¿Qué es el Trastorno de Déficit de Atención?

El Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad o TDA-H es un desorden del comportamiento que tiene su origen en la infancia. Sus manifestaciones clínicas principales son la hiperactividad, el déficit de atención y la impulsividad.

Es el desorden neurológico más frecuente en niños, y es muy frecuente que persista hasta la edad adulta. De no tratarse adecuadamente, puede tener efectos negativos sobre el desarrollo del niño, especialmente en su desempeño escolar y social. Afortunadamente, el TDA-H suele tener una buena respuesta ante el tratamiento.

¿A qué se debe el Trastorno de Déficit de Atención?

El 80% de los casos de TDA-H tiene un origen hereditario. Tener un padre con TDA-H provoca que se multipliquen por 8 las probabilidades de que el hijo lo padezca. Así, aunque se desconoce la procedencia del trastorno, sí que se sabe que las principales causas son genéticas; de hecho, se puede afirmar con casi total seguridad que apenas existe una influencia ambiental. No obstante, sí que tienen alguna influencia ciertos factores prenatales (durante el embarazo) y factores perinatales, por ejemplo el tabaquismo.

¿Cuáles son los principales síntomas del TDA?

En el TDA-H se pueden diferenciar dos tipos de manifestaciones, las primarias y las secundarias.

Síntomas primarios:
  • Hiperactividad: se trata de movimiento mayor de lo normal, con acciones impulsivas y propensión a distraerse. En el caso de los niños, los síntomas más frecuentes que pueden observarse son la presencia de movimiento constante o tendencia a jugar de manera continua, la incapacidad para permanecer sentado en su sitio, una tendencia excesiva a correr o trepar, el hablar todo el tiempo, etc.
  • Déficit de atención: en estos casos, quienes padecen TDA-H no consiguen prestar atención en su trabajo o colegio. Esto les lleva a descuidar los detalles y cometer errores, siendo incapaces de permanecer atentos cuando se habla con ellos. No consiguen seguir instrucciones concretas, ni organizarse de manera efectiva, y olvidan cosas con frecuencia.
  • Impulsividad: entendemos por impulsividad cuando el individuo encuentra dificultades para aguardar o esperar su turno. Un ejemplo sería cuando alguien responde antes de que se haya terminado de formular una pregunta; o si interrumpe a los demás, o se anticipa en exceso a iniciar acciones.
Síntomas secundarios:
  • Alteración en la memoria: las personas con TDA-H suelen encontrar una menor capacidad en la denominada “memoria de trabajo”. Esto significa la capacidad de retener información el tiempo suficiente como para permitir su manipulación eficaz. Ello suele venir ocasionado por las mayores dificultades para concentrarse.
  • Dificultades con el lenguaje y la comunicación: frecuentemente los niños con TDA-H experimentan dificultades con el aprendizaje del lenguaje. Esto en ocasiones les lleva a empezar a hablar en edades más tardías. Además, también es frecuente que experimenten dificultades para la comprensión escrita y oral.
  • Problemas en la coordinación: las personas con TDA-H suelen tener una coordinación psicomotriz deficiente, se les suele considerar “torpes”. De este modo, aunque pueden desarrollar sin problemas actividades como la natación o montar en bicicleta, pueden experimentar dificultades en acciones complejas tales como el baile, tocar instrumentos musicales o manejar un balón.
  • Insomnio: los problemas del sueño más frecuentes en las personas con TDA-H suelen ser la dificultad para quedarse dormidas, o bien una vez dormidas, la realización de movimientos rítmicos que se repiten de manera constante durante toda la noche, por ejemplo de los pies, las manos, la cabeza, etc. Esto hace que las personas con TDA-H y problemas del sueño no puedan descansar adecuadamente.
  • Alteración en el aprendizaje: debido a las alteraciones en la memoria y en la atención, así como a las dificultades con el lenguaje, las personas que padecen TDA-H pueden experimentar también dificultades en el aprendizaje. Así, cerca de la cuarta parte de las personas con TDA-H padecen además dislexia. También es frecuente la aparición de trastornos del habla, y suelen encontrarse dificultades para el aprendizaje de habilidades matemáticas.
¿Qué tipos de Trastorno de Déficit de Atención hay?

Existen dos tipos principales de Trastorno de Déficit de Atención, en función de que exista o no hiperactividad asociada:

Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

Hablamos de TDAH o Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad cuando la persona que lo padece presenta un perfil hiperactivo-impulsivo, esto es, cuando experimenta un nivel de actividad muy elevado y padece dificultades para mantenerse en calma o sosegado. A estas personas, les resulta tremendamente difícil permanecer tranquilas o quietas y controlar su impulsividad.

Trastorno de Déficit de Atención sin Hiperactividad (TDA)

A diferencia del TDAH, las personas que padecen Trastorno de Déficit de Atención sin Hiperactividad (TDA), no presentan un nivel de sobreexcitación o impulsividad elevado. En su caso, la principal problemática suele encontrarse en la falta de concentración y atención, lo que les lleva a estar frecuentemente distraídos y a experimentar por ello serios problemas en el aprendizaje.

¿Cómo se trata el TDA?

La mejor manera para abordar el Trastorno de Déficit de Atención se basará en una combinación de tratamiento farmacológico y de tratamiento psicológico. En el caso del TDA-H infantil, se utilizaran además de estos dos tratamientos distintas medidas psicoeducativas, que permitirán al niño conocer su problemática y controlarla.

El tratamiento psicológico deberá enfocarse en la identificación y modificación de la conducta de la persona que padece el trastorno y, en el caso de ser TDA-H infantil, es de vital importancia incluir también en el tratamiento a los padres y al colegio.

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