¿Qué son los Trastornos de la Personalidad?

Los trastornos de la personalidad se definen como un conjunto de alteraciones o perturbaciones de las emociones, de la afectividad y de las relaciones sociales de las personas. Los individuos con estos trastornos suelen tener un patrón de comportamiento inflexible e invariable a lo largo del tiempo; esto suele interferir con las relaciones sociales, la vida laboral o el bienestar emocional de la persona.

¿A qué se deben los Trastornos de la Personalidad?

En los últimos años cada vez son más las investigaciones que intentan demostrar la existencia de una causa genética; sin embargo, los únicos factores que ciertamente influyen son los factores ambientales. Tener un trauma infantil es una de las causas más comunes entre las personas con un trastorno de la personalidad. Entendemos por trauma infantil cualquier vivencia percibida como muy estresante para el niño. También pueden influir el estilo educativo de los padres, el abuso, u otros factores relevantes en el desarrollo del niño. Esto sin embargo no es una afirmación absoluta; no todos los niños que han sufrido un abuso o una vivencia estresante terminarán por desarrollar un trastorno. Se trata, más bien, de que estas personas probablemente tengan una mayor predisposición.

¿Cuáles son los principales síntomas de los Trastornos de la Personalidad?

Los síntomas de los trastornos de la personalidad varían mucho dependiendo del tipo de trastorno. Por lo general involucran un conjunto de pensamientos, comportamientos, emociones y estados de ánimo que son desadaptativos; es decir, que hacen que la persona que los padece no se adapte a diferentes contextos sociales o culturales.

¿Qué tipos de Trastornos de la Personalidad hay?

El DSM-IV-TR es el manual utilizado por los profesionales para el diagnóstico de trastornos psicológicos. En este, se mencionan diez tipos de trastornos de personalidad:

Trastorno paranoide de la personalidad

El trastorno paranoide de la personalidad es un desorden frecuente dentro de los trastornos de la personalidad. Se caracteriza porque los pacientes afectados muestran un patrón de desconfianza generalizada hacia el resto de personas; de este modo, las acciones de otros individuos se perciben como malintencionadas. Lo habitual es que este desorden empiece a manifestarse en la adolescencia o en la edad adulta.

Trastorno esquizoide de la personalidad

Quienes padecen este trastorno se muestran generalmente poco o nada interesados en mantener relaciones sociales o con otros individuos; además, suelen mantener una rígida restricción sobre la expresión de sus emociones. Es frecuente que el trastorno esquizoide de la personalidad se empiece a desarrollar en la infancia o adolescencia, aunque por lo general no se diagnostica hasta una vez llegada la edad adulta.

Trastorno esquizotípico de la personalidad

Este desorden se caracteriza por que quienes lo padecen presentan serias dificultades para mantener relaciones interpersonales; estas personas suelen además tener importantes distorsiones cognitivas, de pensamiento y de comportamiento. Aunque en algunos aspectos puede parecerse a la esquizofrenia, es importante señalar que se trata de un trastorno diferente, ya que las personas afectadas por un desorden esquizotípico no presentan delirios ni alucinaciones.

Trastorno antisocial de la personalidad

A este trastorno también se le denomina ocasionalmente sociopatía. Se caracteriza porque los pacientes afectados por el muestran una incapacidad para adaptarse a las normas preestablecidas, las leyes o los códigos de conducta comúnmente aceptados. En estos casos, el sociópata actúa por impulso, llegando incluso a cometer delitos o crímenes, pero es plenamente consciente de estar obrando mal y produciendo un perjuicio. Este trastorno suele detectarse en la edad adulta, aunque por lo general empieza a desarrollarse con anterioridad, desde la adolescencia.

Trastorno límite de la personalidad

Las personas afectadas por este desorden se caracterizan por mantener episodios prolongados de emociones intensas e inestables, lo que les lleva a tener reacciones y acciones impulsivas, así como relaciones sociales difíciles o incluso caóticas con otras personas. Para estas personas resulta extremadamente complejo el control emocional, por lo que habitualmente presentan conductas dicotómicas en las que o bien todo es bueno o bien todo es malo, ya sea tanto su valoración de su entorno, de otras personas o de sí mismas.

Trastorno histriónico de la personalidad

El trastorno histriónico de la personalidad es una afección por la cual las personas afectadas buscan que se preste una excesiva atención sobre ellas; esto se da generalmente mediante el empleo de un comportamiento muy emocional y dramático. Las personas con desorden histriónico suelen ser exitosos tanto profesional como socialmente, por lo que este desorden no implica una discapacidad en este sentido. Es más frecuente en mujeres que en hombres, y suele aparecer entre la adolescencia y la edad temprana adulta.

Trastorno narcisista de la personalidad

Cuando una persona está afectada de trastorno narcisista de la personalidad, esta muestra un comportamiento exageradamente egocéntrico; esto significa que muestra una destacada necesidad de admiración y una incapacidad para empatizar con otras personas. Este desorden se conoce también como megalomanía. Suele empezar a producirse al comienzo de la edad adulta, y está posiblemente ocasionado por experiencias en la infancia tales como una crianza o educación especialmente insensible.

Trastorno de la personalidad por evitación

Se trata de un trastorno caracterizado porque las personas que lo padecen presentan una elevada inhibición social, mostrándose extremadamente tímidas, con sentimientos de no estar comportándose de manera adecuada, o excesivamente sensibles al rechazo o a la desaprobación por parte de otras personas; todos estos factores les llevan, en definitiva, a evitar la interacción y las relaciones sociales con otros individuos.

Trastorno de la personalidad por dependencia

Este desorden viene caracterizado porque quienes lo padecen presentan un estado mental en el que dependen en exceso de otros. Esto se debe a que no confían en sí mismas para tomar decisiones; tienen, en definitiva, una necesidad excesiva de que otras personas se ocupen de ellos, y muestran también un gran miedo a la idea de que se les separe de las personas de quienes dependen. Es uno de los trastornos más frecuentes, y suele iniciarse en la infancia.

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

En el trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad (TPOC) encontramos patrones de comportamiento excesivamente preocupados por el control, las reglas, el perfeccionismo o el orden, todo ello en detrimento de cuestiones como la eficiencia, la espontaneidad o la flexibilidad. Aunque se parecen, no hay que confundirlo con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

¿Cómo se tratan los Trastornos de la Personalidad?

Estos tipos de trastornos deberían ser tratados ya que suponen un gran malestar para la persona que los sufre. Dependiendo del trastorno, el sujeto puede hacer daño a otras personas o a sí mismo , aunque afortunadamente estos trastornos son tratables y en ocasiones parcialmente curables. La terapia más utilizada y con mejores resultados es la terapia cognitivo-conductual, siendo a veces necesario el apoyo farmacológico en los casos más graves.

Los objetivos terapéuticos suelen ser:

  • Tratar los síntomas
  • Controlar las agresiones hacia otras personas y hacia ellos mismos
  • Evitar el deterioro cognitivo
  • Aumentar el bienestar personal (a nivel laboral, social y emocional)

Aunque sean unos trastornos que afectan muchas esferas de la vida personal, mejorar las relaciones sociales, y hacer que las emociones y los pensamientos sean más adaptativos es posible con la ayuda de un terapeuta.

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