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Gestión del bloqueo emocional: Qué hacer cuando estemos estancados

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En determinados momentos nos encontramos en situación de bloqueo emocional. Esto nos ocurre tanto en el día a día como en momentos más concretos y grandes de nuestra vida. Mientras que puede aparecer ante un determinado trabajo rutinario que no somos capaces de hacer, vemos que también aparece en crisis vitales o ante conflictos graves con una pareja, por ejemplo. El bloqueo será acorde a la situación que lo detone, pero acabará desbordándonos o haciéndonos sentir emociones negativas intensas. Aprender técnicas de regulación y gestión del bloqueo emocional nos ayuda a lograr un mejor desempeño y, sobre todo, a poder alcanzar rápidamente el bienestar psicológico que se pierde en esos momentos.

¿Qué es un bloqueo emocional?

El bloqueo emocional es un estado que nos hace paralizarnos, trabando nuestros recursos cognitivos y emocionales acabando, incluso, por provocar una parálisis a nivel físico. Hay diferentes grados de bloqueo emocional, pero todos tienen como base el no afrontamiento de la situación que para la persona resulta estresante y que, por tanto, al generar un alto nivel de malestar, acaba paralizando.

Aunque creemos que el bloqueo emocional solo se da ante situaciones impactantes, no siempre es así. Sí que resulta desagradable para la persona que lo sufre, y nota que no cuenta con las herramientas necesarias para su afrontamiento. Para la importancia es subjetiva y depende tanto de la personalidad como de la historia de vida de la persona en cuestión.

Causas del bloqueo emocional

El bloqueo emocional puede afectar a cualquier persona y todos los hemos sufrido en mayor o menor medida a lo largo de nuestra vida. Además, como no solo implica una parálisis total, si somos conscientes de estados de estancamiento o embotamiento mental, podremos ver que eso era un bloqueo y que es más frecuente en el día a día de los que pensamos.

Las causas del bloqueo las podemos dividir en dos partes:

Causas a nivel interno:

Son las causas que vienen de nuestro mundo emocional y psicológico. Tiene que ver con nuestra personalidad y nuestra genética. Podemos tener una mayor propensión al estrés o a la ansiedad, aunque también a la tristeza o la rabia. Cualquier emoción en un alto nivel de intensidad puede ser suficiente para bloquearnos. Además, heridas causas por eventos previos también quedan como condicionantes a nivel interno.

Causas a nivel externo:

Estas causas son externas a la persona, es decir, vienen de los acontecimientos que ocurren alrededor. Serían situaciones con un impacto para la persona que interpretaríamos como desbordantes y que nuestro cerebro consideraría que no cuenta con los recursos emocionales suficientes como para poder hacerle frente. El aprendizaje o el haber vivido antes esas situaciones no siempre previenen el bloqueo. En algunos casos, si fue algo traumático o altamente estresante, al repetirse, nos puede generar un bloqueo emocional mucho mayor que la primera vez.

¿Todos podemos sufrir un bloqueo emocional?

Los bloqueos son vistos por algunas personas como un símbolo de debilidad o de mala gestión. Sin embargo, no tienen que ver con nuestra fortaleza, sino con elementos externos a nosotros o el aprendizaje que hayamos podido tener. Todos podemos llegar a sufrir un bloqueo emocional. De hecho, la persona que nunca lo haya sufrido estará fuera de lo normativo y será más una cuestión de suerte que algo que haya dependido de ella misma.

Sí es cierto que, cuanto mayor nivel de autoconocimiento y trabajo terapéutico previo tengamos, mejor afrontamiento del estrés o de la ansiedad, por lo que mejor podremos gestionar los bloqueos. Aunque eso no implicaría que nunca los sintiéramos.

¿Se puede aprender a afrontar el bloqueo emocional?

Todo lo que nos ocurre a un nivel psicológico puede gestionarse y mejorarse, incluido el afrontamiento ante el bloqueo emocional. El afrontamiento depende de una serie de recursos que se pueden interiorizar y poner en práctica en esos momentos de crisis. Para ello, podemos aprender a entender qué nos ocurre, qué lo ha detonado y las diferentes formas de afrontamiento que existen.

Sí es importante considerar que, aunque todas podemos aprender a gestionar el bloqueo emocional, en algunos casos sin una ayuda especializada será inviable. Puede haber dejado un historial de eventos traumáticos o deferentes disfunciones emocionales que exijan la ayuda de un profesional de la salud mental. En esos casos, siempre es conveniente un proceso terapéutico.

¿Qué puedo hacer ante el bloqueo emocional?

Cuando estemos en situaciones donde nos hayamos bloqueado, podemos poner en práctica una serie de recursos que nos ayuden a afrontar la situación y alcanzar una seguridad o un desarrollo.

Esto es lo que podemos hacer ante el bloqueo emocional:

  • Apártate de lo que lo haya activado: Es importante que, para poder activar el pensamiento y nuestros recursos nos alejemos de aquello que lo haya provocado, ya que su impacto seguirá sino en nosotros y nos mantendrá durante más tiempo en el bloqueo.
  • Analiza lo que sientes: una vez que te encuentres en otro espacio, analiza qué estás sintiendo. Sobre todo, busca ver si sientes algo relacionado con el miedo, la tristeza o la rabia en sus diferentes grados o variaciones.
  • Analiza la situación: ¿Qué tipo de situación estás viviendo? Para ver cómo afrontarlo, es importante saber categorizar lo que tenemos delante. ¿Es una amenaza a nuestra seguridad física o emocional? ¿Es una pérdida? ¿O tal vez es una injusticia o una agresión?
  • Coherencia entre la situación y mi emoción: Uno de los mayores bloqueos viene al activarse en nosotros emociones que, de acuerdo a la situación que estamos viviendo, son disfuncionales. Si lo que estoy viviendo es una amenaza a mi seguridad, el miedo sería la emoción más constructiva. Para las pérdidas lo sería la tristeza y para las injusticias o agresiones la rabia. Veo si estoy en una situación de disfunción.
  • No cambio lo que siento, solo ejecuto: Independientemente de lo que yo esté sintiendo, debo actuar en base a la situación en la que estoy. Por tanto, ante una situación de amenaza, deberé poner límites que me protejan y restablezcan mi seguridad. Ante una pérdida, deberé buscar todas las soluciones y alternativas posibles. Y ante una injusticia o una agresión, deberé cortar y buscar que todo sea justo.

Analizar las situaciones, ver qué estoy sintiendo y actuar de forma coherente con lo que la situación me exige es una buena forma de empezar a superar el bloqueo emocional. Es cuestión de irlo aplicando a lo largo del tiempo, aprendiendo de los errores y tratándonos en todo el proceso sin juicio ni crítica.

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