¿Qué es la amnesia disociativa?

La amnesia disociativa es la pérdida de memoria ocasionada por un suceso traumático o estresante. Consiste en una respuesta de nuestro cerebro para protegerse ante determinados recuerdos conflictivos o dolorosos. Por este motivo, la amnesia disociativa viene originada por elementos psicológicos, y no por factores fisiológicos.

Las personas que padecen este problema se caracterizan por presentar únicamente amnesia retrógrada, pero no amnesia anterógrada; esto significa que no pueden recordar sucesos pasados, pero que sin embargo no tienen dificultad en almacenar nuevos recuerdos. En este sentido cabe destacar que el recuerdo del suceso traumático existe y se conserva, aunque el paciente tiene dificultades para acceder al mismo. No se trata por lo tanto de una dificultad para almacenar recuerdos, sino para revivir los mismos.

En estos casos se habla de amnesia disociativa ya que quien la padece se disocia o separa del recuerdo. De este modo, el paciente se autoprotege de manera inconsciente del sufrimiento que le provoca dicho suceso. En ocasiones, la amnesia disociativa desaparece sola al separar al paciente de la situación que ha dado lugar al trastorno.

¿A qué se debe la amnesia disociativa?

Como ya hemos indicado, el factor desencadenante de este problema es la vivencia de un suceso especialmente traumático o estresante. Se da cuando un evento es tan impactante o terrorífico que una persona es incapaz de asimilarlo; por ello, dada la respuesta emocional extrema que este suceso desencadena, el individuo bloquea por completo su recuerdo para protegerse.

Al tratarse de una respuesta emocional, es importante recalcar que cada persona reacciona de manera distinta al resto. Algunos individuos tienen miedos muy acusados en ciertos ámbitos, pero no en otros; por ello, una misma situación puede afectar seriamente a algunas personas, pero no a otras.

Como norma general, se entiende que este tipo de trastorno tiene un origen psicológico y no fisiológico. Esto, sin embargo, tiene ciertos matices. Efectivamente el elemento desencadenante de esta pérdida de recuerdos es una reacción emocional sobre un suceso y no, por ejemplo, problemas neurológicos o afectaciones cerebrales.

Sin embargo, este desencadenante “psicológico” se puede traducir también en ciertas modificaciones fisiológicas; así, la vivencia de un trauma puede dar lugar a que nuestro organismo genere sustancias como la adrenalina o los neuropéptidos, que pueden afectar el modo en el que nuestro cerebro procesa los recuerdos. Por ello, la distinción entre desencadenantes “psicológicos” y “fisiológicos” no está clara y resulta todavía controvertida entre los expertos.

¿Cuáles son los principales síntomas de la amnesia disociativa?

No hay que confundir la amnesia disociativa o amnesia específica con la conocida como fuga disociativa o amnesia generalizada. Mientras que la primera afecta solo a unos determinados recuerdos, la fuga disociativa afecta toda la identidad personal del individuo.

Por ello, la amnesia disociativa se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Incapacidad para recordar solo unos determinados recuerdos, o periodos de tiempo, relacionados con un suceso concreto.
  • Capacidad para generar nuevos recuerdos sin dificultades
  • En ocasiones, asociación o condicionamiento con otros factores que estaban presentes durante el suceso.
  • A veces, quienes lo padecen presentan también síntomas de depresión o ansiedad.
  • También en ocasiones, los afectados experimentan dificultades en sus relaciones sociales o laborales.
¿Qué tipos de amnesia disociativa hay?

En general, se podría diferenciar entre varias tipologías distintas de amnesia disociativa. Estas se diferencian en función de sus características, desencadenantes o duración. Por ello, podríamos establecer las siguientes categorías:

  • Amnesia localizada: afecta a un suceso o a un periodo de tiempo concreto, cuando se produjo el trauma.
  • Amnesia selectiva: en este caso se afecta solo algunos sucesos, dentro de un periodo de tiempo concreto.
  • Perdida de memoria generalizada o amnesia generalizada: afecta a toda la personalidad del sujeto y todos sus recuerdos.
  • Amnesia sistematizada: afecta a una categoría concreta, como por ejemplo los recuerdos relacionados con una persona o un trabajo.
  • Amnesia continua: afecta a los nuevos recuerdos, según se van produciendo.
¿Cómo se trata la amnesia disociativa?

El tratamiento de este tipo de desorden está enfocado no tanto a ponerle remedio, sino más bien a controlar los síntomas y problemas derivados del mismo. Por ello, suele buscarse una mejora de los ambientes de apoyo del paciente, mejorando su bienestar social y personal.

El principal objetivo del tratamiento consiste en conseguir que el paciente se sienta seguro y respaldado; esto, a su vez, les facilitará evitar posibles traumas posteriores, así como normalizar los ya existentes. Se trata, en definitiva, de ayudar al individuo a procesar recuerdos dolorosos dotándolo de estrategias de afrontamiento.

En ocasiones se persigue con el tratamiento recuperar también la memoria afectada por la amnesia disociativa. Este tipo de abordaje suele emplearse con la combinación de diferentes técnicas, como por ejemplo la psicoterapia, el tratamiento cognitivo-conductual o la prescripción de fármacos. También suelen ser efectivos tratamientos con enfoques como la hipnosis clínica o la terapia familiar.

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