¿Qué es el trastorno paranoide de la personalidad?

El trastorno paranoide de la personalidad es un desorden psicológico en el que quien lo padece sufre una suspicacia extrema. Estas personas son tremendamente desconfiadas, mostrando unos recelos muy acusados respecto al resto de personas; de este modo, siempre se interpreta que las intenciones del resto de personas hacia uno son maliciosas.

Además, las personas que padecen este desorden suelen sufrir episodios paranoides. Estos episodios consisten en etapas más o menos prolongadas en las que estos síntomas se presentan con especial intensidad. Es frecuente en estos casos que el afectado interprete sin motivo alguno que se están produciendo ataques incesantes contra su persona, riéndose de él, burlándose, ofendiéndole, etc; ante cualquier duda sobre por qué otra persona hizo una determinada acción, el paranoide escogerá la más desfavorable.

Estos sentimientos de desconfianza son extensibles a todas las personas que les rodean, incluyendo sus seres queridos. Como consecuencia, estos son cada vez menos, ya que poco a poco se va produciendo un aislamiento social del afectado.

¿A qué se debe el trastorno paranoide de la personalidad?

Las causas que dan lugar al trastorno paranoide de la personalidad no están del todo claras. En la actualidad se cree que existe un cierto componente genético, ya que se sabe que las personas que tienen familiares con trastornos psicóticos tienen más probabilidades de padecer un trastorno paranoide, lo que claramente es un indicio de la existencia de factores hereditarios.

Sin embargo, también parece probable que existan otros factores más allá de los genéticos, como los psicológicos o los sociales. Por ello, otras probables causas pueden ser la infancia de una persona, la interacción con sus familiares o amigos, etc. En consecuencia, se estima que no hay un único desencadenante, sino que se debe a la interrelación de varios factores.

¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno paranoide de la personalidad?

Son varios los elementos que nos permiten determinar si una persona padece de trastorno paranoide. Por lo general, la sintomatología más común es la siguiente:

  • Preocupación constante sobre la lealtad de amigos y familiares
  • Creencia permanente de que el resto de personas desea causar un perjuicio
  • Exageración de las circunstancias, percibiendo peligros o amenazas en todos lados
  • Desconfianza respecto al resto de personas
  • Sensación permanente de amenaza o peligro
  • Rencor, tendencia a recordar agravios del pasado, ya sean reales o ficticios
  • Egocentrismo, tendencia a pensar permanentemente en uno mismo
  • Mantener una actitud defensiva de manera generalizada
  • En ocasiones, reacciones desmedidas ante los supuestos ataques, pudiendo presentar brotes de ira o rabia desmesurada
  • Tendencia a no mostrar los propios sentimientos o emociones, por miedo a dar una imagen de vulnerabilidad
  • Susceptibilidad extrema ante los actos u opiniones de terceras personas
  • En personas con pareja, presencia acusada de celos, creencia de que les están siendo infieles
  • Aislamiento social, como consecuencia del rechazo que generan en otras personas
  • Disputas en el entorno familiar, debido a la creencia de que se les quiere engañar, perjudicar o hacer de menos
  • Problemas en el ámbito laboral, dada su incapacidad para trabajar con otras personas
¿Qué tipos de trastorno paranoide de la personalidad hay?

En la actualidad se habla de cinco tipologías diferencias de trastorno paranoide, en función de sus características. Estas son:

Trastorno paranoide fanático
Se trata de una combinación de diferentes rasgos paranoides y narcisistas. Las personas con este desorden no confían en los demás, tienen sentimientos de superioridad y son presuntuosos; además, suelen necesitar ejercer un elevado nivel de control sobre las personas que les rodean.Los paranoides fanáticos tienden a guardar rencores durante mucho tiempo, y no olvidan afrentas, reales o inventadas. También es frecuente que culpen a otros de sus errores, dada la incapacidad para asumirlos ellos mismos.
Trastorno paranoide maligno
En este caso hablamos de una combinación de rasgos paranoides y sádicos. Las personas con esta afección creen que se les va a agredir o a hacer daño; como mecanismo defensivo, deciden atacar antes de que puedan ser ellos las víctimas. Generalmente proyectan en otras personas su actitud beligerante o cruel, para no afrontar así sus propios defectos.Los paranoides malignos suelen ser envidiosos, y usan el sarcasmo y la ironía para dañar a quienes les rodean. Tienden a menospreciar los éxitos ajenos, e imponen sus deseos y forma de ver las cosas en su entorno social.
Trastorno paranoide obstinado
En este subtipo se conjugan características paranoides y compulsivas, lo que suele llevar a una rigidez y necesidad de control; esto deriva en una necesidad permanente de autoafirmación, y buscan en el cumplimiento de normas una vía para reforzarse.Buscan de manera constante el cumplimiento del orden o de la perfección, aunque son más flexibles que los obsesivo-compulsivos. Como consecuencia, tienden a despreciar a los demás al considerarlos indisciplinados o débiles.
Trastorno paranoide querulante
Esta es una combinación de rasgos paranoides y negativistas. Las personas con esta patología suelen ser quisquillosas, negativas, críticas y resentidas. Tienden a sentir celos al pensar que no se les entiende, lo que les lleva a estar en permanente conflicto.Debido a estos factores negativistas, suelen albergar sentimientos de envidia y deseo de venganza. Puesto que creen que se les ha tratado de manera injusta, no aguantan los logros de otras personas, que consideran inmerecidos. Como reacción al rechazo social que generan, terminan negando tener necesidades afectivas.
Trastorno paranoide aislado
Este último subtipo consiste en la combinación de rasgos paranoides y de evitación. Puesto que se sienten permanentemente amenazados, optan por el aislamiento como mecanismo defensivo. Se trata de personas extremadamente sensibles a la crítica e hipervigilantes.Como consecuencia de su aislamiento, estas personas terminan por tener serias dificultades para diferenciar realidad de ficción. Tienen un nivel de inseguridad muy intensa, así como un temor exacerbado a sentirse controlados.
¿Cómo se trata el trastorno paranoide de la personalidad?

Una de las principales dificultades a la hora de tratar a personas con trastornos paranoides suele ser que estas no aceptan su condición de enfermos, ya que generalmente acuden por imposición de un tercero (padres, pareja, etc.) Esto hace que el tratamiento resulte mucho más complejo, ya que el paciente no se encuentra plenamente involucrado.

En gran parte, esta dificultad viene dada porque el paranoide desconfía también del psicólogo o médico; así, en vez de pensar que le están ayudando, tiende a creer que desean perjudicarle de algún modo. Por ello, la terapia psicológica suele tener efectos limitados, a menos que sea el propio paciente quien decida realizarla de manera voluntaria.

En aquellos casos en los que se establece una buena alianza terapéutica entre paciente y psicólogo, las técnicas más efectivas para tratar este desorden son varias. En primer lugar, resulta imprescindible desarrollar una reestructuración cognitiva; con esta, el paciente se percatará de que sus ideas paranoides no son reales, sino ficticias. En segundo lugar, hay que entrenarle en habilidades sociales, para mejorar la integración social del mismo; esto es de especial importancia, ya que por un lado hace que disminuyan sus sentimientos paranoides al confiar más en las personas que le rodean, y por otro lado refuerza su círculo social, que le permitirá contar con un mayor apoyo.

En ocasiones puede ser también necesario emplear farmacología, como método para controlar algunos de los síntomas, aunque esto se realizará siempre bajo la prescripción y seguimiento de un profesional médico.

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