¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional es un problema mucho más frecuente en las parejas de lo que comúnmente se cree. En cualquier relación sentimental es normal que ambos miembros se encuentren vinculados emocionalmente. Esta vinculación, sin embargo, puede llegar en ocasiones a convertirse en una dependencia emocional excesiva. Esta se da cuando uno de los miembros de la pareja siente una necesidad exagerada de recibir atención del otro; cuando esta necesidad termina por limitar la libertad de ambos miembros de la relación, hablaríamos ya de dependencia patológica.

Decimos que limita a ambas partes porque el dependiente necesita de la atención de su pareja constantemente, inhabilitándole seriamente, llegando hasta tal punto que, sin darse cuenta, necesita al otro incluso de manera constante. Y por el otro lado, porque el no dependiente ve su libertad seriamente coartada; se le exige estar permanentemente pendiente de la otra persona, lo que le inhabilita para desarrollar una vida autónoma.

Las relaciones con dependencia emocional suelen ser inestables, tortuosas y destructivas; el dependiente idealiza en exceso a su pareja, y como consecuencia ve dañada seriamente su autoestima al sentirse inferior. Además, aunque la relación sea insatisfactoria, harán todo lo que sea para que esta no se rompa. Esto se debe a un apego obsesivo hacia la pareja, que impide desarrollar una vida autónoma y satisfactoria.

¿Cuáles son las causas que pueden dar lugar a la dependencia emocional?

De manera simplificada, podríamos definir la dependencia emocional como la necesidad constante de afecto y atención de una determinada persona. Esta necesidad generalmente viene motivada por una serie de factores muy relacionados con el apego.

En este sentido, la infancia es una etapa clave en la que se forman habilidades de independencia y autonomía personal; estas habilidades son cruciales para desarrollar unas capacidades afectivas apropiadas, permitiéndonos así establecer relaciones sentimentales equilibradas.

De este modo, podríamos hablar de diferentes factores que pueden favorecer la aparición de este problema:

Falta de apego en la infancia

Muchas veces, el problema subyacente de las personas dependientes se encuentra en una falta de apego en sus primeros años. Es en esta etapa cuando se aprende qué es el amor, el afecto o el cariño. Aquí se desarrollan los que serán los patrones afectivos de las personas en su edad adulta; por ello, aquellas personas que no han vivido un apego apropiado en la infancia, es frecuente que más adelante no sepan mantener relaciones emocionales adecuadas.

Desarrollo de una baja autoestima

La autoestima es la valoración que todas las personas hacemos de nosotros mismos. Por este motivo, cuando una persona tiene una baja autoestima suele necesitar de un refuerzo externo para mejorar su autopercepción. Este es precisamente uno de los elementos más frecuentes en el origen de la dependencia emocional; así, aquellos individuos con baja autoestima buscan habitualmente ser reafirmadas constantemente por otra persona, desarrollando una personalidad dependiente.

Patrones afectivos irracionales o distorsionados

Otras muchas veces el origen de la dependencia emocional se encuentra en unas creencias irracionales sobre qué es el amor. En este caso encontramos a personas que entienden que tener una relación es estar juntos en todo momento, o que los intereses personales deben supeditarse siempre en favor de los de la pareja, o simplemente que amor significa no decir nunca “no”.

¿Cómo saber si se puede estar desarrollando una dependencia emocional?

Las personas emocionalmente dependientes suelen desarrollar unas pautas de conducta comunes. Del mismo modo, también existen ciertos patrones frecuentes en las parejas de personas dependientes. Por ello, existen algunos comportamientos que pueden ser indicativos de una eventual dependencia, como por ejemplo los siguientes:

Características de las personas dependientes
  • Obsesión por una única persona, de la que depende toda su felicidad. Así, no se disfrutará ni se encontrará placentero nada si no es en compañía de esa persona.
  • Baja autoestima, derivada de la sensación de inferioridad respecto a la pareja.
  • Sobre-identificación con la persona de la que se depende. Si alguien ataca a esa persona, el dependiente se sentirá atacado personalmente.
  • Priorización de la relación de pareja respecto al resto de relaciones. Tendencia a retraerse de amigos y familiares, ya que solo se desea estar con la pareja.
  • Actitud acrítica, ya que cualquier postura de la pareja se asume inmediatamente como propia. Así, no cabe la posibilidad de llevar la contraria o manifestar una visión diferente, por miedo a que se enfade.
  • Descuido de los intereses, necesidades o deseos propios en favor de los del otro. Movido por la necesidad de complacer, el dependiente intentará satisfacer a su pareja antes que a sí mismo.
  • Necesidad constante de afecto o de muestras de cariño por parte de la pareja. Si no recibe esas muestras de afecto, tendencia a la tristeza o a la ansiedad.
  • Sensación de miedo a la soledad o temor constante de perder a la pareja, incluso si aparentemente todo está bien.
  • Culpabilización de uno mismo ante cualquier cosa que pueda molestar a la pareja.
  • Necesidad de exclusividad, en base a la cual el dependiente exige ser el centro de la vida de su pareja.
  • Exigencia de acceso inmediato y continuado a la pareja. Esto se puede hacer llamando por teléfono, enviando mensajes, presentándose en el lugar de trabajo, etc.
Características de las parejas de personas dependientes
  • Autoestima muy elevada. Generalmente se trata de un patrón de personalidad inherente al individuo, pero que también se potencia en la relación.
  • Actitud dominante en la pareja, aprovechando la actitud de sumisión del dependiente.
  • Frialdad o distanciamiento emocional. Esto suele darse bien como instrumento para manejar a la pareja, bien como reacción a la sensación de agobio.
  • Comportamiento inequitativo respecto al dependiente, exigiendo que estos cumplan unas normas que no se aplican a sí mismos; un ejemplo sería la fidelidad o exclusividad que esperan de la pareja, que en su caso no respetan.
  • En ocasiones se trata de personas con actitudes o rasgos narcisistas. Les agrada disponer de una pareja dependiente al ver reforzada así su autoestima.
  • Se trata de personas que suelen tener un cierto carisma, sentido del humor o buenas habilidades sociales.
¿Existen distintos tipos de dependencia emocional?

En el mundo de la psicología y la psiquiatría, existen multitud de clasificaciones distintas dentro de la dependencia emocional. Así, es frecuente distinguir las relaciones de dependencia en función del entorno en el que se dan (en la pareja, en la familia o en el entorno social), o incluso respecto a cómo se relacionan con otros tipos de dependencias como los de las drogas, el alcohol o las drogas, distinguiendo aquí entre codependencia y bidependencia. La codependencia sería la dependencia emocional hacia una persona que depende a su vez de una sustancia; la bidependencia, por su parte, sería depender simultáneamente de una persona y de una sustancia.

Sin embargo, en la mayoría de casos de dependencia emocional en la pareja, no es necesario ese nivel de detalle. Así, generalmente basta con distinguir únicamente entre una dependencia emocional propiamente dicha y la denominada “adicción al amor”.

Entendemos por adicción al amor la necesidad irresistible de tener pareja, y no tanto la dependencia hacia una persona concreta. En este sentido, podríamos decir que el adicto al amor necesita depender de alguien, sin importar quien sea. La diferencia con el dependiente, por tanto, es que este último manifiesta su dependencia hacia un individuo concreto.

Además, existe otra diferencia importante. El dependiente se aferra a alguien, y hará lo que sea por mantener la relación con esa persona. Por el contrario, el adicto al amor lo que busca es mantener siempre la sensación de enamoramiento, y en ese contexto no le importará cambiar de pareja si con ello cree que volverá a vivir esa primera fase de la relación sentimental.

¿Cómo se puede tratar la dependencia emocional?

En ocasiones, puede suceder que no nos damos cuenta de ser emocionalmente independientes; solo en el momento en el que tomamos conciencia del problema, podemos empezar a buscarle solución. El objetivo aquí es ser capaces de pensar y actuar por nosotros mismos sin necesidad de depender de una tercera persona.

Un buen comienzo para identificar el problema suele ser hacer un listado de cosas que hemos hecho por nuestra pareja; si al analizarlo nos damos cuenta de que mayoritariamente hemos actuado pensando en su bienestar por miedo a perderla o a que se enfade, en vez de pensar en nosotros mismos, puede ser un indicativo claro de que efectivamente somos emocionalmente dependientes.

Una vez diagnosticado el problema, lo más importante es empezar a trabajar sobre la autoestima propia y mejorarla. Para ello, es de utilidad reflexionar sobre retos que se han afrontado en el pasado y cómo se han superado, establecerse nuevas metas, ambiciosas pero alcanzables, y trabajar en la mejora de las habilidades sociales e interpersonales. El objetivo último de esto es ser autosuficiente, para no depender así de ninguna otra persona. Una vez alcanzado este objetivo podremos valorar adecuadamente si queremos continuar solos o si, por el contrario, merece la pena mantener la relación, pero ya sin los rasgos de dependencia emocional.

En ocasiones, puede suceder que no sepamos cómo afrontar este problema. En estos casos, puede ser de utilidad recurrir a un profesional experto. Un psicólogo especializado podrá asesorarnos mediante el empleo de terapia tanto individual como de pareja, en función de cuál sea la mejor forma de proceder en cada caso concreto.

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