¿Qué es el Trastorno de pánico?

El trastorno de pánico es uno de los tipos de los trastornos de ansiedad, y se caracteriza por la aparición de brotes severos pero breves de terror o miedo intensos, sin que estos tengan un motivo aparente. También se conoce este trastorno como ataques de pánico o crisis de ansiedad.

Como consecuencia de los ataques de pánico, el paciente termina por modificar su conducta habitual; esto termina generando una gran preocupación ante la posibilidad de que se vuelvan a producir nuevos ataques.

¿A qué se debe el Trastorno de pánico?

Se desconoce qué factores desencadenan los trastornos de pánico, aunque parece probable que exista una cierta predisposición genética o hereditaria. Sin embargo, también pueden generarse trastornos de pánico en personas sin antecedentes familiares, por lo que existen también desencadenantes externos.

Este tipo de trastorno es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres, aunque ocurre en ambos sexos. Además, suele iniciarse en edades tempranas; generalmente antes de los veinticinco años, peroen ocasiones llegan a producirse hasta los treintaicinco años de edad.

¿Cuáles son los principales síntomas del Trastorno de pánico?

Los ataques de pánico se caracterizan por la aparición de una sensación de terror extremo. Sin embargo, más allá de este componente emocional, los síntomas de este trastorno son principalmente físicos, entre los que cabe destacar los siguientes:

  • Taquicardia
  • Dolor torácico o abdominal
  • Sofocos o dificultad para respirar
  • Debilidad articular
  • Mareos, náuseas, vértigos
  • Sudoración
  • Sensación de calor o frío
  • Entumecimiento de las extremidades, hormigueo de manos, pies o cara
  • Temblores o estremecimientos
¿Qué tipos de Trastorno de pánico hay?

Existen dos variantes de trastornos de pánico:

Trastorno de pánico sin agorafobia

En estos casos el paciente experimenta ataques de pánico de manera periódica o frecuente, los cuales llegan a interferir con su vida personal, pero sin que esto le suponga la imposibilidad de salir de su casa o afrontar su vida cotidiana. Aunque el paciente frecuentemente anticipa la aparición de futuros ataques de pánico, ante lo que desarrolla un gran temor, no llega a desarrollar el trastorno de la agorafobia.

Trastorno de pánico con agorafobia

En determinadas ocasiones, las personas que padecen de trastornos de pánico generan con posterioridad un trastorno adicional, la agorafobia. Debido a que quienes sufren de ataques de pánico suelen sentir gran temor y anticipación ante la posibilidad de nuevos ataques, algunos de ellos terminan por evitar cualquier situación que pueda desencadenarlos. Por ello, estas personas terminan por ser incapaces de salir de su casa; interpretan que este es el único entorno seguro en el cual es menos probable que sufran nuevos ataques.

¿Cómo se trata el Trastorno de pánico?

Tanto la farmacología como la psicoterapia cognitivo-conductual son efectivas en el tratamiento de este tipo de casos. Ambas terapias deben aplicarse de manera combinada. También es importante que el paciente esté informado de en qué consiste su trastorno, cuales son los factores desencadenantes, y qué pautas de actuación debe desarrollar para intentar controlar los ataques de pánico.

El tratamiento farmacológico consistirá principalmente en ansiolíticos y antidepresivos; la terapia psicológica, por su parte, tiene por finalidad que el paciente pueda enfrentarse exitosamente a sus miedos y fobias, así como superar las conductas de evitación de las situaciones desencadenantes. Además, son también muy importantes las medidas psicoeducativas y las técnicas de exposición, que en aplicadas en su conjunto hacen que el tratamiento de los trastornos de pánico sea altamente efectivo.

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