Los celos son una respuesta emocional, negativa y perturbadora, ante la percepción de amenaza de perder algo o a alguien a quien valoramos.
De hecho, una de las múltiples definiciones que la RAE incluye para el término “celo” es la “sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra”.
Aunque el «Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales» (DSM-5) no define los celos como un trastorno en sí mismo, en el contexto médico y psicológico pueden entenderse como un comportamiento disfuncional que afecta a la salud mental.
En este post nos enfocamos en los celos entre hermanos, un problema muy habitual en las familias.

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Contacta con un Psicólogo Infantil¿Por qué es importante tratar los celos entre hermanos?
Los celos entre hermanos son un problema frecuente, que puede surgir en diferentes etapas de la vida y que no solo afecta a los vínculos fraternales, sino también a la relación entre padres e hijos.
Además de su repercusión directa en las dinámicas familiares, sus consecuencias emocionales a largo plazo pueden incluir problemas de autoestima, ansiedad y dificultades en las relaciones interpersonales en la adultez, de ahí la necesidad de buscar estrategias para que padres y educadores manejen y mitiguen los celos entre hermanos, fomentando relaciones más saludables.
Celos entre los hermanos: predisposición y factores desencadenantes
Los celos son emociones humanas complejas, que pueden tener una base genética y modularse por un ambiente social particular.
En la etapa infantil, surgen como una reacción irracional compuesta de tristeza, pérdida de autoestima, autocrítica y enemistad hacia un rival, y pueden manifestarse a partir del primer año de vida, momento en el que el niño es capaz de tener expectativas.
El origen de los celos entre hermano puede deberse a diferentes factores, entre los que destacan los siguientes.
Factores predisponentes
Algunas situaciones aumentan las probabilidades de celos entre hermanos, como la edad (los celos tienen su punto álgido entre los 2 y los 4 años) o la creación de nuevas estructuras familiares (en caso de separaciones o, por ejemplo, cuando una madre soltera tiene una nueva pareja).
Además, los niños más sensibles, metódicos, con poca tolerancia a los cambios o con poca expresión emocional son más propensos a sentir celos.
Factores desencadenantes
Se trata de cambios que modifican la interacción y la comunicación con padres y familiares, siendo el más habitual el nacimiento o la llegada de un hermano (el famoso «síndrome del príncipe destronado»).
Factores de mantenimiento
Se trata de situaciones concretas en el ámbito familiar, vinculadas a la educación y al contexto, como la comparación entre hermanos (especialmente si son del mismo sexo), una excesiva atención dispensada a uno de los hermanos o una elevada intervención de los padres en la resolución de conflictos.
Identificar los celos entre hermanos: agresividad y otras señales “de alerta”
Las manifestaciones de los celos entre hermanos van de la agresividad al llanto, pasando por la búsqueda de atención, el retraimiento/indiferencia, las somatizaciones, las alteraciones en el sueño o en los hábitos alimentarios e incluso síntomas propios de la depresión.
Algunas de las conductas de tus hijos que deben ponerte alerta son:
- Peleas constantes, ataques de ira y agresividad.
- Búsqueda de atención negativa (desobediencia, comportamientos desafiantes, etc.).
- Desinterés por las actividades familiares (no querer ir de paseo, querer jugar solo, estar siempre aislados, etc.)
- Llorar más y presentar más apego, especialmente hacia la madre. Es muy relevante trabajar el apego seguro en niños para evitar este tipo de conductas.
- Tener comportamientos de regresión (niños que vuelven a necesitar pañal, a usar chupete o a hablar con un bebé).
- Fracaso escolar.
En todo caso, los celos entre hermanos no deben confundirse con la envidia, ya que en el primer caso hay una sensación de pérdida, mientras que en el segundo priman la frustración, la competencia o la búsqueda de poder sobre el otro, que también deben trabajarse, pero de manera diferente.
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Cómo gestionar los celos entre hermanos en 5 pasos
A continuación te explicamos 5 pasos para gestionar de forma efectiva los celos entre hermanos.
1. Evita las comparaciones
Aunque muchas veces la intención de comparar a dos hermanos es motivarles, se consigue lo contrario, es decir, fomentar la competencia y los celos.
Además, no hay que olvidar que cada niño es único, y que tiene su personalidad, sus ritmos de aprendizaje, sus aspiraciones y sus necesidades emocionales.
2. Fomenta la cooperación
La cooperación ayuda mucho a trabajar los celos entre hermanos.
Asignar tareas que deban realizar juntos o crear juegos donde ganen como equipo les ayudará a entender la importancia de ayudarse, por una parte, y que el éxito de uno no significa el fracaso del otro, por otra.
3. Respeta los espacios
A veces, los celos entre hermanos se vinculan a las posesiones o la invasión del espacio personal por parte del otro.
En este sentido, es clave que cada niño tenga su intimidad, así como sus propios juguetes y materiales.
4. Refuerza en positivo
Cada hijo necesita sentir que es especial a su manera, y eso supone buscar el refuerzo positivo que mejor encaje en cada momento.
Este refuerzo también consiste en reconocer y alabar los momentos en los que tus hijos se llevan bien o intentar fomentar la empatía haciendo que se pongan en el lugar del otro.
5. Valida sus emociones
Los celos son una reacción natural y, ante su aparición, no podemos negar o recriminar aquello que el niño está sintiendo en cada momento.
Los padres deben intentar comprender, sostener y aceptar esa emoción de su hijo como cualquier otra, y guiarle para que aprenda a entenderla y manejarla.
¿Cómo afrontar la llegada de un nuevo bebé? Celos y “síndrome del príncipe destronado”
Los celos en la infancia son muy habituales en hermanos mayores, sobre todo ante la llegada de un nuevo bebé a la familia.
Estos celos están vinculados a los cambios en su entorno, pero también a que puede sentir que la atención se centra más en el recién nacido.
En estos casos, anticiparse es muy importante.
Para ello, es conveniente involucrar al hermano mayor en el cuidado del bebé, hacerle sentir que su papel es indispensable y seguir dedicándole tiempo especial para que no se sienta desplazado.
También es crucial que todo el entorno familiar colabore para tratar y/o prevenir los celos entre hermanos, evitando comentarios negativos y aludiendo a los aspectos positivos referidos al nuevo miembro de la familia.
Actividades para trabajar los celos entre hermanos
- Crea un espacio de “diálogo abierto” donde cada hermano pueda expresar cómo se siente de manera segura.
- Establece rutinas que ayuden a que cada niño reciba atención y reconocimiento, y donde las responsabilidades también se repartan de manera equitativa.
- Busca juegos de rol que ayudan a los niños a ponerse en el lugar del otro.
- Selecciona cuentos y lecturas adaptados a su edad y que puedan facilitar una conversación sobre los celos y las maneras de manejarlos.
- Crea un “mural” para reforzar el sentido de pertenencia y unidad familiar.
- Dedica días temáticos a cada uno de tus hijos, para que se sientan valorados individualmente.
Los conflictos entre hermanos forman parte de su crecimiento y desarrollo con individuos, pero deben tratarse de manera saludable para que no desemboquen en problemas más graves a corto, medio y largo plazo.
Buscar actividades para trabajar los celos entre hermanos es de gran ayuda, pero sin olvidar que cada niño es un mundo y que las necesidades son diferentes en cada caso.
Por otra parte, si tus hijos muestran comportamientos agresivos, signos de depresión, ansiedad o aislamiento, desde Somos Psicólogos te podemos ayudar a través de nuestra terapia infantil.






