¿Qué es la Depresión?

La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por la pérdida de interés, una tristeza profunda, pérdida de apetito, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa y una disminución de la autoestima.

Aunque todas las personas sienten tristeza en determinadas ocasiones, la depresión se caracteriza por mantener un carácter mucho más duradero; esto llega a interferir severamente con la vida cotidiana de quienes la padecen. Así, las personas con depresión son incapaces de disfrutar, se encuentran abatidas, experimentan sentimientos de irritabilidad, malestar, impotencia, etc.

La depresión puede venir ocasionada por muchas causas, de tipo genético, ambiental o psicológico. Aunque puede producirse en cualquier edad es mucho más frecuente que se manifieste en la juventud o en adultos jóvenes. Además, es también más frecuente en las mujeres que los hombres.

Cuando hablamos de depresión, hay tres grandes áreas que es necesario diferenciar:

Área cognitiva

Las personas con depresión suelen presentar un deterioro cognitivo respecto a su atención, memoria y funciones ejecutivas. Quienes padecen depresión suelen experimentar dificultades para mantener la atención, para memorizar o recordar sucesos, o para tomar de decisiones.

Área afectiva

Por área afectiva nos referimos a las emociones o sensaciones. De este modo, las personas que padecen depresión experimentan trastornos afectivos; esto es, experimentan un sufrimiento que no necesariamente está asociado a otras enfermedades o a una dolencia física.

Área conductual

Las personas depresivas también suelen manifestar una serie de conductas comunes. Algunas de ellas son, por ejemplo, una disminución del rendimiento escolar o laboral, desarrollar conductas desafiantes, manifestar irritabilidad, etc.

¿A qué se deben los estados depresivos?

Las causas de la depresión pueden venir ocasionadas por múltiples factores, pero por lo general las personas deprimidas tienen un elevado nivel de cortisol y alteraciones en la dopamina, noradrenalina y serotonina. El origen de la depresión es una combinación tanto de las experiencias vividas por el individuo, como de su genética. Un trauma o una pérdida importante de un familiar, amigo o pareja puede llegar a ser un factor desencadenante.

¿Cuáles son los principales síntomas de los estados depresivos?

Los síntomas de la depresión suelen ser bastante comunes entre sí. Por lo general, una persona que padece depresión experimentará gran parte de los siguientes síntomas:

  • Perdida de interés general en actividades de su agrado
  • Sentimiento de tristeza o de vacío
  • Descenso de la actividad desarrollada
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor
  • Fatiga, donde las actividades habituales cansan más de lo habitual
  • Un sentimiento de incapacidad o inutilidad
  • Dificultad a la hora de concentrarse
  • Sentimientos de tristeza a lo largo de todo el día
  • Falta de apetito, o aumento desmedido del apetito
  • Alteraciones del sueño, como dificultad para dormir, o dormir en exceso
  • Pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio
¿Qué tipos de depresiones hay?
Depresión mayor

La depresión mayor puede producirse en cualquier momento, y se caracteriza por la aparición de uno o varios episodios depresivos en los que cada uno de ellos tiene como mínimo una duración de dos semanas. Estos episodios se caracterizan por la aparición de los síntomas anteriormente mencionados, esto es, incapacidad para disfrutar, ansiedad, tristeza, cambios en el apetito o el sueño, problemas de concentración, etc.

En los casos de depresión mayor, los síntomas llegan a interferir de manera sensible en la vida cotidiana del paciente. En función de la gravedad del episodio depresivo, atendiendo al número y tipo de síntomas que se presenten, se habla de episodios leves, moderados o graves.

Distimia

El trastorno distímico es un tipo depresivo más suave que la depresión mayor; en este, los síntomas no interfieren en la vida diaria del paciente pero presentan una larga duración. Las personas con distimia suelen manifestar baja autoestima y sentimientos de tristeza o melancolía, aunque no llegan a cumplir todos los requisitos como para poder hablar de depresión mayor. Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, y suele iniciarse en edades tempranas.

Desorden bipolar

El desorden biplar o trastorno maníaco-depresivo consta, como su propio nombre indica, de dos estados diferenciados: el maniaco y el depresivo. En el estado maníaco, el paciente experimenta intensas sensaciones de felicidad, mostrándose muy animado y activo. En el estado depresivo, el paciente experimenta una sensación de intensa tristeza y depresión. El cambio entre el estado maníaco y el depresivo puede ser muy rápido, aunque por lo general se dan estados de ánimo normales entre uno y otro.

Trastorno depresivo estacional

Hablamos de trastorno depresivo estacional en aquellos casos en los que los cambios de humor o de estado de ánimo se producen en una determinada estación del año, generalmente en invierno. Este tipo de trastorno se suele correlacionar con el menor número de horas de luz al día, lo que conlleva alteraciones emocionales en los pacientes afectados. Se parece a la depresión mayor, salvo en que el paciente solo lo sufre en unos meses determinados.

Depresión postparto

Este tipo de problema se da después de que la mujer haya dado a luz o hasta un año más tarde, y consta de síntomas como llorar constantemente, sentirse muy ansiosa y la incapacidad de dormir bien por la noche. No se conoce la causa exacta de este tipo de depresión, aunque se cree que está muy relacionada con las alteraciones en los niveles hormonales de las mujeres antes y después de dar a luz.

¿Cómo se tratan los problemas depresivos?

Los estados depresivos se pueden tratar con fármacos, con psicoterapia o una combinación de ambas. Por lo general suele haber una primera fase en la que se administran fármacos con el objetivo de reducir los síntomas y más tarde trabajar la depresión con psicoterapia.

Se recomienda el uso de la terapia cognitivo-conductual, donde los objetivos serán aprender a evaluar las situaciones con objetividad, focalizar la atención en la extracción de datos de las situaciones y, finalmente, formular explicaciones racionales de las mismas.

En el tratamiento farmacológico se optará por fármacos antidepresivos. Normalmente la primera opción serán los fármacos inhibidores selectivos de la recaptación de la seretonina (SSRI).

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