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Tipos de liderazgo: ¿Cuál es el que usas?

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    Podemos definir el liderazgo como la capacidad que tiene una persona para poder dirigir y organizarse a sí misma y a un grupo. Implica acciones concretas y un plan de desarrollo. Aunque muchas veces el liderazgo se lleva a cabo de forma natural, lo ideal es que sea un proceso consciente y con un enfoque determinado. De esta forma, se puede sacar el máximo beneficio con el menor malestar posible para todas las personas implicadas.

    Liderazgo como fortaleza universal

    Solemos considerar el liderazgo como una fortaleza que solo unos pocos tienen. Sin embargo, desde el modelo de fortalezas personales de Martin Seligman, se considera que todas las personas tienen presente esa capacidad de forma innata. Lo que sí nos diferencia es la capacidad para conectarla o lo cómodos que nos sentimos llevándola a la práctica.

    Desde el enfoque de las fortalezas personales se busca que cada una de ellas se encuentre en equilibrio en nosotros, que no sea ni demasiado predominante ni que esté en déficit. Por eso, es importante que seamos conscientes de cómo está esa fortaleza en nosotros y nos orientemos a trabajarla para alcanzar su completo equilibrio.

    Estos son los diferentes tipos de liderazgo

    El liderazgo es una de las fortalezas que más se usan en nuestro día a día, dentro y fuera del ámbito laboral. Entender los diferentes modelos que existen y su funcionamiento nos ayuda, no solo a saber qué ocurre sino, también, a escoger aquel que más se adapte a nuestras necesidades. Dependiendo de si las tareas implican riesgo o buscamos diversión, por ejemplo, deberemos saber cuál es el modelo óptimo para ello. De no ser así, el fracaso podría producirse y se generaría un clima de malestar en el grupo.

    A continuación, aparecen los diez tipos de liderazgo que existe y cómo es su método de funcionamiento.

    1. Liderazgo orientado a las personas

    El primer modelo de liderazgo se enfoca en el desarrollo de los propios miembros del equipo. Se busca generar nuevas habilidades, con un estilo participativo e incentivando la creatividad. El apoyo y la escucha es constante y, muchas veces prima el consenso en las diferentes reuniones que se lleven a cabo.

    2. Liderazgo orientado a la tarea

    El enfoque de este modelo está completamente enfocado a la consecución de la tarea. Eso hace que se deba realizar cueste lo que cueste, teniendo métodos autocráticos y altamente directivos. El bienestar del equipo y, muchas veces, sus opiniones no son del todo tenidos en cuenta. Es un modelo ideal cuando el tiempo apremia y las consecuencias de no acabar las tareas puedan ser muy negativas.

    3. Liderazgo transformacional

    Al hablar de liderazgo, hay un consenso generalizo que dice que este es el modelo ideal y óptimo. Hay inspiración entre los miembros, con entusiasmo y motivación. Además, el líder recibe eso mismo por parte del equipo. Un apoyo bidireccional con resultados que van para ambas partes.

    4. Liderazgo transaccional

    Este modelo de liderazgo es duro y se basa en castigos de una u otra forma. Todos los miembros han decidido obedecer de forma ciego al líder. Se basa en el esfuerzo y en el sacrificio e, incluso, en castigo si algo no sale como es acordado.

    5. Liderazgo natural

    El liderazgo natural no siempre se da en ambientes formales, sino que se propicia más en grupos de amigos o familia. El líder no es reconocido de forma directa, sino que queda implícito en las dinámicas. Siempre hay una personal que, sin proponérselo, va a dirigir a los demás. Es un buen modelo cuando el peso recae en los valores grupales que son, además, coherentes entre sí.

    6. Liderazgo laissez-faire

    El nombre del modelo deriva de la expresión francesa “dejar hacer”. Desde este modelo, el líder permite que cada miembro trabaje de la forma que considere que es mejor para llevar a cabo la tarea. Absoluta libertad en la ejecución. Este modelo es efectivo cuando sus miembros tienen una amplia experiencia y conocimiento sobre la materia. Sino conduce al caos, al desorden y al fracaso.

    7. Liderazgo democrático

    En este modelo de liderazgo vemos cómo las decisiones y los objetivos son tomados en grupo por los diferentes integrantes del equipo. Se realizan votaciones, se escuchan las diferentes opiniones y las decisiones son consensuadas. Y, aunque la última palabra la tendrá el líder, los demás aprenden nuevas habilidades. Además, al ser necesario el consenso, las tareas serán más lentas, aunque de una mayor calidad. Prima la calidad en lugar de la cantidad y el tiempo.

    8. Liderazgo autocrático

    Es el modelo tradicional de liderazgo, la forma que siempre ha habido de dirigir al grupo y a los trabajadores. El poder absoluto recae sobre la figura de líder/jefe y se dirige desde el control. El resto del equipo no tiene responsabilidad, aunque sí pueden sugerir diferentes cambios que podrán ser tenidos o no en cuenta.

    9. Liderazgo burocrático

    La característica esencial de este tipo de liderazgo es que tienen un manual lleno de normas y reglas sobre cómo deben funcionar las cosas. Son rigurosos y exigen suma precisión a la hora de abordar las tareas. Su ventaja aparece cuando se necesita una gran seguridad o se trabaja con proyectos de alto riesgo.

    10. Liderazgo carismático

    Se parece a uno de los liderazgos anteriores, el liderazgo transformacional. Inspiran a los demás y son enérgicos, pero creen más en sí mismos que en el propio de equipo. De hecho, creen que el punto fuerte del equipo es la personalidad del líder, no la unión de los demás. Tiene, además, un inconveniente y es que, si el líder se va, al haber depositado todo el peso sobre sí mismo, el equipo se hundirá.

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