¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es uno de los distintos tipos de los denominados “trastornos de ansiedad”, y viene caracterizado porque quienes lo padecen sufren una sensación de preocupación o angustia constante y permanente. Para poder hablar de Trastorno de Ansiedad Generalizada, debe producirse continuadamente durante al menos un periodo de tres meses.

Las personas que padecen este trastorno sufren intensas reacciones, tanto psicológicas como fisiológicas, de manera continuada. Estas se producen sin que exista un desencadenante específico, como sucede por ejemplo en el caso de las fobias. El nivel de gravedad de estas reacciones es tal, que pueden llegar a suponer un grave impedimento; quienes lo padecen, encuentran serias dificultades para desarrollar su vida cotidiana satisfactoriamente.

Padecer este trastorno significa en definitiva sufrir una tensión constante y prolongada, aun cuando no hay nada que la provoque. Significa anticipar siempre un desastre, incluso si no hay motivo para pensar que tal cosa sucederá.

¿A qué se debe el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

En ocasiones el trastorno de ansiedad generalizada puede venir ocasionado por factores genéticos o hereditarios; sin embargo, existen también importantes factores ambientales que pueden propiciar su aparición. Además, el consumo de determinadas sustancias puede incrementar también las probabilidades de que un individuo padezca ansiedad. Ejemplos de estas sustancias podrían ser el alcohol, tabaco, cafeína, cannabis, etc.

De igual manera, factores como el estilo de vida, el estrés, experimentar dificultades laborales o financieras, problemas sentimentales o de salud, o el estar atravesando una crisis vital, pueden favorecer que se desarrolle un trastorno de ansiedad.

¿Cuáles son los principales síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El síntoma principal del trastorno de ansiedad es la preocupación generalizada o tensión permanente del individuo durante tiempos prolongados. Esta, además, se produce incluso cuando no hay causas aparentes que la ocasionen. No obstante, cada persona experimenta la ansiedad de una manera distinta. Por ello, no se puede generalizar atribuyendo una sintomatología específica y única.

A pesar de lo anteriormente mencionado, sí que cabe distinguir tres grandes categorías de los síntomas relacionados con la ansiedad:

  • Conductuales: como consecuencia de la ansiedad, la persona que la padece modifica su forma de actuar y comportarse.
  • Cognitivos: se producen cambios en la manera de pensar o en cómo se percibe el entorno.
  • Fisiológicos: a raíz de la aparición de la ansiedad, se manifiestan síntomas físicos, tales como palpitaciones, taquicardias, sequedad en la boca, etc.

Al margen de la categorización anterior, podríamos citar como ejemplos de los síntomas del trastorno de ansiedad más frecuentes los siguientes:

  • Preocupación excesiva y constante
  • Incapacidad para controlar las preocupaciones y miedos
  • Ser consciente de que se está excesivamente preocupado y sin motivo
  • Problemas de concentración
  • Sensación de agotamiento físico
  • Dolores de estómago, articulares, musculares o de cabeza
  • Dificultad para relajarse
  • Problemas de sueño o somnolencia excesiva
  • Tics y temblores involuntarios
  • Pérdida de apetito
  • Dificultad para tragar alimentos
¿Qué tipos de Trastorno de Ansiedad Generalizada hay?

El trastorno de ansiedad generalizada es uno de los distintos tipos existentes de trastornos de ansiedad, y como tal no cuenta con diferentes subtipos. Se trata de uno de los trastornos más comunes en la población, y es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres.

¿Cómo se trata el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

Al igual que con el resto de trastornos de ansiedad, el trastorno de ansiedad generalizada puede ser tratado eficazmente con terapia psicológica y con farmacología.

Mientras que la medicación es de utilidad para mantener a raya los síntomas de la ansiedad, la terapia psicológica es muy efectiva a la hora de enseñar a los pacientes a controlar sus emociones y sus estados anímicos. También pueden ser de utilidad los grupos de apoyo, ya que en ellos los pacientes afectados por el trastorno de ansiedad generalizada pueden conocer a otras personas con la misma dolencia, normalizando así su situación. Sin embargo, aunque los grupos de apoyo pueden ser un complemento de utilidad a la psicoterapia o la farmacología, no es un sustituto de estas.

Otro tipo de medidas complementarias, como la relajación, el ejercicio físico moderado, o practicar actividades como yoga o tai-chi pueden ser también de utilidad, ya que permiten al paciente familiarizarse con técnicas de control muscular y psicológico. De igual manera, suprimir o reducir el consumo de sustancias excitantes, como la cafeína o el tabaco, pueden ser también de ayuda.

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