¿Qué son los conflictos laborales?

Muchas personas se enfrentan a diario a graves conflictos laborales con los compañeros en su entorno de trabajo. En ocasiones, el medio laboral puede llegar a generar una situación de disputas interpersonales entre colegas, hasta tal punto que se termine por dar lugar a un problema verdaderamente grave.

En el trabajo, nos vemos obligados a permanecer durante muchas horas con nuestros compañeros. Esta dinámica, a su vez, puede reproducirse constantemente, de manera repetida, durante meses o incluso años. A esto se une, además, el tener que convivir con el estrés, la presión o los plazos de entrega.

Todo esto termina muchas veces por originar un entorno viciado, en el que los nervios están a flor de piel. Además, no todas las personas se manejan de igual manera socialmente; mientras que algunos individuos saben gestionar sus emociones y relacionarse en entornos exigentes, otras personas pueden encontrar mayores dificultades. Por este motivo, no es raro que ocasionalmente se generen disputas o conflictos entre personas que trabajan juntas.

Aunque los conflictos son una parte normal, e incluso necesaria, de la vida personal y profesional, es necesario que se mantengan acotados en un nivel razonable; cuando estos conflictos exceden dicho nivel, deteriorando seriamente las relaciones interpersonales entre compañeros de trabajo, hay que abordarlos para encontrar una solución que impida un mayor deterioro del estado emocional de las personas involucradas.

¿A qué se deben los conflictos laborales?

Los motivos por los que puede originarse una disputa laboral pueden ser prácticamente infinitos. Si algo no nos falta a las personas, son cosas por las que terminar discutiendo. Desde aquellos asuntos más graves, hasta las circunstancias más tontas, pueden ser el desencadenante de una disputa.

Sin embargo, en la mayor parte de los casos las personas terminamos siendo razonables. Más allá del posible enfado momentáneo o puntual, es habitual entrar en razón y echar “pelillos a la mar”. Esto, no obstante, no siempre es así, y en ocasiones ciertas disputas laborales terminan enquistándose. En este sentido, puede ser interesante enumerar algunas de las causas por las que más frecuentemente surgen conflictos:

Causas más frecuentes de los conflictos laborales
  • Estrés, urgencia o presión. Una de las circunstancias donde más frecuentemente se dan conflictos es cuando existe un cierto nivel de estrés. La exigencia de ofrecer resultados o de cumplir plazos muchas veces hace que se desaten las discusiones.
  • Forma de trabajo. Cada individuo tiene una personalidad y, en consecuencia, una forma de trabajar. En ocasiones, si dos personas tienen una forma de trabajo muy diferente, pueden producirse fricciones.
  • Subjetividad. Lo que cada uno de nosotros percibe y entiende es muy distinto, incluso respecto de un mismo hecho. Esto puede hacer que, ante un mismo suceso, tengamos percepciones o criterios diferentes.
  • Consistencia y equidad de la empresa. Cuando hablamos de la cultura de una empresa, nos referimos a la manera en la que sus empleados trabajan. Consiste, en definitiva, en los valores que comparte el conjunto de la organización. Si esta cultura no es clara, sino que cambia arbitrariamente, o si resulta poco equitativa, suele ser una fuente importante de conflictos.
  • Limitación de recursos. A veces se inicia la competencia por el uso de unos recursos escasos. Esto puede ser, por ejemplo, una herramienta de trabajo, una sala de reuniones o incluso la dedicación de otras personas.
  • Coherencia de las directrices. A veces, pueden surgir problemas como consecuencia de unas líneas de acción contradictorias. Si en una organización todas las personas no están alineadas, es normal que se produzcan desajustes.
  • Áreas de competencia. Otra de las causas comunes de enfrentamiento se da cuando una persona siente que su terreno es invadido. En el contexto laboral, nos referimos a las responsabilidades o funciones que desarrolla cada uno.
¿Cuáles son las principales señales de la existencia de conflictos laborales?

Muchas veces los conflictos no son totalmente evidentes, ya que no han terminado de degenerar en una guerra abierta. Esto, sin embargo, no quiere decir que no estén ahí; por el contrario, se trata de disputas que, si bien están soterradas, en realidad afectan a los miembros del equipo.

Por este motivo, es importante conocer los principales indicios que pueden ponernos en preaviso de que algo no anda bien. En estos casos, lo mejor es abordar el problema y solucionarlo antes de que vaya a peor. Así, algunas de las señales de un deterioro del clima laboral son más frecuentes que otras. Alguno de estos indicios de que puedes estar sufriendo un conflicto en el trabajo sin ser consciente de ello son los siguientes:

  • Tendencia entre los compañeros de trabajo a esquivarte o a evitar todo contacto que no sea estrictamente imprescindible.
  • Falta de comunicación con los miembros de tu equipo, se habla únicamente (y poco) de asuntos laborales.
  • Ambiente excesivamente formal o poco distendido, no hay espacio para el humor o la relajación.
  • Existen grupos excesivamente cerrados, donde no se te acoge ni se te permite entrar.
  • Se rebaten o atacan siempre tus planteamientos, generalmente por parte de una misma persona o grupo.
  • Falta de reconocimiento o minusvaloración de los logros que has alcanzado.
  • Nunca se habla de asuntos personales, no te han preguntado nunca sobre tu familia o tu vida privada.
  • Te hablan de manera irónica o con sarcasmo, intentando hacerte quedar en evidencia.
  • Se han propagado rumores o historias falsas sobre ti en la oficina, con la intención de hacerte daño.
¿Existen diferentes tipos de conflictos laborales?

Hasta ahora, hemos diferenciado las causas que pueden dar lugar a los conflictos laborales. Sin embargo, cabe hacer también otra distinción, esta vez en función del tipo conflicto de que se trate. Desde esta perspectiva, podríamos hablar de las siguientes categorías de problemas en el trabajo:

  • Conflictos de liderazgo. Aquí se englobarían todas aquellas disputas originadas a raíz del estilo de gestión de sus jefes. Cada persona tiene su forma de trabajar, de dirigir y de ser dirigido. Esto produce que, en ocasiones, existan incompatibilidades entre el estilo de dirección de un jefe y la forma de trabajo de su subalterno, al no adaptarse una y otra.
  • Conflictos de estilo de trabajo. Este tipo de conflictos es similar al de liderazgo, pero entre personas sin dependencia jerárquica. Para la realización de una misma tarea, dos personas pueden hacer cosas muy diferentes; esto puede dar lugar a fricciones, en tanto que ambas formas de enfocar el trabajo son igualmente válidas.
  • Conflictos de interdependencia. Muchas veces, para realizar nuestro trabajo necesitamos de la colaboración de otras personas. Esto hace que, si estas otras personas fallan o no cumplen como es debido, nuestro desempeño se vea afectado.
  • Conflictos de cultura. Como ya hemos explicado, la cultura de una empresa consiste en la manera en la que habitualmente se trabaja. Esta cultura tiene un enorme impacto sobre cómo se desarrolla el día a día en cada organización; así, existen entornos más jerárquicos u horizontales, creativos o restrictivos, flexibles o estructurados, etc. En ocasiones, el problema se da al no encajar un empleado en la cultura de su empresa.
  • Conflictos interpersonales. Por último, encontramos aquellos problemas que se deben únicamente a la afinidad o discordancia entre distintas personas. Estos conflictos surgen muchas veces basados en la percepción que tenemos sobre las acciones o intenciones de otros individuos.
¿Cómo se pueden solucionar los conflictos laborales?

Los problemas derivados de los conflictos laborales pueden tener un impacto severo en nuestra vida cotidiana. Puesto que, de media, pasamos ocho horas al día en el trabajo, cualquier disfunción en este ámbito nos repercute gravemente. Por este motivo, nuestra calidad de vida se puede ver seriamente afectada si estamos viviendo este tipo de conflictos.

La mejor manera de prevenir y solucionar este tipo de disputas está relacionada con el desarrollo de las habilidades personales. En este sentido, resulta fundamental saber cómo relacionarnos con otros individuos y gestionar nuestras emociones y comportamientos. Por ello, las personas que no tienen estas habilidades muy desarrolladas son más propensas a experimentar conflictos laborales.

Por otro lado, tener disputas de manera frecuente en el entorno laboral también afecta otros aspectos de la personalidad. Así, elementos como la empatía, la autoestima o la capacidad de gestión del estrés están muy relacionados con este tipo de problemas.

Para aquellas personas que sufren estas dificultades, puede ser una buena opción acudir a terapia con un psicólogo. En este caso, la intervención consistirá en el desarrollo y potenciación de estas habilidades sociales; esto nos permitirá dotarnos de unas estrategias y herramientas que nos facilitarán el manejo de este tipo de situaciones.

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