¿Qué son las adicciones en niños?

En contra de lo que muchas veces se piensa, las adicciones en niños son una problemática frecuente en nuestro país. Una adicción es un hábito de consumo incontrolado, generalmente a una sustancia, como por ejemplo drogas, tabaco o alcohol.

Sin embargo, existen también adicciones sin sustancia, como por ejemplo la adicción a los videojuegos, a internet o al teléfono. De hecho, en la edad infantil estas son las más frecuentes, y muy generalmente referidas al uso de tecnologías; sería ya en la adolescencia donde las adicciones a sustancias adquieren mayor importancia.

Cuando hablamos de adicciones en niños, es importante distinguir si realmente se trata de una verdadera adicción. Muchas veces, se utiliza este término para designar un consumo excesivo de algo, aunque este no sea tan grave realmente. Por ello, es importante distinguir entre uso, abuso, dependencia y adicción.

La adicción sería en verdad únicamente el último caso, donde se produce una enfermedad crónica como dependencia de algo. Aquí, no se trata de que el sujeto abuse de una sustancia o tecnología, sino que realmente no puede controlar su necesidad y hará cuanto pueda, incluso si es perjudicial para si mismo, para poder satisfacer esa adicción.

En consecuencia, no es correcto hablar de adicción al móvil o a los videojuegos en aquellos casos en que el niño los usa con mucha frecuencia. Por el contrario, el aspecto definitorio es precisamente que el menor no puede estar sin ese móvil o videojuego; y, derivado de esa dependencia, descuidará otras tareas u obligaciones que debiera realizar.

¿A qué se deben las adicciones en niños?

No existe ni una única causa que dé lugar a las adicciones en niños, ni tan siquiera una única adicción. Cada caso es diferente, en donde puede variar la edad de iniciación, los factores desencadenantes, la intensidad, etc. Por ello, dada la extremada variabilidad a la que nos enfrentamos, no cabe hacer un único listado.

Sí que podemos especular, sin embargo, sobre algunos factores que pueden propiciar que se desarrollen estas adicciones. Por un lado, parece coherente pensar que la falta de disciplina puede ser un elemento que facilite estos hábitos; si el menor no tiene la supervisión adecuada por parte de un adulto, o si no existen unas normas claras sobre qué se puede hacer o qué no, o en qué medida, es mucho más fácil que se empiecen a desarrollar estos comportamientos.

Sin embargo, evidentemente no todo se debe a falta de disciplina. Así, por ejemplo, también puede haber elementos como una baja autoestima o una necesidad de evasión. Este tipo de emociones suele llevar al menor a buscar formas de sentirse mejor, o de huir de su realidad. Esto, por ejemplo, sería aplicable tanto a las adicciones a las tecnologías como a las sustancias.

Otras veces, se busca en estos comportamientos la forma de reafirmar la autoimagen personal. Esto es frecuente en la adolescencia, momento en el que se producen cambios importantes a nivel físico y psicológico.

E incluso, en otras ocasiones, pueden deberse a algo tan sencillo como la soledad o la falta de amigos. En estos supuestos, el niño busca algo con lo que llenar el vacío que le produce su aislamiento social. Aquí, elementos como internet o los videojuegos pueden ser una buena forma de entrar en contacto con otras personas, o incluso de llenar el vacío que deja esa soledad.

¿Cómo podemos saber si nuestro hijo sufre alguna adicción?

Al igual que con las causas que las motivan, cada una de las distintas adicciones en niños tiene distintos síntomas. Obviamente, no tiene nada que ver una adicción a los videojuegos con una al alcohol. No obstante, sí que existen ciertos aspectos que son comunes a todas las adicciones, como las respuestas fisiológicas o emocionales. Así, son síntomas frecuentes de todas las adicciones los siguientes:

Síntomas emocionales
Síntomas fisiológicos
  • Nauseas
  • Vómitos
  • Dolores de cabeza
  • Taquicardia
  • Dolores musculares
  • Alteración del sueño
  • Alteración de la alimentación
Síntomas conductuales
  • Incapacidad para dejar el objeto de la adicción
  • Aislamiento de familiares y amigos
  • Comportamiento impulsivo, para satisfacer en cualquier momento su adicción
  • Pérdida de noción del tiempo
  • Negación del problema

Lógicamente, estos son solo algunos de los posibles síntomas que suelen manifestar las personas con adicciones. Además, esto no quiere decirlo que todas las adicciones en niños muestren necesariamente estas mismas señales. En algunos casos se darán solo algunos, otras veces serán otros, pueden ser pocos o muchos, etc. Lo importante es que no existe una única forma de saber si estamos ante un caso de adicciones en niños; por el contrario, son señales que pueden ponernos alerta ante la posibilidad de que nuestro hijo esté sufriendo problemas. Por ello, si las detectamos, hay que prestar atención o incluso valorar la posibilidad de acudir a un especialista.

¿Qué tipos adicciones en niños hay?

Tal y como ya hemos explicados, las adicciones en niños pueden ser muy variadas y diversas. No existe un listado cerrado de adicciones infantiles, aunque sí que hay algunas más frecuentes que otras. En este sentido, podríamos señalar las siguientes como las más habituales en menores.

Tipos de adicciones en niños más frecuentes
  • Televisión. Curiosamente, muchas veces no somos conscientes de que nuestros hijos pueden ser adictos a la televisión. Se ha normalizado tanto el consumo y el abuso de este producto, que ha llegado a considerarse normal. Sin embargo, en ocasiones se dan auténticos casos de menores adictos a la televisión; se trata no solo de un consumo excesivo, sino de situaciones en las que se da incluso síndrome de abstinencia.
  • Internet. Esta es otra de las adicciones más frecuentes en niños, generalmente a partir de los 10 años de edad. No consiste únicamente en una dependencia a internet, sino especialmente a las redes sociales. Estas son una forma de entrar en contacto con otros menores, evadirse de la realidad y sentirse populares. Sin embargo, suelen acarrear problemas serios, ya que trasladan una imagen irreal del mundo al niño.
  • Videojuegos. También es una de las adicciones en niños más frecuentes. Además, cada vez existen más dispositivos y la posibilidad de jugar en más lugares; esto hace que los menores tengan cada vez más fácil estar en contacto permanente con la fuente de su adicción.
  • Teléfono móvil. Esto puede implicar en cierto modo los tres puntos mencionados anteriormente. Sin embargo, el teléfono móvil conlleva particularidades propias. Su uso está tan extendido y es tan frecuente que en ocasiones puede ser difícil limitar su uso. Esto sucede, por ejemplo, en el entorno escolar, donde los niños lo utilizan incluso dentro de clase.
  • Sustancias. Se trata de las adicciones más clásicas, como el alcohol y las drogas. Son especialmente frecuentes a partir de la adolescencia. Aquí, los niños muchas veces buscan un refugio a problemáticas personales propias, como el aislamiento social o el entorno familiar.
¿Cómo se pueden prevenir y tratar las adicciones en niños?

El primer paso para tratar las adicciones en niños consiste en identificar si realmente estamos ante una adicción. En este sentido, tal y como hemos mencionado anteriormente, no es lo mismo abuso que adicción. Por ello, en los casos de abuso suele bastar con una intervención educativa. En las adicciones, sin embargo, suele ser necesario realizar un tratamiento más riguroso; este se dirige no solo a corregir el problema sino también, y muy especialmente, a prevenir que vuelva a producirse.

Una primera diferencia que destacar entre las adicciones en niños y en adultos suele ser el reconocimiento del problema. Así, mientras que los adultos suelen ser conscientes de su adicción y buscar ayuda, eso no sucede con los niños. En la inmensa mayoría de casos, el menor ni siquiera es consciente de tener un problema que le perjudica. Esto es importante, ya que al no reconocerlo no creen que haya nada que necesiten cambiar.

Cualquier intervención en menores, por lo tanto, tiene como objetivo inicial el que el niño tome consciencia de su adicción. Solo así se podrán empezar a desarrollar pautas de autocontrol que resulten verdaderamente efectivas y sostenibles en el tiempo. En el tratamiento se enseña al niño a reconocer y manejar sus emociones, de manera que pueda controlar sus comportamientos; este es un primer paso para poder evitar las conductas compulsivas y empezar a limitar sus hábitos de consumo.

Por último, también suele ser crucial la intervención sobre el resto de la familia. Tan importante como enseñar al niño a controlarse, es entrenar al entorno familiar. Los padres necesitan conocer cómo actuar ante su hijo y qué pautas de comportamiento establecer. Esto les proporcionará herramientas y estrategias para ayudar al menor a controlar sus impulsos y evitar actitudes impulsivas.

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