuestras habilidades y virtudes. Esto puede deberse a la poca tolerancia a la frustración que poseemos, es decir, el malestar que nos produce el hacer frente a una determinada situación o actividad, lo que nos lleva a querer evitarla. También puede deberse a la mala planificación que hacemos de las tareas que tenemos que llevar a cabo.

Para que esto no ocurra, debemos empezar por tareas sencillas, con lo que lograremos motivarnos al ver que terminamos los trabajos que hemos empezado, teniendo más ganas de continuar con los que nos falta. Tendremos que prestar atención a nuestros pensamientos y a las excusas que nos ponemos a nosotros mismos, y analizarlos, pensando que “realmente no es verdad que no puedo terminar una tarea, son excusas que me invento, porque lo que pasa es que en realidad no quiero hacerla”.

Mi mente va a mil por hora:

La mente es una parte más del ser humano cuyo funcionamiento depende de nosotros mismos, excepto cuando la dejamos deambular a sus anchas. Cuando nos invaden pensamientos que aparecen de manera automática y a gran velocidad, debemos aprender a identificarlos y utilizar técnicas que nos ayudaran a tener un control sobre ellos.

Cuando tengas tu mente a mil por hora, presta atención a lo que te está diciendo, ya que te está mostrando muchas cosas, miedos, inseguridades, acciones a realizar, etc.

Concédete un tiempo para reflexionar sobre lo que te está sucediendo, en vez de reaccionar de manera impulsiva. Pon en práctica técnicas de Mindfulnsess “Atención Plena”

Estoy dispersa en el trabajo:

Cuando esto ocurre, puede deberse a la habilidad para focalizar la atención en lo que estás haciendo o a la falta de motivación por la tarea que estás llevando a cabo. Es importante que identifiquemos aquello que nos distrae, ya que para eliminar las distracciones necesitamos identificarlas; lo más importante es desarrollar una habilidad para que, en ese momento concreto en el que nos dispersamos, podamos darnos cuenta y así volver a a concentrarnos. Es conveniente también aprender meditación, así como cualquier otra técnica que nos permita potenciar la concentración en cualquier momento.

Tiendo a divagar:

La habilidad para pensar en lo que no está sucediendo es un logro cognitivo pero a su vez tiene sus consecuencias emocionales. Es decir, el hecho de que nuestra mente observe cosas del pasado, se centre en imaginar el futuro e incluso centrar la mente en cosas que muy probablemente nunca se materializarán puede hacer que, a parte de que no podamos focalizar nuestra atención y concentración en lo que estamos llevando a cabo en un momento dado, nos pueda producir frustración, tristeza e incluso según algunas investigaciones infelicidad, aunque esto no sea siempre así.

Cuando seas consciente de que estás divagando, o bien cuando alguien hace referencia a ello, céntrate en el presente. Técnicas como la meditación te ayudaran a aumentar la capacidad de atender en aquello en lo que estás.

Acumulo tareas:

La acumulación de tareas puede deberse a la falta de focalización en las mismas y en una posterior falta de tiempo para realizarlas, así como a la falta de motivación para concluirlas.

Lo mejor en estos casos es organizarse, determinar aquellas tareas que son prioritarias y que hay que terminar en el día, y distinguirlas de aquellas que se pueden desarrollar más adelante. Sobre todo no podemos ir saltando de una tarea a otra, ya que esto produce reducción del rendimiento y consumo de tiempo.

Esta planificación debe hacerse momentos antes de la realización de la tarea en cuestión, ya que si nos organizamos con mucho tiempo nos pondremos expectativas probablemente altas o irreales que no nos ayuden a conseguir nuestros objetivos, y esto nos llevará a frustrarnos y sentirnos desbordados.

CONCLUSIÓN GENERAL:

Todos estos aspectos tratados anteriormente tienen una causa común, la gran dificultad que tenemos para organizarnos, centrarnos en lo que es realmente importante, no divagar e ir a lo concreto. Todos estos aspectos de nuestra vida pueden ser mejorados si practicas técnicas como la meditación o el mindfulness.

Empieza practicando meditación en tu casa de 5 a 10 minutos diarios para luego ir aumentando la duración.

  • Da primero importancia a la respiración, ya que esta es la que nos fija al presente.
  • Ponte cómoda/o con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo, las manos libres.
  • Respira por la nariz, exhala por la nariz también. Ese será tu anclaje.
  • No te juzgues, no pienses si lo estás haciendo bien o mal.
  • Si te distraes, no luches con esos pensamientos, simplemente aceptalos, igual que vienen se marchan. Bien con nubes, globos, etc. Es decir piensa que esos pensamientos son nubles o globos y que se marchan poco a poco.
  • Disfruta del momento, del presente.