¿Qué son los Trastornos Psicosomáticos?

Conocemos como trastornos psicosomáticos aquellos factores psicológicos que afectan al estado físico. Esto significa que hay enfermedades cuyo origen no es fisiológico, sino psicológico.

Los afectados por estos trastornos presentan afecciones físicas, reales o ficticias, pero no consiguen un diagnóstico certero de su enfermedad. Esto se debe a que los distintos especialistas médicos que les examinan no encuentran una causa orgánica del problema. Se trata, en definitiva, de auténticas enfermedades físicas que han sido originadas por nuestra mente.

Estos trastornos son muy frecuentes, estimándose que más del 10% de la población los ha padecido en un momento dado. Además, hay cálculos de que casi una cuarta parte de las personas que acuden a su médico de cabecera, lo hacen movidos por desórdenes psicosomáticos.

¿A qué se deben los Trastornos Psicosomáticos?

Se calcula que cerca del 25% de las molestias que padecemos las personas tienen su origen en factores psicológicos. Elementos como la ansiedad, el estrés o la depresión actúan sobre distintas hormonas, lo que genera alteraciones bioquímicas en nuestro organismo. Esto puede provocar diferentes efectos físicos en nuestro cuerpo, como por ejemplo:

  • Alteraciones en el sistema nervioso: vértigos, mareos, desmayos, parálisis, etc
  • Alteraciones respiratorias: sensación de asfixia, hiperventilación, dolor torácico.
  • Perturbaciones sensoriales: visión doble, ceguera, afonía, etc.
  • Problemas en el sistema circulatorio: palpitaciones y taquicardias.
  • Afecciones osteomusculares: dolores de espalda, tensión, cefaleas, jaquecas, etc.
  • Alteraciones en el sistema digestivo: nauseas, vómitos, atragantamiento, sequedad en la boca, etc.
¿Cuáles son los principales síntomas de los Trastornos Psicosomáticos?

Como ya se ha mencionado, dada la gran cantidad de implicaciones que revisten los factores psicológicos sobre la salud del organismo, son muy variados los síntomas asociados a los trastornos psicosomáticos.

Según el estudio “Prevalencia y transcurso de los síntomas somáticos”, publicado en Biomed Central Psychiatry en 2014, los síntomas más frecuentes de los trastornos psicosomáticos son:

  • Nauseas, gases o indigestión: 67%
  • Dolores de cabeza: 65%
  • Mareos: 57%
  • Estreñimiento, retortijones o diarrea: 54%
  • Taquicardias o aceleración del ritmo cardíaco: 54%
  • Dolor de espalda: 51%
  • Dolores en piernas, brazos, articulaciones o caderas: 49%
  • Dolor de pecho: 47%
  • Dolor de estomago: 45%
  • Sensación de falta de aire: 23%
  • Dolor o problemas en las relaciones sexuales: 14%
  • Desmayos: 4%
¿Qué tipos de Trastornos Psicosomáticos hay?

Los trastornos psicosomáticos se dividen en tres grandes categorías, en función de qué los origine.

Trastornos psicosomáticos secundarios

Son aquellos desordenes ocasionados por problemas psicológicos primarios, tales como la depresión, la ansiedad o los ataques de pánico. Como consecuencia de estos problemas, el paciente termina generando una sintomatología asociada.

Trastornos somatomorfos

Son aquellos otros problemas ocasionados a raíz de desórdenes de naturaleza psicológica. Dentro de esta categoría encontramos diferentes subtipos de trastornos, como por ejemplo el trastorno dismórfico, el trastorno de conversión, la hipodondría, el trastorno por somatización o el dolor somatoforme.

Trastornos psicosomáticos facticios

Esta última tipología comprende aquellos problemas que han sido causados de manera deliberada por la acción humana, ya sea con o sin intención de producir daño. Se trata generalmente de personas que necesitan estar en contacto permanente con el entorno sanitario, motivo por el cual se infligen a sí mismos o a terceras personas los síntomas de una determinada enfermedad.

¿Cómo se tratan los Trastornos Psicosomáticos?

Los trastornos psicosomáticos son posiblemente uno de los motivos de consulta más frecuente, tanto en atención primaria como en las clínicas de psicología. Se trata de un tipo de desórdenes muy frecuente, que abarca a personas de todas las edades y de ambos sexos.

El primer paso para tratar un desorden de este tipo pasa por el correcto diagnóstico del mismo; solo una vez se ha descartado con seguridad que el origen de la dolencia no es fisiológico, comenzará el tratamiento con psicoterapia.

Abordajes como la terapia cognitivo-conductual han conseguido una elevada efectividad en el tratamiento de este tipo de problemas. A este tipo de intervenciones se suelen añadir técnicas de relajación e incluso, en ocasiones, la prescripción de medicamentos.

En ocasiones, los trastornos psicosomáticos pueden dar lugar a un elevado número de dolencias físicas, o que algunas de estas sean de especial gravedad. En estos casos, es importante que el tratamiento sea multidisciplinar, y que un profesional médico atienda también este tipo de patologías.

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