La escritura terapéutica utiliza el poder emocional de la expresión en el folio para ayudar a la persona a manejar sus pensamientos, saber cómo regularse y fortalecer el autoconocimiento. Tiene como objetivos no solo descargar lo que hay dentro de la cabeza, sino poner en orden las ideas, saber cómo reproducirlas fuera de nosotros y poder identificar todo aquello que no genera bienestar. Además, también fomenta el uso de emociones positivas y el uso de fortalezas y valores.

El poder de fluir

Cuando trabajamos los pensamientos a nivel terapéutico, nos damos cuenta como solemos contar con un juez interno que censura la mayoría de las cosas que hacemos. Aparecen mensajes que nos decimos a nosotros mismos de desvalorización, autoprohibiciones e, incluso, castigos verbales. Esta voz que escuchamos ha ido integrándose como parte de nosotros en base a nuestra personalidad, nuestra educación y las experiencias que hemos ido acumulando. El fin inicial parece el de ayudarnos a crecer y ser mejores. Sin embargo, acaba consiguiendo el efecto contrario: la autoexigencia y la desvalorización no nos alientan, sino que nos bloquean y desmotivna. El juez perjudica todo el camino hacia nuestras metas.

Si nos sentamos a escribir, podemos observar cómo ese juez vuelve a aparecer. No solo porque nos dice si lo que escribimos está bien o mal, sino porque también ejerce de censor. No nos permite fluir en la escritura y parece hecho, más para ser atractivo estéticamente para otros que para trabajar con nosotros mismos. Esto quita utilidad, aunque es solo un efecto inicial que desaparece con la repetición y la constancia.

Temáticas de escritura terapéutica

Parece que el mero hecho de sentarnos a escribir ya va a ayudarnos a estar mejor. Esto no siempre es así, pese a que algunos autores es lo que recomiendan. La temática libre solo será aconsejable cuando después vaya a restructurarse lo escrito, ya que si, por ejemplo, tengo pensamientos obsesivos y circulares, escribir siempre sobre lo mismo, que es lo primero que me va a salir, solo aumentará mi malestar. La forma se aplicará en función de lo que necesitemos trabajar.

Cuando queremos, por ejemplo, trabajar las emociones, la escritura terapéutica debe orientarse a hacer balances de lo que sentimos, a registros emocionales o al desarrollo mediante realidad o mediante ficción de historias donde puedan evaluarse los sentimientos y su uso.

Cuando nuestra idea es trabajar la fluidez y la necesidad de conectar con pensamientos que tendemos a bloquear, podemos usar la temática libre. Sentarnos delante de un folio al día puede ser más que suficiente para ordenar o desbloquear recuerdos o hechos. Una forma que, combinada con un proceso terapéutico adecuado, puede ayudarnos a superar múltiples problemas.

Beneficios de escribir

El uso de la escritura terapéutica ha ido extendiéndose desde los años 80 hasta la actualidad. Aunque antes se usaba solo para un grupo muy reducido de problemáticas, podemos encontrarlo ahora mismo en casi todos los procesos. No siempre es una herramienta semanal, sino que puede aparecer como algo puntual demandado por el psicólogo para explorar algo concreto. Independientemente de eso, sus beneficios son reconocidos y pueden verse desde su primer uso.

Los principales beneficios que encontramos con la escritura terapéutica son:

  • Mejoras en el estado de ánimo, con emociones positivas más frecuentes e intensas.
  • Reducción de la carga mental, el bloqueo de pensamientos o el estrés.
  • Los síntomas de ansiedad se reducen.
  • Favorece el autoconocimiento y la autoaceptación.
  • Mayor profundidad en el conocimiento emocional y en su correcta gestión.
  • Búsqueda y encuentro del sentido vital.
  • Fortalecimiento del orgullo y la admiración hacia uno mismo.
  • Mejora en la autoestima y el autoconcepto.
  • Conexión con el silencio, la reflexión y la meditación, tanto con problemas concretos como en aspectos más generales.
  • Reducción de la crítica interior y favorecimiento en el proceso de fluir.
  • Conocimiento de las propias fortalezas personales y de los valores individuales.
Lanzarnos a escribir

Siempre y cuando no exista una problemática que nos dificulte nuestra vida diaria, podemos lanzarnos a escribir en nuestra propia casa. De lo contrario, podremos estar reabriendo heridas o empeorando nuestros síntomas. En esos casos, sí debemos estar ya en un proceso de crecimiento personal de la mano de un psicólogo o una psicóloga que nos puedan guiar.

La escritura terapéutica no es un procedimiento peligroso en sí, pero al conectar con nosotros mismos y con ideas o vivencias que podemos estar reprimiendo, si no tenemos cuidado, podemos llegar a desbordarnos emocionalmente y necesitar un tiempo de recuperación. Siempre y cuando no sea el caso, podremos empezar.

Lugar seguro

Tenemos que tener en cuenta que la escritura nace, antes de nada, del espacio seguro donde nos ponemos a conectar con nosotros. Buscar un lugar donde tengamos intimidad, donde nuestras emociones puedan salir, nos ayudará a que de verdad funcione para nosotros.

Insistir

El juez de nuestra cabeza va a estar siempre ahí, pero a medida que insistamos en escribir, irá reduciéndose. Esa voz que juzga y que censura lo que hacemos bajará el volumen y podremos escribir cada vez de forma más libre.

De menos a más

Cuando empezamos a hacer algo, queremos llegar a lo que consideramos el ideal en el menor espacio de tiempo posible. Esto no funcionará y solo generará frustración. Escribir conlleva tiempo, empezando poco a poco y aumentándolo con el tiempo. De 5 a 10 minutos de escritura al principio son más que suficientes.

Rutina relativa

Procura llevar una rutina a la hora de escribir, pero sáltatela cuando lo necesites. Las normas cerradas van más con nuestro juez que con nuestra creatividad. Si sueles escribir por las mañanas pero acabas de meterte en la cama y te apetece contar algo, hazlo.

La escritura terapéutica conlleva un proceso de autoconocimiento y respeto hacia uno mismo que siempre trae grandes beneficios para toda la persona que lo practica. Empezar es tan fácil como sentarse delante de un folio y sentir curiosidad por mirar dentro de nosotros. Hacerlo nos ayudará en múltiples problemas y los beneficios son instantáneos.

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