Hace unos días nos escribieron desde Mia para hacer un artículo sobre el Síndrome de Mamá Gallina. Este síndrome hace referencia a la conocida sobreprotección que muchas personas experimentan hacia sus hijos e hijas. En primer lugar cabría señalar que dicho síndrome no ha sido reconocido realmente para cumplir criterios psicopatológicos como tal, sino que es conocido de manera popular para referirse a aquellos padres que ejercen unas conductas muy acusadas de sobreprotección sobre sus hijos.

Se utiliza la metáfora de “mamá gallina” para definir como las madres quieren mantener a sus hijos (como las gallinas a sus crías) bajo sus “alas” para protegerlos y evitar los riesgos o peligros que puedan correr. De esta manera ellas se sienten “seguras” si protegen a los demás. Esto genera ansiedad a quienes lo padecen, ya que están en constante nivel de hipervigilancia y control sobre los demás. Nos referimos a “seguras” por el hecho de que la conducta de protección les permite evitar enfrentarse al estímulo negativo; en este caso sería el dejar que los demás actúen sin ese control, y por tanto esa seguridad supone un refuerzo a corto plazo que genera ansiedad a largo plazo y que les mantiene la actitud de necesidad de control y protección.

¿Qué rasgos definen el síndrome de mamá gallina? ¿Cuándo hablamos de sobreprotección?

Los rasgos que definen dicha personalidad son:

  • Inseguridad en sí misma y por tanto en los demás.
  • Baja autoestima
  • Baja autodependencia, son personas muy dependientes de los demás que les llevan a proyectar sus inseguridades en los otros.
  • Excesiva necesidad de control sobre los demás.
  • Buscan en los demás puedan cumplir sus propias necesidades personales,proyectando en terceros sus miedos o sus deseos incumplidos.
  • Sus relaciones interpersonales están desgastadas, ya que al no saber gestionar su malestar personal terminan culpabilizando a otras personas.
¿Qué le pasa a una persona que quiere proteger a todos los que le rodean y en todos los ámbitos? ¿Qué esconde esta patología?

Las personas demasiado controladoras y proteccionistas con los demás posiblemente hayan tenido algún tipo de apego inseguro en la infancia. En estos casos, generalmente se ha ejercido un exceso de protección sobre estas personas y, por tanto, se encuentran seguros y reafirmados al ejercer sobre otras personas ese mismo control/protección.

Por el contrario, también hablaríamos de apego inseguro, pero más evitativo, cuando el desencadenante haya sido la falta de protección. En estos casos, es común que a estas personas se les haya generado mucha inseguridad y a lo largo de su vida hayan combatido ese sentimiento de inseguridad personal mediante el control/protección de los demás.

Esto genera mucho daño y sufrimiento tanto en la persona que lo padece como en los demás, ya que entienden su falta de protección como peligros y riesgos, y terminan generando miedos irracionales en los demás y enseñándoles a vivir la vida en función del miedo.

¿Cómo se puede evitar ser tan sobreprotector? Claves para evitar esa conducta.

Evitar la sobreprotección desde un punto de vista psicopatológico no se consigue en poco tiempo. Se trata de una parte de la personalidad de una persona que, por supuesto, puede ayudarse a cambiar, pero que requiere mucho esfuerzo.

  • Para evitar desarrollar una conducta perniciosa lo primero es reconocer que esta se está produciendo. Muchas personas no reconocen que ejercen ese control o protección sobre los demás; se trata de actitudes muy interiorizadas y para ellos es normal y es lo que les aporta seguridad.
  • Aceptar que es así y que la persona entienda el daño que causa en ella misma y en los demás.
  • Aprender a ganar seguridad en sí misma para evitar trasladar inseguridad a los demás.
  • Respetar las decisiones y actuaciones de los demás aunque para esa persona impliquen un riesgo importante.
  • Aprender a confiar en uno mismo lleva a aprender a confiar en los demás. Sin disponer antes de esta autoconfianza, es imposible dar confianza a los demás.
  • Permitirles tener autonomía y responsabilidad, no haciendo las cosas por ellos, sino dejando que sean ellos mismos quien lo hagan.
¿Qué les pasa a los que rodean a una sobreprotectora? ¿Siempre es bien intencionada o puede ocultar algún tipo de desequilibrio psicológico?

La sobreprotección o control, como ya hemos dicho anteriormente, generalmente se debe a una falta de autoconfianza. Esta falta de seguridad se evita al imponer a otros una sobreprotección, para así sentirse seguro. Pero eso no es una realidad en sí misma, ya que esto está permitiendo mantener esa actitud de control y por tanto de daño a sí mismo, ya que estas personas sufren mucho cuando no tienen ese control, y de daño a los demás.

En general este síndrome está vinculado con un desequilibrio psicológico; implica dificultades a nivel cognitivo, emocional y conductual, y por tanto, implica mucho sufrimiento para la persona que lo padece. Desde un punto de vista psicológico, los pensamientos y emociones que llevan a efectuar esta sobreprotección/control no son premeditados.

Cuando la persona afectada es alguien cercano como nuestra madre, suegra o una amiga es muy difícil hacérselo ver. ¿Hay algo que podamos hacer?

Recomiendo que siempre que tengamos cerca una persona con ese perfil sobreproteccionista y con exceso control sobre los demás, más que intentar hacérselo ver, lo más adecuado es aconsejarle que esas actitudes y conductas le están produciendo un sufrimiento psicológico a sí mismo y a los demás y ayudarle aconsejándole que acuda a un psicólogo clínico, que le ayude a entender y a trabajar lo que le ocurre.

Y es importantísimo que sea un profesional de la psicología clínica quien lo haga ya que el intento de los familiares por ayudar puede convertirse en una frustración al no conseguirlo, tanto para ellos mismos como para la persona que lo padece, porque hay que entender por qué esa persona generó esa sobreprotección/control, qué lo mantiene, y como se puede ayudar a que lo gestione.

¿Por qué se les denomina también “mujeres imán”? ¿Es verdad que suelen atraer relaciones que generan sufrimiento y amargura?

Es importante tratar el tema de “mujer imán” u “hombre tóxico” con mucha delicadeza ya que no se puede generalizar esto, porque no sabemos cómo han llegado a desarrollar las característica que se le otorgan a ambos términos, y por tanto no sabemos si la “mujer imán” se desarrolla a partir de la relación con un “hombre tóxico” o los conflictos personales de esta “mujer imán” es la que le lleva a desarrollar relaciones tóxicas. A sí que en este caso no estaría bien generalizar sin conocer de qué se trata.

Lo que sí podemos decir es que dichas “mujeres imán” viven el amor cuando se hayan inmersas en este tipo de relaciones tóxicas debido a su baja autoestima, autoconcepto, así como a las escasas habilidades para mantener una relación ya que su conflicto personal acaba trasladándose a la relación y por tanto el sufrimiento y la tristeza para ambas partes está garantizado.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…