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Sentimiento de vacío: ¿Qué hago para solucionarlo?

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El sentimiento de vacío es un estado por el que pasamos más veces de las que nos gustaría. A veces es puntual, nos dura unas horas o unos días y se va de la mismo forma que vino. Pero otras veces, ese sentimiento de vacío nos acompaña largos periodos, sumiéndonos en un estado del que creemos no poder salir. No siempre tiene un origen claro, pero sí que hay determinadas formas de hacer que se vaya.

¿Qué es el sentimiento de vacío?

Podemos definir el sentimiento de vacío como una pérdida de interés en determinados puntos de nosotros o de nuestra vida. Se acompaña de miedo y tristeza. Nos lleva a la apatía, a la desgana y a la falta de motivación. Aunque cuando se acompaña de miedo, genera angustia y ansiedad. Esos sentimientos los sentimos desde una perspectiva emocional, como puede ser la tristeza y desde un punto de vista cognitivo, con pensamientos como “estoy solo” o “mi vida no va a ningún lado”.

En momentos puntuales se queda en eso, en un sentimiento de vacío. Pero a veces va más allá y es una crisis existencias. El vacío es aún mayor y generalizado a todas las áreas de nuestra vida. “¿Qué estoy haciendo con mi carrera profesional?”, “¿Hacia dónde va mi relación de pareja?”, ¿Me estoy equivocando en la educación de mis hijos?”. Esta crisis nos hace sentirnos perdidos a todos los niveles, con el hándicap de que nos acompaña la desmotivación, por lo que parecemos no tener fuerzas para salir de ahí.

¿Por qué me siento vacío?

El sentimiento de vacío puede tener un origen claro y concreto. Eso nos ayuda a poder trabajar la aceptación y el desarrollo de la situación. Pero no siempre es así. A menudo nos encontramos con que el sentimiento de vacío no tiene un desencadénate claro. Entonces, ¿por qué aparece?

Cuando nos sentimos vacíos sin saber el motivo, se suele deber a un desbordamiento. Actualmente estamos muy acostumbrados a vivir con el piloto automático. Si tenemos en cuenta la mayoría de las decisiones que hemos tomado en nuestra vida, no han sido tan libres como creemos. Han estado marcadas por lo que socialmente o familiarmente se espera de nosotros. Los miedos y las malas experiencias también nos marcan en esas elecciones. Eso hace que, no solo suframos la pérdida de libertad, sino el descontento con nuestra vida. Aunque podemos pasar años sin ser conscientes de ello, en algún momento se produce un clic en nuestra cabeza. Es ahí donde aparece la crisis existencial y su sentimiento de vacío.

Pero ¿y cuando sí hay un origen más concreto? Las causas más comunes de vacío existencial son las siguientes:

  • La pérdida de una persona importante en nuestra vida.
  • Rupturas de pareja, familiares o con amistades.
  • Despidos o cambios inesperados en el trabajo.
  • Soledad o pérdida de las relaciones sociales.
  • Heridas o traumas.
  • Dependencia.
  • Falta de autoestima.
  • Culpa, vergüenza o preocupaciones recurrentes.
  • Perfeccionismo y autoexigencia.
  • Cambios bruscos en nuestra vida.
¿Es bueno el sentimiento de vacío?

Nuestras emociones son una brújula que nos marcan diferentes aspectos. Una de las cosas que nos marcan es que no estamos en el camino correcto. Como decíamos antes, muchas de las decisiones que tomamos ya están inconscientemente prefijadas. Y esa brújula nos marca que tal vez debamos recalcular ruta. Por tanto, el sentimiento de vacío estaría buscando algo positivo para nosotros.

Sin embargo, nos encontramos con que sentirnos vacíos no es algo positivo, ni emocional ni mentalmente. Eso nos lleva a la pesadez y la desmotivación. Algo que nos está empujando al cambio o a nuevas decisiones, nos bloquea y paraliza.

Por tanto, el sentimiento de vacío nos estaría empujando a alcanzar estructuras más positivas, pero para ello debemos aprender a gestionarlo.

El sentimiento de vacío y la salud mental

Determinados problemas de salud mental también llevan asociados el sentimiento de vacío, entre otro tipo de síntomas. Aparece en depresión, trastornos de ansiedad, adicciones o trastornos de la conducta alimentaria, por ejemplo. Pero ¿cómo podemos diferenciar si tenemos, además, una problemática añadida?

Los problemas de salud mental llevan un amplio número de síntomas. Uno de estos síntomas puede ser el sentimiento de vacío. Sin embargo, cuando en nuestro caso únicamente aparece el vacío sin estar asociado a otro grupo de síntomas, nos estaría indicando la posibilidad de que no haya nada asociado. Pero todo esto siempre debe ser evaluado por una psicóloga o un psicólogo.

Sentimiento de vacío: cómo gestionarlo

Sentirnos vacíos no es algo agradable, especialmente porque ni siquiera vemos cuándo va a acabar. Aunque racionalmente podamos normalizarlo, saber que en algún momento pasará, no implica que deje de dolernos. Por eso es conveniente encontrar diferentes mecanismos de actuación que nos lleven al entendimiento, aceptación y gestión del sentimiento de vacío.

Pon en práctica estas técnicas para poder acabar con el vacío existencial:

La aceptación paradójica

¿Te has dado cuenta de que, cuanto más luchas con un pensamiento, más fuerte se vuelve? Eso nos ocurre con todos nuestros estados mentales y emocionales. Sin embargo, tampoco queremos aceptarlo por miedo a que no se vaya nunca. Es en este punto donde entra en juego la aceptación paradójica. Todo aquello que aceptamos de nosotros mismos, física, mental o emocionalmente, acaba por reducirse o, al menos, por eliminarse el malestar. Por ejemplo, esta forma de gestión es útil en estados emocionales persistentes. Aceptar esa emoción, hablarla, expresarnos hacia ella, incluso verla como una figura, nos ayuda a su aceptación y gestión.

Ocuparnos en lugar de preocuparnos

El sentimiento de vacío implica que algo no marcha bien. Pero si nos preguntamos qué es o qué queremos hacer, tampoco lo sabemos. Esto hace que no avancemos. Sin embargo, podemos gestionarlos a través de pequeños cambios. Para ello debemos dividir nuestra vida en áreas (pareja, laboral, social, salud…) y dentro de cada área proponernos un cambio. Debe ser un cambio pequeño y que podemos llevar a cabo frecuentemente. Esto romperá el sentimiento de estancamiento y, en algunos casos, nos ayuda a saber hacia dónde querremos después enfocarnos.

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