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Depresión sonriente: los peligros que esconde

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    La depresión sonriente es considerada un tipo de depresión, una forma oculta de lo que la persona verdaderamente está sintiendo y sufriendo, aunque no siempre es deliberado. Supone un peligro ya que impide que la persona puede pedir y recibir la ayuda que está necesitando en esos momentos. Por eso, en el ámbito de la Salud Mental se lucha por visibilizarla, que conozcamos sus síntomas y que seamos capaces de identificarla en nuestros seres queridos. Eso facilitará el camino al bienestar de las personas que lo están sufriendo.

    ¿Qué es la depresión?

    La depresión es una de las patologías mentales más frecuente y que, por tanto, a un mayor número de personas afecta. Sus síntomas centrales giran en torno al bajo está de ánimo y a una profunda tristeza. Afecta a quien la sufre a nivel emocional, mental y conductual, abarcando todas las áreas de la vida de la persona.

    Aunque cada vez tiene una mayor visibilidad dentro de la Salud Mental, sigue habiendo muchos falsos mitos en torno a ella, como que la fuerza de voluntad es clave para salir de ella. Afortunadamente todo esto se va dejando a atrás y cada vez conocemos más a nivel social sobre su funcionamiento y sus síntomas.

    Los síntomas más frecuentes son:

    • Pérdida de energía y cansancio prácticamente continuo.
    • Baja vitalidad.
    • Alteración del sueño y del apetito.
    • Pérdida de interés y disminución o ausencia de interés en actividades placenteras.
    • Tristeza intensa e incapacitante, aunque también irritabilidad y miedos recurrentes.

    Aunque con estos síntomas parece claro que las personas de alrededor pueden detectarla con facilidad, no siempre es así. Esto es lo que ocurre en el fenómeno de la depresión sonriente.

    Depresión sonriente

    Para saber qué es la depresión sonriente, tenemos que tener en cuenta que ninguna problemática mental aparece de forma idéntica en dos personas. Cada uno lo vive de una manera determinada y, aunque hay siempre una base común, la forma de manifestarse o exteriorizarse es individual.

    La depresión sonriente no es como tal un tipo de depresión, sino una forma de manifestación de esta patología. Define cómo la persona lo externaliza y lo muestra a los demás.

    La sonrisa está socialmente asociada a emociones positivas, a un estado de bienestar y felicidad donde la persona se mantiene. Sin embargo, este gesto no siempre nos está reflejando dicha felicidad. En la depresión sonriente de hecho aparece. Las personas depresivas a menudo pueden llegar a experimentar momentos de alegría y de disfrute, teniendo otros momentos donde están sumidos en la desesperanza. No necesariamente implica que finjan, lo que sienten es real, pero las personas de su entorno solo ven los aspectos positivos que la persona muestra. Esto complica la ayuda que puedan recibir o, incluso, cuando verbalizan que están mal, que los demás lleguen a creerse que eso es así.

    Además, la depresión sonriente, también llamada depresión atípica, también aparece en personas cuya vida parece estable y plena. Tienen un trabajo, una casa y una familia, lo que nos hace creer que, por tanto, no tienen motivos para estar mal. Sin embargo, no se trata de lo que hay en nuestra vida, sino de cómo nosotros nos sentimos respecto a ella.

    ¿Qué síntomas aparecen en la depresión sonriente?

    Aunque la sonrisa, por el nombre, parece el rasgo más típico, existen otra serie de indicadores. Conocerlos nos puede llevar a identificar en nuestros seres queridos señales silenciosas de auxilio. Dar visibilidad a los problemas de los demás nos permitirá actuar y poder socorrer cuando sea necesario.

    Estos son los síntomas más frecuentes de la depresión sonriente:

    • Dormir en exceso mientras sigue apareciendo cansancio durante todo el día.
    • Sensación de pesadez en el cuerpo, incrementado en brazos y piernas. Esto puede aparecer o desaparecer a lo largo del día.
    • Mayor sensibilidad al juicio, la crítica o el rechazo. La valoración personal de la persona no está en el punto óptimo y cualquier detalle puede impactar en ella.
    • Aumento en el apetito y en el peso corporal (en una depresión normalmente hay disminución del peso).
    • Subida del estado de ánimo ante acontecimientos positivos, que puede llegar a mantenerse en el tiempo, aunque después volverá a haber una bajada.

    El peligro de la depresión sonriente

    Las consecuencias de la depresión sonriente son las mismas que con cualquier depresión, pero con una complejidad añadida. La depresión sonriente no es fácilmente percibida por el ambiente, lo que dificulta enormemente las posibilidades de recibir ayuda. En muchos casos, cuando una persona de nuestro entorno está mal, somos los demás los que propician la ayuda e insisten en recibirla porque la persona afectada no es capaz ni siquiera de pedirla. Sin embargo, si desde fuera no conocemos los síntomas o están muy encubiertos, la persona puede que no pida ayuda y, por tanto, nunca la reciba.

    La depresión es una problemática que rara vez remite por sí sola. Siempre acaba necesitando una ayuda experta que conozca el trastorno y que sepa cómo abordarlo. Si esta ayuda no llega, la persona comenzará a desgastarse cada vez más y podría empeorar.

    La importancia de dar y recibir ayuda psicológica

    Los trastornos mentales y cualquier tipo de problemática relacionada con nuestra salud mental necesitan visibilidad, hablar de ello, reconocer su importancia y sus graves consecuencias. Con el paso de los años hemos ido tomando conciencia sobre cualquier aspecto físico y, afortunadamente, está cada vez más extendida nuestra parte mental. Sin embargo, aún estamos lejos del punto óptimo. Para ello necesitamos que cada persona desde su propia vida pueda normalizar los problemas psicológicos, hablarlo con claridad, entender qué le ocurre a él mismo o a las personas de su alrededor. Esto hace que patologías como la depresión sonriente estén cada vez más reconocidas y que, por tanto, se pueda ir extendiendo toda la ayuda necesaria. Hablar de los síntomas, de si nosotros lo hemos sufrido y, sobre todo, de cómo buscamos ayuda, puede servir de ejemplo para personas cercanas que estén pasando en estos momentos por el mismo estado.

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