¿Qué son las dificultades para hacer amigos?

Paradójicamente, en un mundo cada vez más conectado, muchas personas tienen más y más dificultades para hacer amigos. La amistad es el vínculo estrecho que se forma entre dos personas o un grupo. Esta suele estar basada emociones como el afecto, el respeto, la lealtad o la simpatía. Se trata de una de las relaciones afectivas más importantes que se puede tener, y en consecuencia es un elemento fundamental para desarrollar una vida plena y satisfactoria.

En consecuencia, cuando una persona experimenta dificultades para hacer amigos, su bienestar emocional se ve gravemente afectado. En estos casos suelen aparecer problemáticas como depresión, baja autoestima, miedo, etc. Por ello, resulta fundamental buscar vías de potenciación de las relaciones de amistad.

De hecho, la importancia de la amistad va mucho más allá del mero bienestar emocional. Así, diversos estudios han demostrado que las relaciones sociales influyen incluso en la esperanza de vida de las personas. Según estas investigaciones, las personas con lazos de amistad viven más que los individuos que no los tienen.

Por otro lado, no hay que confundir estas dificultades para hacer amigos con la fobia social. Mientras que esta última es un desorden psicológico, el aislamiento está más relacionado con las habilidades sociales de cada uno. Así, muchas personas no tienen ningún tipo de fobia social, aunque son incapaces de establecer lazos de amistad.

¿A qué se deben las dificultades para hacer amigos?

Como ya hemos dicho, cuando hablamos de dificultades para hacer amigos no estamos refiriéndonos a la fobia social; se trata, por el contrario, de personas que no disponen de grandes capacidades sociales, lo que les impide relacionarse adecuadamente. Esto da lugar a una situación de aislamiento, generalmente no deseado.

Esta situación puede venir dada por diferentes factores desencadenantes. En primer lugar, uno de los más habituales es la baja autoestima. Esto se debe a una situación de inseguridad personal; obviamente, aquellas personas que no se gustan a sí mismas no creen que puedan gustar a los demás. Por este motivo, generalmente se inhiben de relacionarse con otros individuos, ya que anticipan que van a ser rechazados. Esto refuerza su percepción de poca valía, dando lugar a un círculo vicioso.

En otras ocasiones el problema de base está en la carencia de habilidades sociales. Aquellas personas que tienen menores capacidades sociales lógicamente encuentran mayor dificultad en sus relaciones; esto es habitual en gente que se ha criado en entornos aislados, o a quienes no se potenció estas habilidades. Esto es también más frecuente en individuos de carácter tímido o retraído.

Otra causa frecuente es la dependencia o el miedo al abandono. En estos casos, hablamos de gente que puede generar una excesiva sensación de dependencia respecto a otros individuos; en estos casos, es frecuente que, como mecanismo defensivo, generen un fuerte miedo ante la posibilidad de ser abandonados. Se trata, por tanto, de casos en los que hablaríamos de una “profecía autocumplida”: ante el miedo de ser abandonado, se evita establecer relaciones de amistad.

Una última causa serían los distintos desórdenes psicológicos que puede padecer una persona. En estos casos, las dificultades para hacer amigos se deberían a las limitaciones para establecer lazos interpersonales o de confianza.

¿Cuáles son las principales señales de que alguien tiene dificultades para hacer amigos?

Las dificultades para hacer amigos, como ya hemos visto, pueden deberse a múltiples causas. Sin embargo, más allá de las circunstancias que las originen, no siempre es evidente la existencia de este problema. Algunas personas pueden tener un trato aparentemente normal en sus relaciones sociales, aunque no sean capaces de establecer lazos duraderos. En otros casos, el problema es la incapacidad para interactuar mínimamente con otros individuos. O, incluso, a veces se da la circunstancia de personas que de manera consciente o inconsciente generan rechazo por parte de los demás.

En ocasiones puede que este problema pase desapercibido también para quien lo padece. Muchas veces, estos individuos creen que su situación de aislamiento o soledad ha sido decisión propia. Y, sin embargo, frecuentemente no es así. Por el contrario, suele ser tan solo la manera en la que escudarnos ante una de falta de lazos sociales.

En general, las personas que padecen este problema suelen presentar también alguno de los siguientes rasgos:

  • Dificultad para expresar los sentimientos o las opiniones propias.
  • Incapacidad para confiar en otras personas.
  • Sensación de no ser válido, o de no ser respetado por los demás.
  • Temor a mostrarse tal y como se es ante otros individuos.
  • Miedo a no estar a la altura de las expectativas.
¿Existen diferentes tipos de dificultades para hacer amigos?

Cuando hablamos de esta problemática, cabría hacer una distinción entre dos casuísticas muy diferentes. En primer lugar, encontraríamos aquellos casos en los que una persona se inhibe de establecer relaciones de amistad; esto se debe generalmente a inseguridades propias. En segundo lugar, están aquellas situaciones en las que en realidad sí que existe un rechazo de los demás.

  • Autolimitación de las relaciones sociales. Aquí hablaríamos de aquellos sujetos que, por decisión propia, limitan la posibilidad de tener amigos. Esto generalmente es debido al temor a ser rechazados, o a una baja autoestima. Quienes tienen este tipo de comportamientos generalmente se sienten solos y desearían tener amigos; sin embargo, son ellos mismos quienes de forma consciente o inconsciente se aíslan de los demás.
  • Rechazo por otras personas. En este otro supuesto encontraríamos a aquellas otras personas que realmente generan un rechazo por parte de los demás. Aquí, las dificultades suelen estar mucho más relacionadas con un déficit de habilidades sociales. Estas personas, al no saber relacionarse con otros, suelen resultar antipáticas, impertinentes o poco agradables. Al igual que en el caso anterior, se trata de sujetos que desearían tener amigos y que sienten la soledad; sin embargo, no disponen de las capacidades para relacionarse exitosamente con otros individuos.
¿Cómo se pueden mejorar las dificultades para hacer amigos?

La manera para mejorar este problema no es única, sino muy variada; al ser tan distintas las posibles causas que lo originan, cada una de ellas requiere de un abordaje específico. Esto se debe a que, como paso primero a adoptar, resulta imprescindible identificar la raíz del problema. Tan solo una vez que este se ha detectado, será posible empezar a trabajar para ponerle solución.

Sin embargo, esto no quiere decir que no existan pautas comunes. Así, por lo general existen varios enfoques de las que todas las personas que sufren esta dificultad se pueden beneficiar. En primer lugar, resulta importante averiguar si existe algún problema de autoestima o vergüenza de fondo; esto, aunque no lo parezca, es mucho más común de lo que habitualmente se cree. Por ello, trabajar en la autoestima es un paso que a casi cualquier persona le puede resultar de ayuda.

Posteriormente, suele ser de gran utilidad el entrenar las distintas habilidades sociales. Estas son igualmente válidas para todas las personas, y siempre cabe la posibilidad de mejorarlas. Por ello, suele ser de gran efectividad el practicar y desarrollar estas capacidades.

En algunos casos más complejos puede ser oportuno recurrir a la psicoterapia. Sin embargo, esto no es lo más habitual, ya que la mayor parte de las situaciones no lo requiere. Cosa distinta es que, a través de intervenciones grupales, se favorezca el establecimiento de vínculos con otras personas. Esto suele ser también de gran utilidad, ya que quienes asisten a este tipo de actividades pueden ver que su situación no es única; al comprender que otras personas pueden padecer los mismos miedos e inseguridades, estos se relativizan en gran medida.

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