¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

El Trastorno Límite de la Personalidad es una enfermedad mental en la que, quienes la padecen, se ven caracterizados por presentar una importante inestabilidad emocional, la presencia de emociones intensas y turbulentas, una acusada impulsividad, y dificultad en las relaciones sociales. Consiste, en definitiva, de una afección en la que las personas afectadas tienen una tremenda dificultad para controlar las emociones. Esto puede llegar a dar lugar a comportamientos destructivos, como por ejemplo las autolesiones o los intentos de suicidio.

Este trastorno es, con gran diferencia, el más común de todos los trastornos de la personalidad; aunque se suele calcular que aproximadamente el 1,6% de la población adulta tiene este desorden, hay estimaciones que indican que en realidad esta cifra podría llegar a ser de casi el 6%, debido a que en muchos casos no se diagnostica adecuadamente. Se da además con mucha mayor frecuencia en mujeres que en hombres.

¿A qué se debe el trastorno límite de la personalidad?

Las causas que dan lugar a este trastorno no están del todo claras; sin embargo, hay gran consenso en que las vivencias de la infancia son un factor de gran importancia. En cualquier caso, y al margen de este elemento, se suelen distinguir cuatro grandes categorías de posibles causas:

Factores externos o ambientales

El factor externo más relevante, como ya se ha comentado, es el de la infancia y el entorno familiar. Así, aquellas familias en constante situación de conflicto, en las que se da un abuso de substancias como alcohol o tabaco, la falta de apego con los hijos, la desmoralización de los mismos, o una separación temprana de los padres, son comúnmente aceptados como posibles factores de riesgo a la hora de padecer un trastorno límite de la personalidad.

Factores sociales

También se cree que el entorno social o cultural de un individuo puede ser una posible causa de este desorden. Así, se ha comprobado que la prevalencia del trastorno límite es muy distinta en diferentes países. Aquellos entornos en los que prevalece una sociedad competitiva y exigente, altamente estresante, favorecen la aparición de esta enfermedad. Esto también se ha comprobado en la diferencia, por ejemplo, de los entornos urbanos en contraposición a los rurales.

Factores biológicos

Recientemente se ha demostrado que la biología es también una parte importante de las posibles causas de esta enfermedad. Así, hay indicios de que el haber sufrido complicaciones en el embarazo o parto puede suponer un factor de riesgo. También parece demostrada la influencia del factor genético, ya que existen ciertos rasgos que se consideran hereditarios. un cierto

Factores fisiológicos

Por último, también parece demostrado que existen algunas causas puramente fisiológicas. Así, elementos como el sistema límbico, los neurotransmisores, las conexiones neuronales o el funcionamiento cerebral son claramente relevantes; en función de las particularidades fisiológicas de cada persona, puede existir un mayor o menor riesgo de desarrollar este trastorno.

¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno límite de la personalidad?

Según el manual diagnóstico DSM-V, que sirve para clasificar las enfermedades mentales, hablaríamos de distintos síntomas en el trastorno límite. Por ello, se definen nueve síntomas diferenciados en cuatro categorías:

Síntomas afectivos
  • Inestabilidad emocional o afectiva
  • Rabia o ira incontrolada
  • Depresión, aburrimiento, sensación de falta de propósito o de vacío existencial
Síntomas interpersonales
  • Miedo a ser abandonado, e intentos desesperados de que este no se produzca
  • Identidad incierta, con cambios bruscos sobre su opinión de sí mismos o de las personas que les rodean
Síntomas impulsivos
  • Conductas de autolesión o incluso de intentos de suicidio
  • Sensación de “todo o nada”, por la que juzgan a otras personas como absolutamente buenas o completamente malas
  • Comportamientos impulsivos, como por ejemplo conducir temerariamente, juegos de azar, comer o comprar compulsivamente, abuso de substancias, etc
Síntomas cognitivos
  • Síntomas disociativos, como sensación de despersonalización, o ideas paranoides de desconfianza hacia los demás
¿Qué tipos de trastorno límite de la personalidad hay?

En realidad, más que de tipos de trastorno límite se hablaría de grados, esto es, del nivel de severidad. Así, se establece una escala que va de menor a mayor, y en la que se distinguen ocho niveles sintomáticos.

Cada uno de estos niveles sintomáticos representa una mayor gravedad de la enfermedad. Sin embargo, esta es una tipificación teórica y en realidad prácticamente todos los pacientes presentan síntomas de varios niveles simultáneamente.

Grado 1: Nivel sintomático de temor

En estos casos, hablamos de personas en las que el mayor síntoma es la presencia de miedo o temor. Esto hace que su carácter sea evitativo, intentando alejarse de los objetos, actividades o personas origen de su miedo.

Grado 2: Nivel sintomático fobiforme

En este segundo nivel hablamos ya de la aparición de fobias. Los miedos del paciente son muchos y muy intensos, lo que termina por generarle serias limitaciones sociales. Estas fobias pueden llegar a darse incluso sobre elementos internos, como por ejemplo el propio cuerpo o personalidad del paciente.

Grado 3: Nivel sintomático depresivo

El tercer nivel sintomático se caracteriza por la aparición de una emoción de tristeza intensa. La depresión adquiere gran importancia en la vida del paciente, quien experimenta sensaciones de vacío e incapacidad para sentir satisfacción. Empiezan también a adquirir importancia los sentimientos de ira descontrolada.

Grado 4: Nivel sintomático psicosomático

En este grado hablamos ya de somatización, por la que el paciente convierte su malestar psicológico en fisiológico. Empiezan a surgir aquí problemas como la anorexia, la bulimia, las enfermedades nerviosas o las autolesiones.

Grado 5: Nivel sintomático narcisista

En el grado narcisista empieza a darse una pérdida de autocontrol del paciente, generalmente como forma de evitar sus temores. Así, comienzan a darse actitudes como la arrogancia, la prepotencia o la exigencia hacia otras personas. Adquieren mayor importancia problemas como las autolesiones, los intentos de suicidio, o los comportamientos compulsivos.

Grado 6: Nivel sintomático obsesivo

En el sexto nivel se desarrollan comportamientos compulsivos; la persona afectada intenta mediante esta repetición de actos limitar de algún modo su malestar emocional. También se incrementa significativamente la agresividad del paciente, tanto hacia sí mismo como hacia otras personas.

Grado 7: Nivel sintomático histeroide

En este penúltimo grado encontramos síntomas disociativos severos. Empiezan a manifestarse problemas tales como la amnesia, los bloqueos o la identidad disociativa. Además, las autolesiones y la agresividad se incrementan como consecuencia de una reacción a los episodios de disociación.

Grado 8: Nivel sintomático psicótico

Por último, encontramos el nivel psicótico. Aquí, el paciente comienza a experimentar alucinaciones y delirios, flashbacks e ideas paranoides. Se trata de una desconexión con la realidad, que se intenta paliar con la intensificación de las autolesiones.

¿Cómo se trata el trastorno límite de la personalidad?

El Trastorno Límite de la Personalidad es uno de los más complejos de tratar, y en ocasiones puede requerir de la hospitalización del paciente, dado el importante riesgo de autolesiones o incluso suicidio. Además, como este trastorno tiene causas tanto ambientales como biológicas, resulta importante que la terapia a emplear aborde ambas.

La terapia psicológica puede ser de gran utilidad en este tipo de trastornos, especialmente la cognitivo-conductual. En general, los objetivos de la psicoterapia se centrarán en enseñar habilidades de afrontamiento al paciente, dotarle de herramientas de autocontrol emocional, y mejorar sus relaciones interpersonales. En ocasiones, también puede ser de interés la realización de terapia grupal.

También puede ser necesario el uso de farmacología, aunque no suele ser una de las primeras opciones terapéuticas. Cuando esto se da, tiende a deberse a la necesidad de controlar algunos de los síntomas secundarios, como pueden ser por ejemplo los brotes psicóticos, la depresión o los comportamientos compulsivos. En cualquier caso, la medicación debe ser siempre prescrita por un facultativo médico y dispensarse bajo su supervisión.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…