¿Qué es la monotonía en la pareja?

La rutina, el aburrimiento y la monotonía en la pareja son unas de las grandes dificultades de las relaciones. Con el paso del tiempo, gradualmente se va perdiendo la pasión de los primeros momentos; además, el trascurso de los años y la confianza mutua hacen la rutina se asiente en el día a día. Esta rutina no es mala en sí misma, pero puede ser una amenaza para la relación de no gestionarse adecuadamente.

Cuando la monotonía se adueña de la relación, la tendencia habitual es responsabilizar a la pareja; en estos casos es necesario ser consciente de que la responsabilidad es de ambas partes. Por ello, se hace necesario establecer pautas que eviten que la rutina termine por destruir la relación. Reconocer que existe un problema, hablar sobre ello y buscar un compromiso por parte de los dos miembros es necesario para encontrar una solución.

Dicho esto, también hay que considerar que la rutina es una parte inevitable y necesaria en la vida. Nuestra existencia sería un caos inasumible sin la existencia de esta rutina, que nos proporciona unas pautas conocidas y previsibles; del mismo modo sucede en las relaciones sentimentales, ya que estas no serían sostenibles en el tiempo de no tranquilizarse. Aunque la pasión de los primeros años puede resultar atractiva, también es emocionalmente agotadora. En este sentido, la rutina nos permite que nuestras relaciones de pareja se mantengan sólidas y duraderas.

La clave, sin embargo, está en no confundir rutina con monotonía. Mientras que la primera implica unas pautas establecidas y previsibles, la segunda se define por el desinterés y aburrimiento. Así, la monotonía sí que es efectivamente uno de los grandes peligros a los que se enfrentan todas las parejas.

¿Cuáles son las causas que pueden generar monotonía en la pareja?

Cada pareja es un mundo, por lo que no cabe hablar de supuestos comunes a todas y cada una de ellas. Sin embargo, sí existen algunos elementos que frecuentemente se repiten en todas aquellas relaciones que han caído en la monotonía. Estos elementos suelen obedecer a dos ámbitos distintos:

Situación personal de cada uno de los miembros de la pareja
  • Agotamiento físico o psicológico: muchas veces, al llegar a casa después del trabajo nos encontramos agotados. Nuestro cansancio es tal que lo único que nos apetece es tumbarnos en el sofá y “desconectar” del estrés diario. Aunque esta puede ser una buena estrategia para evadirnos de nuestras preocupaciones laborales, es muy perjudicial para la relación sentimental. Si a esto añadimos horarios profesionales que muchas veces son incompatibles, la comunicación en la pareja resulta así casi imposible.
  • Falta de motivación: en otras ocasiones, simplemente no nos apetece salir de nuestra zona de confort. Nos sentimos cómodos en ella y no deseamos hacer el esfuerzo requerido para romper la rutina. Disponer de un entorno previsible nos hace sentir seguros, por lo que terminamos evitando toda improvisación. Esta suele ser una de las formas más comunes de caer en la monotonía en la pareja.
  • Intereses individuales: frecuentemente, al iniciar una relación, abandonamos algunas de nuestras aficiones en favor de otras comunes a la pareja. Sin embargo, pasado un tiempo es normal que se intenten retomar estos intereses. Cuando estas aficiones individuales son totalmente exclusivas, y no se comparte ninguna con la pareja, podemos encontrar un problema. Por ello, es necesario encontrar, más allá de los hobbies personales, puntos de encuentro compartidos con la pareja.
  • Causas externas: también pueden influir aspectos externos a cada uno de los miembros de la pareja. Un ejemplo frecuente es el de aquellos matrimonios cuyos hijos se van haciendo mayores. En estos casos, es común que al tener los hijos cada vez mayor peso sobre los planes de la familia, se vayan perdiendo gradualmente los contactos con los amigos comunes de la pareja. Esta situación puede dar lugar a una falta de relaciones sociales que incremente la monotonía en la pareja.
Tipo de interacción que se desarrolla en la pareja
  • Dar por supuesto el amor: aunque parezca una obviedad, no hay que olvidar decir “te quiero”. Muchas veces asumimos que la otra persona sabe lo que sentimos por ella, o que la queremos; sin embargo, esto no es necesariamente así. Mostrar sentimientos de afecto hacia nuestra pareja, y pedirle que haga lo mismo, es necesario para mantener vivo el cariño.
  • Falta de comunicación: a vedes decimos de nuestra pareja que “sabemos lo que piensa sin necesidad de hablar”. Sin embargo, muchas veces esto no es así, y simplemente asumimos que sabemos lo que piensa la otra persona. En otras ocasiones, es simplemente desidia o desinterés lo que hace que no nos comuniquemos con nuestra pareja. Sea como sea, la falta de comunicación en la pareja es una de las formar más rápidas de caer en la monotonía.
  • Pasividad en la relación: se da cuando esperamos que sea nuestra pareja quien tome la iniciativa en romper la rutina. Así, delegamos nuestra responsabilidad en el otro, y la otra parte suele terminar desistiendo. Al final, es una muestra de nuestro desinterés en intentar romper la monotonía en la que ha caído la relación.
  • Resentimiento y reproches: cuando achacamos culpas o responsabilidades a nuestra pareja, terminamos por impedir cualquier dinámica constructiva. Para no discutir, se opta por no hablar, actuar simplemente como compañeros de vivienda. Este tipo de dinámica termina por destruir cualquier tipo de complicidad, haciendo que a lo máximo a lo que se pueda aspirar sea a la no conflictividad.
  • Evolución distinta de cada miembro de la pareja: como resultado de un distanciamiento progresivo a lo largo de los años. Posiblemente en el comienzo de la relación se partía de un mismo momento vital; sin embargo, el paso del tiempo y las vivencias particulares pueden hacernos evolucionar de distinto modo.
¿Cómo saber si la monotonía en la pareja se está convirtiendo en un problema?

La monotonía en la pareja no se manifiesta de manera inmediata ni evidente. Por el contrario, suele ser un proceso gradual, del cual vamos haciéndonos conscientes poco a poco. Por ello, como todos los problemas es importante encontrarle solución cuanto antes, para evitar que vaya a más. Así, es conveniente estar alerta ante las posibles señales de que tu relación pueda estar volviéndose monótona:

  • Aburrimiento: es la muestra más evidente de la monotonía. Al principio, puede ser algo tan simple como dejar de disfrutar del tiempo que se pasa con la pareja; con el tiempo, suele convertirse en una relación marcada por los silencios y la escasa interacción. Finalmente, puede llegar a ser un elemento que nos haga replantearnos directamente si merece la pena seguir con la relación.
  • Echar en falta la pasión de los primeros momentos: es algo normal, que sucede en todas las parejas. No obstante, si esa añoranza es excesiva, puede ser indicativo de que algo falla; quizás no conocíamos cómo era realmente nuestra pareja, o puede que simplemente no haya puntos en común.
  • Sentimientos de frustración o enfado: es un indicativo claro de que no nos encontramos bien personalmente. Esto puede suceder como respuesta a una insatisfacción con nuestra relación, que nos hace sentirnos frustrados.
  • Incapacidad para comunicarse: comunicarse no implica simplemente hablar. Se trata de compartir aspectos importantes de la vida propia con el otro. Una forma de monotonía es hablar siempre sobre el trabajo, los hijos, la economía familiar, etc. Junto a esto, también es importante tratar aspectos como los objetivos personales, las preocupaciones, o proyectos compartidos con la pareja.
  • Sensación de tristeza o soledad: son sentimientos normales como reacción a una relación insatisfactoria. Sucede al no sentirse valorado por la pareja, o al sentirse solo incluso estando en su compañía.
¿Existen distintos tipos de monotonía en la pareja?

La monotonía en la pareja se caracteriza por la falta de variedad en la relación, lo que termina por producir desinterés y aburrimiento. Esa falta de interés conlleva que no se disfrute, y que incluso se intenten evitar ciertas situaciones consideradas tediosas. Sin embargo, lógicamente no todo nos aburre por igual, por lo que existen distintos ámbitos donde se produce la monotonía. Así, algunos de los más frecuentes son los siguientes:

  • Monotonía en las relaciones sexuales: es uno de los más frecuentes. Con el paso del tiempo, el sexo puede perder su espontaneidad y convertirse en algo automático. El sexo es uno de los aspectos más importantes en las relaciones de pareja; por ello, se trata de un área especialmente sensible, que puede dañar otros aspectos de la relación.
  • Monotonía en las relaciones sociales: bien por frecuentar siempre a los mismos amigos, bien por no frecuentar a ningunos. Es una pauta común en muchas parejas tener un mismo grupo de amistades a lo largo de los años. En ocasiones, con el tiempo esto puede volverse aburrido y echar en falta situaciones o personas nuevas. Otras veces, esos amigos ni siquiera existen, por lo que la pareja pasa todo su tiempo sin otras personas.
  • Monotonía en los aspectos vitales: es posiblemente la situación más complicada. Mientras que en los dos supuestos anteriores es relativamente sencillo encontrar una solución, aquí es más complejo. En este caso hablamos de personas que han perdido la capacidad de disfrutar con todo, que no encuentran placentero ningún aspecto de su vida en pareja. Se trata, por lo tanto, de relaciones que se encuentran en una grave crisis, aunque puedan durar toda la vida.
¿Cómo se puede evitar la monotonía en la pareja?

El primer paso para evitar la monotonía en la pareja pasa por mejorar la comunicación. Solo mediante un diálogo claro y directo, en el que podamos exponer nuestras insatisfacciones y frustraciones, podremos abordar el problema. No se trata aquí de achacar responsabilidades al otro, ni de buscar soluciones milagrosas; por el contrario, la finalidad es poner las bases para recuperar una complicidad y confianza ya perdidas.

Después, existen multitud de pequeñas acciones que pueden favorecer salir de la rutina. Buscar excusas para celebrar, como los aniversarios o los cumpleaños, hacer una escapada romántica, sorprender con pequeños regalos, etc., son solo algunas de las muchas cosas que podemos hacer para mostrar a nuestra pareja que nos importa y que la queremos, añadiendo además el factor sorpresa de lo inesperado.

Sin embargo, todas estas acciones no son una solución en si mismas, sino tan solo pequeñas muestras de que nos preocupamos por nuestra relación. Y esta preocupación hay que acompañarla con actitudes, y no solo gestos. Así, es necesario mostrar un comportamiento proactivo, favorecer la comunicación y dar el primer paso.

En algunas ocasiones, hay parejas que pese a quererse profundamente, no saben cómo hacerlo. En estos casos, puede ser de ayuda recurrir a un profesional externo que nos oriente. Un psicólogo especialista en terapia de pareja puede aconsejarnos y ofrecernos un nuevo punto de partida en nuestra relación.

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