La dependencia emocional es una de las problemáticas que más puede afectarnos en las relaciones de pareja. Se convierte en un esquema psicológico que sigue la persona dependiente y que, incluso, afecta a las demás áreas de su vida, no solo en la relación. Este patrón no siempre es fácil de identificar, ya que los mitos del amor romántico que arrastramos por nuestra educación y nuestra cultura hacen que confundamos amar con depender. En muchas personas, también existen problemas en la valoración personal y la autoestima. En cualquier caso, identificar y gestionar este patrón es imprescindible para que una relación sea sana y funcione correctamente.

¿Qué es la dependencia emocional?

La principal característica que define a la dependencia emocional es el comportamiento adictivo que sufre una persona en un vínculo formado con otra. No siempre es necesario que dicho vínculo sea con una pareja. De hecho, la dependencia la encontramos entre familiares, amigos o, incluso, con el propio terapeuta. La necesidad de atención y afecto se eleva, sintiendo una necesidad de tenerlas y, si no se tienen como considera la persona que es bueno, entra en ansiedad y/o frustración.

La dependencia emocional gira en torno a emociones como el miedo al abandono, conductas de persecución hacia la pareja o pensamientos obsesivos, aunque depende de la persona y del grado de dependencia. Lo que sí es común y determinante es el patrón adictivo y la creencia de necesitar de forma imperiosa al otro.

¿Cuáles son los síntomas principales de la dependencia emocional?

Cuando hablamos de dependencia emocional, vemos cómo la adicción hacia la otra persona es clave. Sin embargo, no es el único síntoma. Hay diferentes aspectos emocionales o comportamentales que vemos en las personas que sufren este problema.

Los rasgos que aparecen a continuación están presentes en la dependencia emocional. No es necesario que se cumplan todos para sufrirla, y dependen del grado y de la persona.

Aislamiento

Confundir amor con atención y exclusividad es algo habitual. Esto hace que nos aislemos con nuestra pareja, o al menos lo intenta la parte dependiente. Cuando la otra persona intenta llevar su individualidad, esto se reprocha y se recrimina como símbolo erróneo de que no hay amor real. Esto lleva a una necesidad de cerrar y de cortar el resto de vínculos.

Frustración, rencor y reproches

Las personas con dependencia emocional tienen a acumular miedo, rabia y tristeza que se convierten en rencor hacia la pareja. Esto hace que se reprochen constantemente errores del pasado y que nunca se llegue a perdonar ni a aclarar del todo las cosas. Cuando hay una discusión, por ejemplo, después todo vuelve a la normalidad “como si nada”. Y lo que no se ha solucionado aparecerá en el futuro.

Control y poder

Con el miedo al abandono y a la pérdida, aparecen estrategias como el control y la búsqueda de poder sobre el otro. Esto no siempre se hace de una forma directa o agresiva, sino que hay herramientas como la victimización, la culpabilización o la manipulación que actúan para controlar a la pareja.

Celos y envidia

Este síntoma viene y refuerza el mito del amor romántico: si siento celos, es porque hay amor; y cuantos más celos hay, más amor. Sin embargo, esto no es así. Los celos son síntoma de necesidad de control y de búsqueda de hacer tuyo al otro, sin que esto realmente sea amor.

Necesidad de atención

En las personas dependientes, la autoestima y la valoración personal están dañadas. Ese vacío y el creer que no saben cuidarse a sí mismas hace que necesiten la atención por parte de la pareja. “Solo existo cuando mi pareja me hace caso”, podría ser una creencia típica dentro de la relación de dependencia.

Concepto erróneo del amor

Creemos que el amor es sacrificio, dolor y sufrimiento. Cuando sufro por alguien, erróneamente creo que entonces le quiero más. Esto lleva a un sobresfuerzo e, incluso, a buscar deliberadamente momentos donde se sufra. Propicio situaciones como discusiones, con el enganche a la reconciliación. Esto va unido también al concepto de celos.

¿Puede manejarse y solucionarse la dependencia emocional?

Al vernos envueltos en la dependencia emocional, nos damos cuenta del nivel de sufrimiento que eso conlleva. Es especialmente difícil cuando no es la primera relación donde lo sentimos. De hecho, la dependencia no gestionada propicia a la misma dependencia en las siguientes relaciones, incluso de una forma más profunda y asfixiante. Por eso, es conveniente trabajar la dependencia emocional y buscar solucionarla.

Con estas pautas podremos trabajar nuestra dependencia emocional:

  • Individualidad y espacio

Las personas que tienen dependencia emocional no siempre tienen una vida individual. Acaban teniendo los amigos de su pareja, las aficiones de su pareja e, incluso, el estilo de vida de su pareja. Esa ruptura con la propia identidad es necesario repararla. ¿Qué tipo de vida individual te apetece empezar a construir?

  • Trabajo en la autoestima

Como la autoestima suele estar dañada, es importante trabajar este aspecto para que pueda acabarse con la dependencia emocional. Ejercicios de valoración personal o técnicas de autocuidado podrían ayudarnos.

  • Metas individuales

Para poder mantener esa individual y, además, generar ilusión en ella, tenemos que crear metas. ¿Qué objetivos quiero cumplir en mi vida? ¿Hacia dónde voy a enfocarme? La pareja no debe ser el único sitio donde pongamos el foco.

  • Amplía tu círculo

Generar nuevas amistades o relaciones sociales es fundamental. De esta forma, podremos estar con otras personas, nutrirnos en nuevos vínculos y aumentar el ocio y el disfrute personal.

  • El espacio del otro y el mío propio

Como lo que busco es acabar con comportamientos que dañen al otro y a mí mismo, debo respetar el espacio y el tiempo de la otra persona. La dependencia lleva conductas adictivas, como comprobación de las Redes Sociales, que no ayudan, sino que obstaculizan la recuperación.

La dependencia emocional no es algo fácil ni sencillo de manejar. Acabamos necesitando determinadas técnicas psicológicas como las citadas anteriormente para poder empezar a recobrar la individualidad. Sin ese espacio propio, la relación ni será sana ni duradera.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...