¿Qué es el Estrés?

Se considera el estrés como un proceso que ocurre cuando se percibe un acontecimiento o situación como amenazante; y como consecuencia de este suceso, se produce un desbordamiento de los recursos de la persona.

Debemos diferenciar entre el eustres y distres. El estrés no siempre es negativo para la persona, ya que en ocasiones y en cantidades adecuadas es necesario. Esto hace referencia a lo que llamamos eustres, lo que podríamos considerar como un factor positivo. Este tipo de tensión nos estimula y nos ayuda a responder eficientemente en las situaciones que lo requieran. Cuando una situación supera nuestros recursos o nos expone de manera prolongada, esto da lugar al distres. Este estrés negativo o distres es el que nos provoca problemas tanto psicológicos como físicos; es como consecuencia del mismo que empezamos a notar un agotamiento mayor de lo habitual.

Por su parte, el síndrome de estrés post traumático (TEPT) es un trastorno que puede ocurrir después de vivir un acontecimiento peligroso. Como consecuencia, nos mantenemos en una situación de tensión, incluso una vez que ya ha pasado el peligro.

¿A qué se debe el Estrés?

El estrés se produce cuando nos vemos superados por una determinada situación o por la repetición de la misma.

El orden de aparición por lo general es de eustres (nuestro cuerpo actúa para solucionar la situación), distres (no conseguimos solucionar la situación o esta se repite más veces de lo que podemos soportar, por lo que empezamos a notar un cansancio grande y empiezan a aparecer problemas psicológicos y físicos) y finalmente puede desarrollarse un trastorno.

El TEPT se ocasiona debido a la exposición a un acontecimiento traumático. Todas las personas se ven expuestas en un momento dado de su vida a un trastorno de estrés postraumático. Sin embargo, no todas las personas reaccionan igual ante un mismo acontecimiento. Así, aunque se vivan situaciones parecidas, la variabilidad individual es determinante para que unas personas lo sufran y otras no.

¿Cuáles son los principales síntomas del Estrés?

Los síntomas son muchos, pero algunos de los más típicos son:

  • Emocionales: Depresión, ansiedad, miedo, cambios de humor, nerviosismo y confusión.
  • Conductuales: Consumo de sustancias, disminución de apetito y conducta agresiva.
  • Psicológicos: Problemas de memoria, rumiación (pensamientos repetitivos) y problemas de  concentración.
  • Físicos: Insomnio, disfunción sexual, indigestión, problemas de espalda, dolor de cabeza y tensión muscular.

En el TEPT debemos tener en cuenta como factor relevante la culpabilidad que pueda sentir la persona respecto al incidente que le produjo el trastorno.

¿Qué tipos de Estrés hay?
Estrés agudo

Esta es la modalidad más frecuente. Se derivada de las presiones que experimenta el individuo por el pasado reciente y por el futuro cercano. De forma moderada, el estrés agudo resulta estimulante y dinamizador para la persona que lo experimenta, pero un exceso puede convertirse en agotador y desgastante. Este tipo de tensión puede presentarse en la vida de todas las personas en un momento dado; además, es de fácil tratamiento y solución.

Estrés agudo episódico

En aquellas personas que sufren de estrés agudo con gran frecuencia, hablamos ya de un desorden agudo episódico. Estas personas suelen tener gran cantidad de responsabilidades, generalmente autoimpuestas, a las que no pueden hacer frente de forma efectiva. Esto les lleva a mostrarse irritables, ansiosas o con actitud tensa. También es frecuente en las personas con estrés agudo episódico estar permanentemente preocupadas, con pensamientos anticipatorios y reiterativos. Como síntomas frecuentes se presentan también fuertes dolores de cabeza, jaquecas o migrañas. El tratamiento del estrés agudo episódico suele requerir un tiempo más o menos prolongado (en torno a varios meses), y debe ser realizado por profesionales.

Estrés crónico

Hablamos de estrés crónico en aquellos casos en los que la tensión se presenta de manera constante a lo largo de la vida de las personas, en periodos que pueden abarcar incluso años. Este tipo de angustia se da cuando el afectado se encuentra atrapado en una situación a la que no ve salida en periodos muy prolongados, lo que hace que los síntomas ocasionados por el distrés terminen incluso interiorizándose y convirtiéndose en parte de la personalidad del individuo que lo padece. Las consecuencias del estrés crónico pueden ser devastadoras, llegando incluso al suicidio, infarto, colapsos nerviosos o cardiovasculares, etc.

Estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se da cuando un individuo ha sido expuesto a una situación especialmente estresante o extremadamente traumático, como puede ser por ejemplo un desastre natural, un accidente, una guerra, amenazas de muerte, abusos sexuales, etc. La persona afectada por TEPT se sigue sintiendo estresada y en peligro incluso una vez finalizado el evento que ocasionó el malestar, afectando seriamente su bienestar personal, relaciones sociales y capacidad de desenvolvimiento.

¿Cómo se trata el Estrés?

El tratamiento en el síndrome de estrés post traumático dependerá de la gravedad del mismo. Cuando esta no es muy elevada, se tratará con psicoterapia. En un caso moderado o grave se recomienda la combinación del tratamiento psicológico y farmacológico.

Una técnica muy eficaz hoy en día para el tratamiento de este tipo de desorden es el EMDR. El objetivo de este tipo de intervención es identificar un problema específico ocasionante de la angustia, en el cual se focalizará el tratamiento para disminuir la carga emocional del mismo. La clave de esta técnica es la estimulación bilateral de los dos hemisferios cerebrales mediante el empleo de herramientas visuales, auditivas o kinestésicas.

En el tratamiento farmacológico por lo general se selecciona el fármaco ISRS que suele influir en todos los síntomas, aunque en ocasiones también se pueden usar antidepresivos (triciclicos, IMAos). Por otro lado, en el caso del tratamiento psicológico, lo más efectivo es la terapia cognitivo conductual. En ella trabajaremos con la inoculación del estrés, además de una técnica de exposición que puede variar según la casuística concreta de cada paciente.

Para tratar este tipo de trastorno se recomienda aprender técnicas de relajación, una buena dieta y es muy importante una buena higiene del sueño (dormir las horas necesarias)

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…