¿Qué son los problemas asociados a la maternidad?

La maternidad supone una de las etapas más destacadas en la vida de una mujer, e implica cambios sustanciales; estos, además, pueden producirse a nivel físico, psicológico, afectivo y emocional, entre otros. Todos estos cambios pueden convertirse en una de las experiencias más satisfactorias por las que una mujer puede pasar. Sin embargo, también pueden presentarse riesgos y dificultades a los que habrá que hacer frente. Supone la aparición de retos, miedos, estrés y complicaciones para las que muchas veces no se cuenta con experiencia previa; por ello, puede ser de gran ayuda contar con el asesoramiento de profesionales especialmente formados en esta materia.

La psicología perinatal aborda todo el proceso de la maternidad, desde antes de que esta se produzca (deseo o intención de tener un hijo) hasta la crianza y educación del bebé, pasando así por todas las etapas correspondientes (gestación, parto, lactancia, etc.) De este modo, se trabaja sobre todos los cambios emocionales y psicológicos que vienen asociados a la maternidad, sea cual sea la etapa en la que se den.

¿A qué se deben los problemas asociados a la maternidad?

La maternidad es una etapa amplia y compleja para la mujer, en la que se pasa por diferentes fases; estas van desde la mera intención de tener un hijo hasta el nacimiento y educación del mismo.

Debido a que se trata de una etapa tan relevante en la vida de la mujer, y las diferencias entre las distintas fases por las que se pasa, son muchas las dificultades que pueden llegar a originarse en el proceso de maternidad. Algunas de estas dificultades son:

  • No tener claro si se quiere tener o no un hijo
  • Dificultades para quedarse embarazada
  • Afrontar un embarazo no deseado
  • Ansiedad, miedo o estrés durante el embarazo
  • Miedo al parto o a la maternidad
  • Partos prematuros
  • Partos traumáticos o con complicaciones
  • Depresión postparto
  • Problemas con la lactancia
  • Dificultades a la hora de adaptarse a la llegada del nuevo hijo
  • Aborto o pérdida del bebé
¿Cuáles son los principales síntomas de los problemas asociados a la maternidad?

La aparición de desajustes emocionales o psicológicos durante la maternidad suele manifestarse a través de una serie de síntomas comunes; estos nos pueden poner sobre alerta e indicarnos la necesidad de intervenir para solucionarlos antes de que se agudicen. La sintomatología más frecuente en este tipo de casos incluye aspectos tales como:

  • Deterioro del estado de ánimo
  • Sensación de tristeza, abatimiento o desesperanza
  • Pérdida de interés en actividades con las que anteriormente se disfrutaba
  • Problemas relacionados con el sueño
  • Aparición de trastornos psicomotrices, como agitación o ralentización
  • Sensación de cansancio o agotamiento físico
  • Sensación de pérdida de energía
  • Irritabilidad
  • Sensación de inutilidad
  • Sentimientos de culpabilidad
  • Ansiedad, estrés, preocupación constante e injustificada
  • Pensamientos de causar daño, a una misma o al bebé
  • Evitación del bebé
¿Qué tipos de problemas asociados a la maternidad hay?

El proceso de maternidad abarca una variedad muy amplia de etapas y estados; por ello, es lógico que las complicaciones que puedan surgir sean también muy variadas. Estas variarán en función de factores tales como en qué momento se produzcan o de cual sea la causa desencadenante. Sin embargo, existe una serie relativamente reducida de problemáticas que representan la inmensa mayoría de casos:

Padres primerizos

El nacimiento del primer hijo supone todo un antes y un después en la vida de una pareja. En muchos sentidos, conlleva cambios irreversibles. Aunque se trate de un embarazo buscado y deseado, esto no implica que no puedan producirse después problemas. Estos suelen aparecer por lo general a la hora de adaptarse a la nueva situación.

Además de la necesidad de afrontar nuevas responsabilidades para las que no se cuenta con experiencia, se dan también situaciones como una menor disponibilidad de tiempo para uno mismo, una pérdida de una cierta parcela de autonomía individual, afrontar nuevas necesidades económicas, o incluso una reducción del ámbito de intimidad de la pareja. Todo esto puede hacer difícil esta etapa de adaptación a la llegada del nuevo hijo.

Infertilidad o dificultad para concebir

Para muchas mujeres y parejas, tener un hijo constituye una aspiración vital. En este sentido, encontrar dificultades a la hora de concebir puede resultar una auténtica frustración; este tipo de problemática puede llegar incluso a dar lugar a un enorme estrés o incluso infelicidad. Además, en ocasiones aparecen también otro tipo de problemas, como la sensación de culpabilidad hacia uno mismo o de reproche a la pareja.

En estos casos, resulta de enorme importancia saber cómo reaccionar y gestionar las emociones, tanto propias como de la pareja. Puede pasar un tiempo hasta conseguir tener un hijo, o incluso puede que este nunca llegue. Por ello, es importante conocer cómo actuar y comportarse, para favorecer así el bienestar emocional individual y de la pareja.

Miedo al parto

La mayor parte de las mujeres embarazadas sienten en un momento dado miedo ante el parto, especialmente ante la posibilidad de que puedan darse complicaciones. Esta sensación de intranquilidad, tanto sobre el bienestar propio como sobre todo el del bebé, puede llegar a convertirse en una carga muy difícil de sobrellevar, generando ansiedad, temor y estrés.

En este tipo de casos, resulta de gran importancia que la futura madre pueda normalizar su situación, conocer cuáles son los riesgos reales que existen, y qué tipo de medidas debe adoptar para minimizarlos. Además, es necesario que conozca las pautas que debe desarrollar para asegurar su bienestar psicológico.

Parto traumático

En ocasiones, pueden surgir complicaciones o dificultades en el parto que hagan de este una experiencia traumática, en la que la madre pueda llegar a temer por su propia vida o por la de su bebé. Esta situación puede llegar a dar lugar a un Trastorno de Estrés Postraumático asociado al parto, en el que será necesario intervenir para mejorar tanto el estado anímico de la madre como el desarrollo de una buena relación madre-bebé.

Abordar junto con un psicólogo los procesos de parto traumático resulta por lo tanto crucial, ya que nos permitirá recuperar nuestra salud y bienestar emocional, facilitando la asimilación de una experiencia traumática que, de otro modo, podría seguir interfiriendo en la vida de la madre en un futuro.

Depresión postparto

En ocasiones, el nacimiento de un hijo no es seguido de la sensación de felicidad y satisfacción que se presupone, sino que puede dar lugar a sentimientos de infelicidad y ansiedad en la madre. En la mayor parte de los casos esto suele ser una etapa breve y pasajera, pero no siempre es así.

Cuando la sensación de tristeza, depresión y ansiedad se mantiene de manera prolongada y se va acentuando con el paso del tiempo, nos encontramos ante la denominada “depresión postparto”.  En estos casos, es imprescindible acudir cuanto antes a un profesional que nos pueda proporcionar la ayuda necesaria, ya que la salud psicológica y física tanto de la madre como del bebé pueden estar en riesgo.

Pérdida del bebé o aborto

Existen pocas situaciones tan traumáticas como la pérdida de un hijo, y esto es aplicable también a los hijos que no han llegado a nacer. Los efectos emocionales, tanto sobre la madre como sobre la pareja, pueden resultar devastadores. A la sensación natural de miedo, tristeza o ansiedad, pueden acompañar también sentimientos de culpa o ira.

El primer paso para sobreponerse a esta situación pasa por la necesaria aceptación, ya que sin que esta se produzca no es posible normalizar el duelo asociado a la perdida. Una vez se haya logrado esa aceptación, podremos empezar a afrontar el futuro de una manera emocionalmente sana y positiva.

¿Cómo se tratan los problemas asociados a la maternidad?

El tratamiento a emplear en cada caso dependerá de la situación concreta de la madre y del tipo de problema que esté afrontando, si bien existen una serie de líneas generales aplicables a toda la psicología perinatal. En estos casos, el objetivo básico de la intervención psicológica consistirá en la prevención, cuidado, soporte, diagnóstico e intervención en la madre o pareja a lo largo de todo el proceso de maternidad, desde antes de la concepción del hijo hasta su nacimiento y crianza.

La detección de cualquier indicio de riesgo en la relación entre la madre y su bebé supone en sí misma un trabajo preventivo, a la cual habrá que acompañar de medidas de intervención para asegurar que esta relación se desarrolla de la manera más adecuada posible.

Debido a lo amplia y compleja que es toda esta etapa de la maternidad, resulta fundamental abordar todas las intervenciones desde una perspectiva multidisciplinar, en la que el psicólogo vaya también acompañado del resto de especialistas sanitarios que puedan necesitarse en cada caso, como por ejemplo ginecólogos, pediatras, enfermeras, matronas, servicios sociales, etc. Esto permitirá una mejor detección de los posibles riesgos, así como una intervención más efectiva sobre las problemáticas que se identifiquen.

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