La mayoría de las personas impuntuales detestan serlo y, aun así, les cuesta mucho cambiar. Por ello, es importante trabajar el manejo de los tiempos personales para mejorar la puntualidad.

En la medida en la que nos hacemos conscientes de cómo empleamos el tiempo, podemos evitar distracciones y conseguir ser más eficientes en el manejo de nuestra agenda, lo que agradeceremos tanto nosotros mismos como las personas que nos rodean.

1. Gestiona tu agenda o calendario.

Al principio es necesario tener una agenda a través de la cual se planificarán las tareas en función de los días, la cual debemos revisar cada ciertas horas. Esta nos permitirá desarrollar un plan diario, semanal y mensual a través del cual se escribirán las tareas y objetos diarios, semanales y mensuales. El tener por escrito las tareas les dará formalidad, ya que habrás dado un paso más a esa idea o cognición, como es el hecho de hacerlo por escrito lo que implicará una acción conductual. Igual de importante que la gestión de la agenda o calendario es llevar un reloj encima que permita ayudar a dicho control.

2. No te refugies en los imprevistos.

Hay que intentar evitar aquellos imprevistos o distracciones que surjan en la rutina diaria, ya que de este modo podremos ser más conscientes del tiempo del que disponemos y utilizarlo de manera productiva y eficaz. Esto quiere decir que una vez organizados nuestros tiempos diarios, ante la aparición de posibles imprevistos, debemos valorar organizadamente si dicho imprevisto es lo suficientemente importante como para aplazar las tareas que teníamos establecidas.

3. No lo dejes todo al albur de la mente.

El hecho de que todas las tareas que se deben realizar en un día formen parte únicamente de nuestras intenciones o propósitos implica que en muchas ocasiones, al tratarse únicamente de una idea que no va acompañada de ningún otro acto o comportamiento, nuestra mente actuará con la misma libertad de siempre y esas intenciones se irán diluyendo si no lo registramos. Esto ocurre porque nuestra mente actúa de forma condicionada a como se le ha enseñado, por lo que si una persona ha entrenado a su mente a organizarse de una determinada manera y dicha organización no es del todo adecuada, el romper con ese condicionamiento es posible, pero solo siempre y cuando el nuevo condicionamiento implique un funcionamiento distinto, como puede ser el que esa idea vaya acompañada de un comportamiento o acción que ayude a reforzarla. Por lo tanto, no basta con pensar en hacer determinadas tareas, sino que es importante registrarlas.

4. Actúa antes de que se convierta en una rutina.

Es necesario conocer las causas de esa impuntualidad, es decir, saber por qué se está generando y si forma parte de la costumbre de una persona o de su forma de ser. Hay que diferenciar si se es impuntual por olvido, por pereza o por desorganización en la distribución de las tareas diarias. Ser impuntual de forma habitual produce estrés, demuestra egoísmo, falta de respeto y poca capacidad para la planificación y la organización para distribuir el tiempo en las diferentes tareas. Para evitar caer en este hábito, es importante ser consciente de la intención de querer llegar puntual y actuar día a día para evitar convertirlo en una costumbre.

5. No cuentes con la cortesía de los demás.

Otras muchas veces dicha impuntualidad estriba en que se termina perjudicando a terceras personas, al hacerles perder su tiempo. La impuntualidad implica falta de respeto y entendimiento de los demás, y puede ser entendida como una forma de desconsideración que nos devalúa a nosotros mismos en cuanto a la confianza y respeto que otras personas depositan en nosotros. Por tanto, es importante tener en cuenta al otro, mediante la práctica de empatía, pensando cómo afecta mi impuntualidad a los demás. Es importante saber que la impuntualidad nos resta oportunidades, y que también nos puede afectar en las relaciones sociales, laborales y familiares.