A medida que vamos cumpliendo años, podemos acumular historias y acontecimientos que nos dañan y nos pesan. El objetivo de la autobiografía terapéutica es ayudarnos a sanar esas heridas, reescribirlas en nuestra cabeza y poder avanzar. El trabajo es, sobre todo, a nivel emocional. Determinadas emociones van a ayudarnos a diluir el dolor, tomar responsabilidad o conectar con la gratitud. Además, esta técnica, puede ayudarnos también cuando está terminando un año que no ha sido bueno para nosotros, para que podamos aceptarlo en nuestra vida y con una visión integradora poder avanzar.

Nuestra autobiografía

La autobiografía de una persona a nivel psicológico es la narración que esa persona tiene de forma subjetiva de todo aquello que ha ido viviendo. Es subjetiva siempre porque, lógicamente, todos analizamos la realidad con el filtro de nuestros esquemas mentales y nuestras creencias y solo desde un único punto de vista. Esa subjetividad es, precisamente, la que puede generar más dolor en acontecimientos traumáticos o sumar peso a nuestra mochila emocional, pero es también donde vamos a poder trabajar para cambiar el relato de nuestra vida.

La mayoría de las personas no ven esa autobiografía materializada sobre el papel, como podrían hacer personajes ilustres o determinados famosos, pero sí conviven con un relato interno donde reviven en su cabeza aquello que pasó, tanto lo bueno como lo malo. Y es especialmente el revivir lo negativo con intensidad lo que no nos permite avanzar.

Escritura terapéutica

La autobiografía terapéutica se encuentra dentro del marco de las técnicas de escritura con fines psicológicos. Buscan a través de ejercicios concretos trabajar diferentes aspectos de nuestra emocionalidad o de nuestros pensamientos. Por ejemplo, es aconsejable en la mayoría de los casos donde la intensidad con la que vivimos las cosas acaba por desbordarnos.

Si orientamos la escritura hacia la autobiografía terapéutica veremos que tiene como fin el conectar con aquellos acontecimientos positivos, neutros y negativos. Los positivos nos servirían para aumentar nuestro bienestar; a los negativos, si se puede, se les daría un valor positivo que tal vez en su día no dimos; y los negativos serían reestructurados de forma emocional para poder soltar el dolor que aún nos producen.

emocional para poder soltar el dolor que aún nos producen.
Cuando ha habido momento traumáticos o desagradables tendemos a apartarnos en nuestra memoria, apareciendo de vez en cuando con mucha intensidad. Si en lugar de hacer ese sobreesfuerzo de bloqueo, los trabajamos de forma deliberada, estaremos dando voz a una parte de nosotros que está sufriendo.

Empezando por la cronología

El primer paso que se debe realizar es crear una línea cronológica donde aparezcan todos aquellos acontecimientos extremadamente importantes de nuestra vida, primero los positivos y después los negativos, sin que sea de vital importancia colocar la fecha exacta. Los neutros, aquellos que creamos que no nos producen ninguna emoción, también es necesario ponerlos. Después, iremos poniendo acontecimientos de una menor intensidad, pero que nos hayan podido influir. Y así iremos colocando hitos cada vez menos importantes.

Un detalle importante es que, si acumulamos muchos años, lo mejor es hacerlo por tramos de 10 en 10 años, tomándonos las horas o días necesarios para ello, incluso preguntando a personas cercanas. Puede parecer una tarea larga y complicada, pero hay que tener en cuenta que, una vez bien trabajado, nos habrá enriquecido enormemente y habrá contribuido a nuestro crecimiento personal.

Acontecimientos Neutros

¿Por qué sabemos que hay determinados acontecimientos que deberían despertarnos alguna emoción y, sin embargo, son nuestros para nosotros? En la mayoría de los casos se trata de un problema a la hora de conectar con nuestra propia valoración personal. Por ejemplo, sacarse el carné de conducir es algo que, muchas veces, nos resulta neutro al verlo con perspectiva. ¿Qué he hecho yo especial si todo el mundo también lo aprueba? Y es que, que todo el mundo pudiera hacerlo, no debe restarnos valor.

Los acontecimientos neutros desde la autobiografía terapéutica tienen que reestructurarse en nuestra mente observándolos ahora con el prisma de la valoración personal. Reconozco que lo logré, que lo hice, independientemente de si era fácil u otros lo hicieron; me valoro todo aquello que hago.

Acontecimientos Negativos

Estos son, sin duda, los acontecimientos más complicados de trabajar. De hecho, si alguno nos resulta especialmente doloroso, debemos acudir a un profesional de la psicología que nos ayude a trabajarlo.

La forma que tenemos de trabajar los acontecimientos negativos a través de la autobiografía terapéutica es mediante el perdón. Esto no nos va a llevar a ir a alguien que nos humilló 10 años después y decirle que le perdonamos; es un acto interno que nos permite soltar y avanzar. Tanto si el daño nos lo hizo otra persona, la vida o nosotros mismos, debemos perdonar, entender que no hay forma de cambiar los acontecimientos y que todas las partes lo hicieron en ese momento de la mejor forma posible, como ellos sabían y con toda la mochila de su vida en sus espaldas. Esta parte lleva un trabajo previo de aceptación desde la tristeza, que nos llevará al desarrollo, a la compasión y, solo finalmente, al amor por nosotros mismos.

Acontecimientos Positivos

Los acontecimientos positivos son aquellos que creemos que debemos vivir en el momento y listo, pero también cuando han quedado atrás deben trabajarse, especialmente por todas las emociones positivas que nos hacen revivir y que nos predisponen a volver a experimentarlas en acontecimientos similares. La autobiografía terapéutica nos anima a repasar todo lo bueno y agradecer a la vida el haberlo podido vivir y experimentar. Este ejercicio nos ayuda a crecer, pero también a apoyarnos en nosotros mismos cuando no nos sintamos del todo bien.

La autobiografía terapéutica tiene como fin ayudarnos a dar sentido a todo lo vivido, a cambiar el relato interno que a veces nos contamos y a poder soltar pesos innecesarios, desde el perdón, la gratitud y la valoración personal. Nunca es ni demasiado pronto ni demasiado tarde para hacerlo, solo hay que conectar con uno mismo y estar dispuesto a empezar a ver lo ocurrido con otros ojos, tanto lo bueno, como lo neutro o lo malo.

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