¿Qué es la asertividad?

La asertividad es un concepto complejo. Consiste en la habilidad para expresar las emociones o hacer valer los derechos propios, respetando los sentimientos y derechos de las demás personas. Por lo tanto, podría decirse que no son asertivas aquellas personas que no saben defender una postura propia; o bien aquellas otras que lo hacen, pero sin tener en cuenta el impacto de su comunicación en los demás.

La asertividad es por tanto un factor fundamental a la hora de establecer relaciones sociales sanas. Sin esta habilidad, las personas están abocadas a ser consideradas despóticas por el resto de gente; o bien a mantener una actitud sumisa y complaciente en detrimento de la satisfacción y autoestima propias.

Podemos decir, por lo tanto, que la asertividad es realmente una forma de comunicación que combina firmeza y empatía. Así, se pueden defender los derechos propios, sin tener que infringir los de los demás. O lo que viene a ser lo mismo: es el punto de equilibrio entre la agresividad y la pasividad. Una persona asertiva es capaz de comunicarse sin que su mensaje resulte invasivo ni pusilánime.

Obviamente, esta es una cualidad fundamental para el correcto desarrollo social de cualquier persona. Sin embargo, y en contra de lo que pudiera parecer, se trata de una habilidad rara y difícil de adquirir.

¿A qué se deben los problemas de asertividad?

La asertividad es una habilidad social y, como tal, cada persona la tiene en mayor o menor medida. Sin embargo, esto no quiere decir que tener o no tener asertividad es algo innato; por el contrario, al igual que sucede con el resto de habilidades, se puede practicar y desarrollar. Esto significa que, aunque hay algunas personas menos asertivas que otras, tomando consciencia de la importancia de esta habilidad y potenciándola se puede mejorar en gran medida.

Los motivos por los que una persona puede tener más o menos asertividad son muy variados. Un primer elemento a tener en cuenta es la autoestima. Es frecuente que aquellas personas con una menor autoestima por lo general serán poco asertivas; así, al hacer una valoración pobre sobre sí mismas, estos individuos no se ven con fuerza para defender sus derechos. O puede incluso suceder lo contrario; al sentirse agraviadas e inseguras, pueden adoptar actitudes agresivas e intransigentes con otras personas.

Otro factor muy significativo que puede dar lugar a los problemas de asertividad es el elemento cultural. Esto puede suceder tanto en una empresa (cultura organizacional) como en una sociedad (cultura social). Un ejemplo sería el de entornos muy jerárquicos, donde impera un rol de sumisión / dominancia entre jefes y subordinados.

También influye en la asertividad el estado emocional de cada individuo. Así, una persona que esté sometida a un fuerte estrés o presión es posible que sea menos asertiva; en estos casos, diferentes factores externos pueden influir en el desarrollo de estas habilidades sociales.

¿Cuáles son los principales síntomas de la falta de asertividad?

Es fácil identificar cuando una persona tiene un problema de asertividad. En estos casos, suelen producirse comportamientos desadaptativos que terminan por generar efectos negativos, para uno mismo o para los demás. Generalmente, esto termina por minar la autoestima del individuo al no haber sabido defender sus intereses legítimos; o, por el contrario, por ocasionar problemas de relaciones con otras personas, al dar lugar a actitudes agresivas.

Entre los comportamientos más comunes de las personas con poca asertividad encontramos los siguientes:

  • Inhibición o retraimiento, autocensura de las opiniones propias.
  • Incapacidad para afrontar los problemas interpersonales.
  • Sensación de miedo ante la posibilidad de ser desaprobado por otras personas.
  • Evitación de los conflictos con otros individuos, ya sea cediendo o eludiendo la disputa.
  • Exceso de timidez, incapacidad para iniciar o mantener una conversación con otra persona.
  • Miedo a ser rechazado o a que se burlen de uno.
  • Actos, gestos o comportamientos que demuestran inseguridad: tartamudeos, sudoración, taquicardia, etc.
  • Sensación de angustia, ansiedad o estrés.
  • Percepción de no ser válido, baja autoestima.
  • Sentimientos de frustración, culpa y vergüenza.
  • Incapacidad para decir “no”.
  • Dificultad para pedir ayuda a otras personas.
  • Actitudes poco respetuosas con los demás.
  • Tendencia a la agresividad o a la imposición a otras personas.
  • Enfados o explosiones de ira con otras personas.
  • Sentimientos de no ser valorado o comprendido.
  • Tendencia a pedir perdón constantemente.
  • Dificultad para establecer o mantener relaciones sociales satisfactorias.
  • Tendencia a desarrollar amistades o relaciones tóxicas.
  • Dificultad para expresar las emociones propias.
¿Existen diferentes tipos de problemas de asertividad?

Como ya hemos explicado, la asertividad consiste en el punto intermedio entre la agresividad y la sumisión. Esto significa que, cuando no somos asertivos, podemos estar actuando por exceso o defecto en la defensa de nuestros intereses. Por lo tanto, esto nos daría lugar a hablar de tres grandes tipos de problemas de asertividad:

  • Comunicación agresiva. Aquí encontraríamos aquellos casos en los que el individuo no empatiza con los derechos o intereses de otras personas. Esto suele llevar a que, en la defensa de sus propios puntos de vista, se está hiriendo a otros individuos. En estos supuestos lo habitual es que se intenta dominar a otras personas, imponiendo el criterio propio. Se trata de personas impulsivas, autoritarias, amenazantes y sin capacidad de escucha.
  • Comunicación pasiva. Este es justo el caso contrario al anterior, en el que el individuo no sabe defenderse a sí mismo. Estas personas dejan que otros les impongan sus criterios o infrinjan sus derechos sin oponer resistencia. Suele tratarse de gente tímida, retraída y que teme ser desaprobada por otros. Habitualmente hablan en voz baja, piden perdón constantemente y evitan el contacto visual.
  • Comunicación pasivo-agresiva. Se trata de una mezcla de los dos casos anteriores. Estas personas, en vez de confrontar otros puntos de vista, no dicen nada públicamente, pero murmuran para sus adentros; sienten emociones de enfado o ira, pero no lo reconocen o intentan disimularlo. Se trata de personas que suelen adoptar actitudes cínicas o sarcásticas, negando que exista ningún problema. Suelen adoptar una actitud aparentemente colaborativa o sumisa, aunque en realidad intentan molestar.
¿Cómo se puede mejorar la falta de asertividad?

Afortunadamente la asertividad, al igual que otras habilidades, puede practicarse y desarrollarse. Esto significa que una persona poco asertiva no tiene por qué conformarse con esa situación; por el contrario, es posible mejorar poco a poco y aprender cómo mejorar la comunicación con otras personas. En este proceso, además, recibir ayuda de un profesional cualificado como un psicólogo puede ser de gran utilidad.

Para mejorar la asertividad, son varios los aspectos que habrá que trabajar. El primero de ellos y más importante es tomar consciencia de lo que son los derechos propios y ajenos. Esto significa que hay que comprender que es legítimo defender los intereses de uno mismo, y que los demás hagan de igual manera. Solo comprendiendo esto se puede empezar a trabajar sobre la mejora de la asertividad.

A partir de ahí son varios los aspectos sobre los que trabajar para desarrollar esta habilidad. Así, algunas pautas importantes para trabajar la asertividad serían las siguientes:

  • Asimilar que se pueden, y deben, manifestar las opiniones propias. No es malo tener voz y usarla.
  • Comprender que el resto de personas no necesariamente saben lo que uno piensa. Si no lo saben, seguramente es porque no se les ha expresado.
  • Defender los puntos de vista propios como lo que son, particulares. El creer que algo es de una manera no quiere decir que esa sea la verdad absoluta, es solo una opinión.
  • Hacer referencia siempre que sea posible a hechos objetivos, y no a interpretaciones particulares. Cuando esto no sea posible, expresar que se trata efectivamente de una opinión subjetiva.
  • Justificar por qué se cree u opina de una determinada manera.
  • Explicar las emociones que sientes, pero identificándolas como tales y tomando consciencia de las mismas.
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