¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)?

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que la persona identifica como intrusivos e inapropiados.

Estas obsesiones causan una gran ansiedad en el afectado, por lo que intenta suprimirlos o neutralizarlos. Para evitar de alguna manera estas obsesiones el paciente hace uso de las compulsiones; estas son comportamientos o actos mentales repetitivos realizados reiteradamente. Pongamos un ejemplo. Una persona piensa constantemente que los cuadros de su casa están mal colocados, lo que le genera sensación de ansiedad; y como consecuencia, recoloca cada cuadro de la casa aunque ya lo haya hecho hace 20 minutos (compulsión). Con ello se convence de que estarán bien colocados y desciende la ansiedad, aunque sea de manera momentánea.

¿A qué se debe el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

Su aparición suele ser de forma progresiva durante la infancia o la adolescencia. En algunos casos periodos de estrés o un acontecimiento impactante pueden funcionar como desencadenante. También hay un cierto factor hereditario; se ha comprobado que hay una mayor probabilidad de aparición cuando un miembro de la familia tiene el trastorno.

¿Cuáles son los principales síntomas del Trastorno Obsesivo Compulsivo?

En el caso de los TOCs, podemos distinguir entre síntomas, obsesiones y compulsiones. Los casos más característicos son los siguientes:

Síntomas:
  • Perfeccionismo: Puede mostrarse de manera muy acusada. Consiste en la creencia de que cualquier cosa o situación que se encuentre por debajo de un ideal de perfección es inaceptable, y debe ser arreglado. Incluso los errores más nimios son considerados inaceptables.
  • Poca flexibilidad mental: En lenguaje coloquial, ser un “cabezota”. Se trata de una actitud extremadamente rígida ante determinados patrones o creencias.
  • Intolerancia a la incertidumbre y al control de los propios pensamientos: Todo debe estar bajo control. En estos casos el afectado siente que no puede dejar nada al azar; esta es la única manera en la que puede lograr la certidumbre y la seguridad.
  • Sobreprotección: También se denomina como “sobreestimación de la amenaza”. Hace referencia a la creencia en base a la cual se exageran las probabilidades de que suceda algún evento catastrófico.
  • Creencia de los pensamientos: Este síntoma implica una preocupación excesiva sobre los propios pensamientos. Consiste en una inquietud constante sobre el significado las ideaciones o creencias de uno mismo.
Obsesiones:
  • Perseveraciones: Se trata de la automatización de la conducta, a través de la comprobación repetida de una determinada creencia. Existen muchos tipos diferentes de perseveraciones, entre las que podemos encontrar algunas muy frecuentes, tales como la necesidad de limpiar o desinfectar de manera continua, de verificar que algo está bien, de repetir determinado acto, ordenar, acumular ciertos objetos, preguntar constantemente, etc.
  • Estudio: Estas obsesiones se caracterizan por la necesidad del paciente de controlar o conocer una determinada cuestión, como por ejemplo encontrar significado a los números, plantearse dudas filosóficas, encontrar patrones supersticiosos, etc.
  • Planificación de actividades: En estos casos, los afectados se muestran obsesionados por la necesidad de controlar sus actividades, como por ejemplo sus pautas laborales o sus acciones personales.
Compulsiones
  • Rituales de aseo: Están ocasionadas por la preocupación por una posible contaminación (virus, gérmenes, suciedad, etc.), por lo que se generan pautas repetitivas de limpieza tanto de uno mismo como del entorno inmediato.
  • Comprobación: Para evitar que un suceso negativo ocurra, el afectado desarrolla pautas en base a las cuales chequea reiteradamente que todo está bien.
  • Ahorro: En ocasiones el hábito de ahorrar puede convertirse en una compulsión, cuando la finalidad del mismo no es otra que automatizar el acto de manera irreflexiva.
  • Evitación: Esto implica la acción que se toma para que no se produzca un estímulo aversivo, antes de la aparición del mismo.
  • Rezar: También es frecuente en ciertos casos que se desarrollen compulsiones relacionadas con actos religiosos, como por ejemplo rezar de manera reiterada y sistemática.
  • Tics: Tales como parpadeo de los ojos, muecas faciales, encogimiento de hombros, sacudidos de cabeza, etc.

Ni todos los pensamientos recurrentes ni todas las conductas repetitivas son un trastorno obsesivo compulsivo.

¿Qué tipos de Trastorno Obsesivo Compulsivo hay?

No hay diferentes tipos de trastornos obsesivos compulsivos pero si pueden estar enfocados en diferentes áreas o que se produzca la aparición de obsesiones sin compulsiones.

Aproximadamente en la mitad de los casos, el TOC está enfocado a la obsesión de una contaminación o un contagio que conducen a las compulsiones de lavado (de manos, de cara, etc).

En un cuarto de los casos aproximadamente hay una obsesión con la duda y por lo tanto una compulsión de comprobación.

En menor medida que los anteriores casos, hay pensamientos intrusivos sin compulsiones.

¿Cómo se trata el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

El tratamiento más efectivo es la combinación de fármacos con la psicoterapia.

Los fármacos deberán ser antidepresivos y ayudarán sobre todo con las ideas obsesivas.

En la psicoterapia las técnicas más efectivas son las basadas en la conducta. La más efectiva es la exposición con prevención de respuesta. Esta técnica se basa en la exposición a los pensamientos, imágenes o situaciones que activan la ansiedad y se toma la decisión de no realizar la compulsión hasta que finalmente se nota un descenso de la ansiedad.

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