Saltar al contenido

Hiperhidrosis

Comprártelo en Redes

Terapia psicológica

Mejora tu bienestar emocional y maneja tus trastornos psicológicos con un psicólogo. Agenda hoy una sesión y comienza tu recuperación.

Clínica Psicológica en  Barrio de Salamanca

Clínica Psicológica en Moratalaz

Clínica Psicológica en San Blas

Clínica Psicológica en Hortaleza

Clínica Psicológica en Vallecas

¿Qué es la hiperhidrosis?

La hiperhidrosis se define como la generación descontrolada y excesiva de sudor corporal que supera a la cantidad fisiológicamente necesaria para la regulación de la temperatura del cuerpo.

Esta disfunción suele comenzar a manifestarse en la niñez, siendo mayormente incidente en el periodo adolescente, sobre todo en la pubertad. En la edad adulta también es frecuente, aunque la sintomatología suele disminuir.

Dicha sudoración extrema se presenta de forma variada en las diversas partes del cuerpo, siendo las más prevalentes las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas.

Los individuos afectados por dicha patología ven reducida su calidad de vida, suponiendo un problema que afecta a todas las áreas de la persona, sobre todo a la personal, social y laboral.

Los pacienten refieren padecer, posteriormente al diagnóstico, problemas psicológicos (ej. Ansiedad, depresión), de desempeño en las actividades cotidianas y de identidad, ya que suelen tener sobre sí mismos una imagen de suciedad que les genera rechazo.

¿Cuál es la epidemiología de la hiperhidrosis?

Las investigaciones realizadas con el objetivo de ampliar la información existente sobre la hiperhidrosis revelan los siguientes datos:

  1. Hay una incidencia aproximada de entre el 0,6% y el el 3% en la población general.
  2. La incidencia en los países occidentales es del 0.6% al 1%.
  3. La incidencia en países subtropicales es del 4%.
  4. La incidencia en Estados Unidos ronda entre el 4% y el 5%.

Adicionalmente se ha encontrado que…

  1. Alrededor del 70% de los casos de hiperhidrosis se inicia en la niñez.
  2. Entre un 16% y un 20% de los casos comienza en la adolescencia.
  3. Entre un 25% y un 65% de los pacientes con hiperhidrosis refiere tener un familiar con el mismo diagnóstico.

¿Qué síntomas provoca?

La sintomatología general que provoca la hiperhidrosis es la siguiente:

Secado de manos por hiperhidrosis
  1. Sudoración en exceso.
  2. Enrojecimiento facial.
  3. Temblores.
  4. Cefaleas.
  5. Palpitaciones.
  6. Ansiedad.

No obstante, en función de la intensidad (leve, severa y extrema) de la sudoración los síntomas son diferentes. Por ejemplo:

  1. Con la sudoración severa se produce una sudoración en forma de «goteo» continuo en aquellas zonas en las que se manifiesta.
  2. Con la sudoración extrema las zonas afectadas están permanentemente mojadas y suelen provocar emociones desagradables al tacto, pueden generarse lesiones cutáneas o aumentar la probabilidad de dermatitis al necesitarse un secado constante y fomenta la no participación en actividades sociales o laborales.

¿A qué se debe la hiperhidrosis?

Esta disfunción puede manifestarse de manera idiopática, es decir, sin depender de la presencia de otra enfermedad, o como consecuencia secundaria de la misma.

Se destaca la existencia de una clasificación de los tipos de hiperhidrosis, estando ésta dividida de forma general en dos tipos:

  1. Hiperhidrosis primaria, cuando no se debe a ninguna otra enfermedad.
  2. Hiperhidrosis secundaria, cuando tiene lugar como consecuencia de otra dolencia.

¿Existen diversos tipos de hiperhidrosis?

Hiperhidrosis primaria o idiopática

¿En qué consiste?

Este subtipo de hiperhidrosis destaca porque se manifiesta sin una causa aparente; es decir, no hay ninguna enfermedad primaria que la cause.

No obstante, algunas investigaciones han formulado que su aparición puede deberse a una hiperactivación del Sistema Nervioso Autónomo, ya que este se encarga de la regulación del sudor en conjunción con la corteza cerebral (emociones) y el hipotálamo (termorregulación).

Es por este motivo por el que esta disfunción provoca un problema en cuanto a la regulación de la temperatura corporal, provocando una sudoración abundante en las palmas de los pies o las manos, la espalda, las axilas, etc.

Aunque se comentará más detenidamente en el apartado «¿Cómo se puede tratar?», se destaca que la hiperhidrosis primaria no tiene un consenso esclarecido sobre su tratamiento, no obstante, el que mejor resultados demuestra es la cirugía.

Se destaca que el factor psicológico es uno de los que más afecta a esta disfunción. Es decir, la ansiedad, el estrés o el nerviosismo suponen la puesta en marcha del proceso de sudoración; no obstante, las reacciones emocionales ante la sudoración excesiva también aumentará la cantidad de la misma.

Por tanto, el hecho de que aunque los pacientes convivan con esta patología y que realmente no sea peligrosa para sus vidas, no conlleva que el funcionamiento físico y psicológico de las personas no se vea afectado, pues aprenderán a no disfrutar de las áreas sociales, personales o laborales, teniendo esto un grave impacto en la personalidad.

Tipos de hiperhidrosis idiopática

Algunos de los tipos de hiperhidrosis primaria que más destacan son:

  1. Hiperhidrosis plantar.
  2. Hiperhidrosis axilar.
  3. Hiperhidrosis craneofacial.

Hiperhidrosis secundaria y generalizada

Hiperhidrosis secundaria

La hiperhidrosis secundaria, al contrario de la primaria, está relacionada con una enfermedad primaria. Es decir, la disfunción aparecería como consecuencia de una patología previa, habiéndose encontrado relación con:

  1. Diabetes mellitus.
  2. Hipertiroidismo.
  3. Obesidad.
  4. Tumores malignos.
  5. Infecciones agudas y crónicas.
  6. Insuficiencias respiratorias.
  7. Síndrome de abstinencia.
  8. Trastornos endocrinos.

Este subtipo puede localizarse en la cara o el tronco cuando surge como causa de una lesión en la médula espinal. Además, cuando la patología principal es un accidente cerebro-vascular (ACV) o un infarto medular, la disfunción se presenta en el lado contralateral o ipsilateral.

Hiperhidrosis generalizada

La hiperhidrosis generalizada recibe su nombre debido a que la sudoración se manifiesta en cualquier parte de la superficie corporal. Esta, al igual que la hiperhidrosis secundaria, surge como consecuencia de una causa subyacente.

¿Qué hay que tener en cuenta para su diagnóstico?

El diagnóstico de hiperhidrosis destaca por ser puramente clínico. Es decir, necesita de una serie de criterios para poder esclarecer si es una enfermedad idiopática o secundaria a una enfermedad.

Los criterios establecidos para el diagnóstico idiopático de hiperhidrosis consisten en que debe haber una sudoración localizada, apreciable y desmesurada durante un mínimo de seis meses acompañada con mínimo dos de los siguientes factores:

  1. Presentación bilateral y simétrica.
  2. Impacto en la realización de las actividades cotidianas.
  3. Debe producirse mínimo un episodio por semana de sudoración abundante.
  4. La sudoración debe comenzar previamente a los 25 años.
  5. Debe haber al menos una persona de la historia familiar del paciente con esta disfunción.
  6. La sobreproducción sudorípara cesa durante el sueño.

Adicionalmente, existen una serie de técnicas que pueden ayudar a establecer el diagnóstico diferencial. Algunas de ellas son:

  1. Técnicas calorimétricas o prueba del yodo y el almidón.
  2. Técnicas evaporimétricas.
  3. Técnicas electrofisiológicas.
  4. Entrevista sobre el impacto en la vida diaria.

De esta manera, se podrá determinar intensidad, la gravedad, la localización y el impacto que tiene la presente disfunción en la vida de las personas.

¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento de la hiperhidrosis es múltiple, destacando…

Biofeedback
  1. Antitranspirantes o uso de sales metálicas.
  2. Anticolinérgicos tópicos y anestésicos locales.
  3. Antiadrenérgicos.
  4. Astringentes.
  5. Ansiolíticos.
  6. Anticolinérgicos vía oral.
  7. Inhibidores de la recaptación de serotonina.
  8. Bloqueadores beta.
  9. Iontoforesis.
  10. Toxina botulínica.
  11. Tratamiento quirúrgico.
  12. Tratamiento psicológico.

Referencias bibliográficas

Callejas, M., Grimalt, R., & Cladellas, E. (2010). Actualización en hiperhidrosis. Actas Dermo-Sifiliográficas, 101(2), 110-118. https://doi.org/10.1016/j.ad.2009.09.004

Capellato, N., & D’Ippolito, A. (2010). Hiperhidrosis. Evidencia, 13(1). https://doi.org/10.51987/evidencia.v13i1.5785

González, F. M. (2012). Apuntes sobre la hiperhidrosis primaria desde la psicología. Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana, 9(1). https://www.medigraphic.com/pdfs/revhospsihab/hph-2012/hph121k.pdf

Mas Sobre trastornos psicológicos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×