Una de las grandes cuestiones es la de cómo aceptarme a mí misma. Cuando nuestra autoestima no está en su punto óptimo o vivimos atormentados por la culpa, es frecuente que no nos aceptemos tal y como somos. Desde el punto de vista de la Psicología, esto reside en un conjunto de experiencias negativas sumado a factores como la educación recibida o la cultura en la que se ha desenvuelto la persona. De hecho, este último factor es uno de los que más nos marca durante todo el ciclo vital.

Sin embargo, aunque contemos con experiencias desagradables y factores que nos empujen a la no valoración personal, también tenemos herramientas para contrarrestarlo. La autoestima es algo que puede modificarse y mejorarse. Y, además, que nuestra valoración personal alcance un buen estado depende en todo momento de la propia aceptación.

¿Qué es la valoración personal?

La valoración personal es la habilidad que tenemos para saber reconocer aquellas fortalezas y habilidades que destacan en nosotros. Además, nos ayuda a ver qué es lo que vamos logrando, celebrar nuestros éxitos y predisponernos para la plenitud. Cuando no sé cómo aceptarme a mí misma, es porque cuento con una baja valoración personal. La autovaloración sabe qué es lo que soy ante todo, integrando incluso las cualidades que no me gustan de mí mismo. Veo lo que yo soy en toda su amplitud, sé qué es lo que me ayuda a avanzar, igual que lo que a veces me lastra.

Cuando hablamos de autoestima y de valoración personal no se trata de mirar solo lo bueno. De hecho, para saber cómo aceptarme a mí misma, ante todo, tengo que saber que cuento con tanta luz como sombra en mí. Y que solo al aceptar todas esas partes en mí puedo desarrollarme y transformarme. Además, la valoración se apoya sobre hecho reales y concretos. Para que nuestra autoestima suba no puedo basarme en alabar partes de mí que no sean reales. Por ejemplo, puede que se me den mal los idiomas. Acepto esa parte de mí mismo y pongo también el foco en lo que sí se me da bien. Por seguir con el ejemplo, aunque no sé muy bien inglés, cuando viajo no me da miedo lanzarme a hablar lo poco que sé. Y esta última parte es lo valorable y lo admirable en mí.

¿En qué me ayudará aceptarme más?

Si lo que quiero es mejorar en mi valoración personal, debo saber cómo aceptarme a mí misma. Como decíamos, tengo que saber qué es lo que soy y con lo que cuento de mi personalidad, los aspectos positivos y los negativos. Integro en mi cabeza todas las áreas de mí mismo, me acepto ante todo, aunque haya cosas que no me gusten.

Cuando logro aceptarme puedo saber los recursos que tengo, las metas que persigo y que logro. Puedo ver qué es lo que ha salido bien, atribuirme esa responsabilidad y tener en cuenta que otras veces también lo podré volver a hacer. Si no me aceptara, tampoco vería lo que logro y no me atribuiría dicha responsabilidad. La siguiente vez, al no creer en mí, saldría mal y la autoestima empezaría a bajar.

La aceptación como base de la valoración

Nuestras estructuras de personalidad se relacionan unas con otras. En algunos casos, esa relación es horizontal, mientras que en otras, hay una jerarquía. Esto último es el caso de la autoestima, la valoración, la aceptación y el amor propio.

Si busco saber cómo aceptarme a mí misma, debo saber cómo se relacionan todas las bases de la autoestima. El camino a seguir es:

  • Aceptación: es observar en totalidad qué es lo que soy, lo bueno y lo malo, sin realmente juzgarlo.
  • Valoración: una vez lograda la aceptación, selecciono todo aquello que en mí es valorable y admirable. Lo reconozco y doy el valor que merezco. Con las cosas negativas no entraré en juicio ni crítica.
  • Amor propio: lograda la aceptación de aquello que soy y valorando mis aspectos admirables, culmino en el amor propio. Desde este punto me quiero cada vez más, y cuanto más orgullosa estoy de mí misma, más me querré.

Esos tres bloques consagran lo que conocemos que es la autoestima. Unos sobre otros hacen que pueda entenderme, respetarme y orientarme a mi propio bienestar.

Sigue estos consejos para trabajar tu aceptación

El camino de la autoestima no siempre nos es fácil. Es cierto que el primer paso es saber cómo aceptarme a mí misma, por lo que deberemos empezar por ahí. Para poder lograrlo, hay diferentes ejercicios que puedo poner en práctica que me ayudarán.

Si lo que quiero es saber cómo aceptarme a mí misma, puedo seguir estos trucos:

No hay juicio

Cuando lo que estoy trabajando es observar y aceptar algo, como pueden ser rasgos de mi personalidad, debo eliminar en todo momento el juicio. La aceptación no incluye el juzgar. Solo caben aspectos donde reconozco lo que soy y lo que tengo, independientemente de si es positivo o negativo.

Luz y sombra

Como la aceptación sin juicio nos suele costar, debemos tener en cuenta que en la personalidad de cualquier persona conviven tanto la luz como la oscuridad. Aunque haya aspectos que sean más valorables, lo que verdaderamente soy también es lo no deseable. Ese conjunto es lo que soy, y con eso es suficiente.

Aceptación paradójica

Una de las resistencias que más puedo tener a la hora de aprender cómo aceptarme a mí misma es el miedo a que no haya un cambio. Si me acepto, tal vez ya nunca más cambie. Sin embargo, existe el concepto de aceptación paradójica, que dice que, cuando logramos aceptarnos tal y como somos, al conectar con el orgullo, empezamos a crecer y transformarnos.

El miedo a mirarme

¿Cómo puedo aceptarme si me da miedo conocerme? Para saber quién soy y aceptarme en todas mis facetas, tengo que atreverme a pasar tiempo conmigo mismo. Esto me puede costar al principio, pero a medida que me dedique tiempo me conoceré más y mejor.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...