Las fortalezas personales se definen como las habilidades en las que, de forma innata, podemos destacar de forma natural. No implica que no haya un entrenamiento o un esfuerzo, sino que son más fáciles para nosotros y, sobre todo, que nos hacen disfrutar y fluir. En la infancia podemos observar cómo conectábamos sin pensarlo con esas habilidades y las potenciábamos diariamente, pero ¿qué ha pasado en la etapa adulta?

Lo que se me da naturalmente bien

Cada persona nace con una serie de aptitudes y habilidades que, entre otros factores, hacen que sea una persona única en el mundo. Eso hace que sobresalgamos en algunas áreas y que contemos con ventajas en diferentes momentos de nuestra vida. A nivel social eso es una ventaja y nos hará, por ejemplo, escoger el ocio o la profesión en base a ello. Aunque no siempre es así.

El nacer con unas determinadas fortalezas personales no hace que no requieran trabajo para nosotros o un periodo de aprendizaje, sino que sobresaldremos en ellas con un menor esfuerzo que la media. Además, lo que es importante para nuestro bienestar emocional, nos ayudan a alcanzar la plenitud, la calma y la satisfacción personal. Conectar con ellas nos da coherencia y nos aumenta la autoestima.

Desde la Psicología Positiva, se ha estudiado cuántas fortalezas personales hay, cómo funcionan y cómo pueden fortalecerse. Esto nos da un mayor conocimiento para poder entenderlas, saber cuáles son aquellas en las que destacamos y cómo usarlas para nuestro crecimiento.

24 fortalezas

La Psicología Positiva estudia cómo determinados aspectos pueden ayudarnos a aumentar el bienestar o paliar puntos de malestar. En ningún momento niega u obvia la presencia del malestar o de una enfermedad, sino que busca el apoyarse en aspectos positivos como forma de recuperación. Martin Seligman, uno de los psicólogos que más ha aportado a esta rama de la Psicología, estudió en profundidad las Fortalezas Personales. Hallo un total de 24, presentes en todas las personas y en todas las culturas. De esas 24 fortalezas, cada persona tendría una mayor predisposición a unas y unas dificultades en otras. Eso hace que haya tanta variabilidad entre nosotros, cada uno con sus puntos fuertes respectivos.

Las 24 fortalezas personales que Seligman descubrió se agrupaban en diferentes grupos. Estos son esos grupos y las fortalezas que comprenden:

  • Sabiduría:
    a. Curiosidad.
    b. Amor por el aprendizaje.
    c. Creatividad.
    d. Capacidad de perspectiva.
    e. Pensamiento crítico.
  • Humanidad:
    a. Inteligencia personal y social.
    b. Generosidad.
    c. Capacidad de amar y ser amado.
  • Justicia:
    a. Liderazgo.
    b. Civismo.
    c. Equidad.
  • Coraje:
    a. Perseverancia.
    b. Valentía.
    c. Vitalidad.
    d. Honestidad.
  • Moderación:
    a. Autocontrol.
    b. Humildad.
    c. Cautela.
    d. Perdón.
  • Transcendencia:
    a. Espiritualidad.
    b. Gratitud.
    c. Apreciación de la belleza.
    d. Optimismo.
    e. Humor.
Seres únicos y cambiantes

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que una de las cosas que nos hacen únicos es cómo se presentan esas fortalezas en nosotros. Eso hace que todos tengamos una serie de habilidades y una mayor predisposición a destacar en determinadas áreas. Destacar no quiere decir que busquemos el aplauso, sino ser coherentes con nosotros mismos, fluir en algo que se nos da naturalmente bien y nos hace conectar con lo que verdaderamente somos.

Y, por otro lado, todo puede ser cambiante. A medida que crecemos y evolucionamos, esas fortalezas pueden ir cambiando. De hecho, muchas veces es necesario que cambien, porque el exceso o el defecto de ellas también puede generar malestar. Por ejemplo, si mi mayor fortaleza es el pensamiento crítico, la capacidad de analizar y sacar conclusiones, tal vez se presenté en mí como algo muy elevado. Ese pensamiento será excesivo, rumiante y nunca sacará verdaderas conclusiones porque estaré sobrecargado de datos. Pero ¿y qué pasaría si no contase con esa fortaleza? Tan malo es que sea demasiada elevada como que no aparezca.

Fluir y ser

¿Por qué es tan importante conoces cuáles son nuestras fortalezas personales? Porque es ahí donde sabemos quiénes somos, lo que es natural y bueno para nosotros y cuáles son aquellas actividades en las que fluimos. Es desde ahí donde podremos sacar nuestro máximo potencial, sin que nos desgaste ni viéndonos sobrecargados. Debemos procurar estar conectados a actividades, tanto en el ocio como en lo laboral, que vayan en sintonía con las fortalezas que tenemos. Sino, al menos, buscar la manera de poder aplicar esas fortalezas de alguna forma. Por ejemplo, puede que lo que a mí me haga fluir sea la creatividad, pero estoy en un trabajo mecánico y monótono. ¿Cómo puedo buscar aplicar la creatividad a mi puesto de trabajo?

¿Cómo sé cuáles son mis fortalezas?

No siempre nos es fácil descubrir qué habilidades se presentan de forma natural en nosotros. De hecho, muchas veces pensamos que no tenemos ningún tipo de habilidad. Sin embargo, sí que hay fortalezas en todos nosotros, aunque las dejásemos de usar en la infancia o en la adolescencia. De lo que se trata es de que hallemos cinco fortalezas que más presenten están en nosotros.

  • ¿A qué jugabas cuando eras pequeña? Busca que actividades te gustase llevar a cabo, aquello en lo que se te pasaban las horas muertas.
  • ¿Qué querías ser de mayor? Si nos preguntamos qué queríamos ser de mayores, podemos hallar ahí ciertas fortalezas. Por ejemplo, cuando era pequeño soñaba con ser astronauta por la búsqueda de las estrellas y de conocer qué había ahí fuera. Igual la curiosidad es una de mis fortalezas.
  • ¿Qué saca lo mejor de ti? Debemos buscar aquellas actividades que, aunque parezca que no somos buenos, sí saquen lo mejor de nosotros mismos. Es ahí donde nos sentimos plenos, completos, realizados.
Aplícalo a tu vida

Coge las cinco fortalezas que has encontrado, las que son verdaderamente tuyas. Lo que queremos es que nuestra vida vaya en sintonía con ellas, pero a veces estamos muy desconectados. Para ello, buscaremos un paso diario o semanal, dependiendo de la fortaleza, que podamos dar para acercarnos a esas habilidades. Si quiero implementar la apreciación de la belleza, puedo ir cada semana una hora a tiendas de decoración. De esta forma, poco a poco y sin esfuerzo, volveré a lo que verdaderamente soy.

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