¿Qué es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad (TPOC) se parece mucho al Trastono Obsesivo-Compulsivo (TOC) e incluso tienen algunos síntomas en común, pero es importante conocer que se trata de dos desordenes perfectamente diferenciados. La principal distinción es que las personas con TOC son conscientes de padecer un trastorno, mientras que las personas con TPOC están convencidas de no sufrir problema alguno.

Las personas afectadas por este desorden tienen un buen desempeño social y profesional; suelen mostrarse perfeccionistas, metódicos y exigentes, lo que les permite establecerse y cumplir metas personales. No obstante en ocasiones, cuando otras personas no se adaptan a sus rutinas o exigencias, suelen molestarse y reaccionar airadamente. Esto puede dar lugar a veces a dificultades interpersonales, generando fricciones o situaciones tensas.

En general, se podría decir que las personas con TPOC experimentan una necesidad de control excesiva y constante. Podría decirse que son individuos con un tremendo apego a las normas, el orden y el control. Estas personas intentan conocer y dirigir cómo se producen los acontecimientos de su vida; por ello, cuando las cosas no suceden tal y como estaban previstas, desarrollan sensaciones de ansiedad y angustia.

¿A qué se debe el Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad?

A diferencia del TOC, el Trastorno Obsesivo Compulsivo de la Personalidad suele manifestarse en la adolescencia o adultez temprana. Además, es más frecuente entre hombres que entre mujeres.

Las causas que dan lugar a este desorden no están del todo claras, aunque se cree que influyen varios factores. Es comúnmente aceptado que el origen del TPOC se encuentra en elementos biopsicosociales, esto es, tanto genéticos como ambientales. Esta teoría se ve reforzada por el hecho de que es frecuente que este trastorno suele darse en familias en los que existen antecedentes previos. Además, esto puede indicar también que la educación, y no solo la genética, puede ser un factor relevante.

¿Cuáles son los principales síntomas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad?

Tal y como ya hemos dicho, algunos de los síntomas del TPOC son similares a los del TOC. Sin embargo, podríamos citar siete elementos claramente identificativos del Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad:

Dedicación excesiva por el trabajo

Necesidad de hacer cosas que se consideren productivas. Esto significa que se aplazan o evitan los espacios de ocio, para dedicar ese tiempo a otras tareas. Como consecuencia de esto, es frecuente un estado de agotamiento y de estrés.

Incapacidad para deshacerse de objetos

Se intenta acumular o ahorrar elementos por si son necesarios más adelante. Se trata de una tendencia a acumular, en previsión de contar los medios suficientes para iniciar nuevas tareas. Esto en ocasiones no tiene mucho sentido, ya que muchas veces se guardan cosas sin saber para qué finalidad.

Inflexibilidad

La convicción de que las cosas deben hacerse de una determinada manera incapacita para valorar otras alternativas. Las personas con TPOC muy difícilmente cambian de opinión, puesto que sus convicciones son muy rígidas.

Poca generosidad

No solo como resultado de la convicción en las normas, sino también derivado de una falta de empatía. Se espera de los demás que sean igualmente estrictos con la observancia de normas; así, la necesidad de otras personas se achaca a que estas no han actuado tal y como deberían haberlo hecho.

Rigidez emocional

Como consecuencia de la necesidad de orden y normas, estas se convierten en inalterables. Incluso en el ámbito moral, prima la observancia de las reglas antes que los resultados de las acciones realizadas. En este contexto, el ámbito emocional queda relegado a un segundo plano.

Obsesión por las normas y los detalles

Se desarrollan reglas para todos los aspectos de la vida cotidiana. Estas normas pueden llegar a darse en cualquier ámbito, como los horarios, la decoración, las comidas, etc. Al final estas reglas llegan a tener más importancia que el motivo por el que se crearon.

Incapacidad para delegar

Puesto que las personas con TPOC son tan perfeccionistas, desconfían de la capacidad de otras personas para seguir sus instrucciones correctamente. Esto les hace ser reacios a la posibilidad de delegar funciones o compartir tareas. Cuando lo hacen, esperan que se sigan al detalle sus instrucciones.

¿Qué tipos de Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad hay?

No existen diferentes tipologías de Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad, sino que se trata de un único desorden. Sin embargo, es frecuente confundirlo con el Trastorno Obsesivo Compulsivo, aunque se trata de problemas totalmente diferentes. En este sentido, existe una serie de factores claros que diferencian  uno y otro:

  • El TPOC es un trastorno de la personalidad, mientras que el TOC consiste en un trastorno de ansiedad.
  • Las personas con TOC saben que tienen un problema, mientras que quienes sufren TPOC creen estar actuando correctamente.
  • Quienes sufren TOC presentan obsesiones poco relevantes o secundarias, como limpiarse las manos, cerrar la puerta, apagar la luz, etc.; en cambio, las personas con TOC desarrollan normas y reglas relacionadas con su vida diaria y su trabajo.
  • Los familiares y amigos de personas con TPOC generalmente se sienten agobiados, ya que se les exige adecuarse a la normas del paciente, mientras que los afectados de TOC son conscientes de sus extravagancias y se sienten culpables por ello.
¿Cómo se trata el Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad?

Es frecuente que quienes padecen un Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la personalidad no busquen tratamiento. En su fuero interno están convencidos de que sus normas y reglas son lógicas y están más que justificadas. Por ello, no creen necesitar ayuda ni conciben que puedan tener problema alguno.

Generalmente son los familiares quienes llevan al paciente a que sea tratado. En estos casos, lo más efectivo suele ser el empleo de psicoterapia, específicamente la cognitivo-conductual. En estos casos se ayuda al afectado a comprender sus emociones y sus comportamientos; este es el primer paso para poder empezar a trabajar sobre ellos y así, en última instancia, modificarlos o corregirlos.

También suelen ser de gran utilidad las técnicas de relajación, como por ejemplo la meditación o dinámicas de respiración. Estas pueden ayudar a reducir la sensación de estrés y ansiedad que sufre el paciente.

En ocasiones puede ser también de utilidad el empleo de psicofármacos, para poder reducir síntomas como la ansiedad o el estrés. No obstante, el empleo de medicación debe realizarse siempre bajo la prescripción de un facultativo médico.

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