La necesidad de reconocimiento es una de las búsquedas que muchas personas hacen en su día a día. Apoyan en eso su autoestima y genera una sensación de vacío que cuesta llenar. Dependo de que el otro valore lo que hago, lo que tengo y lo que soy. Cedo mi identidad a los demás y puede que llegue un momento que ni me acepte ni me valore a mí mismo.

¿Qué es la necesidad de reconocimiento?

El ser reconocidos por los demás es en sí un acto gratificante, donde no solo me valoro a mí mismo, sino que las otras personas también lo hacen y lo expresan. No doy más valor a lo del otro, sino que lo complemento a lo mío, me aporta y me suma. Pero eso puede tornarse peligroso para uno mismo cuando el autoreconocimiento no aparece y todo el peso se lo vamos a dar a lo que los demás nos digan. Además, si la necesidad se coloca en el otro y es externa a nosotros, nunca se satisface, sino que necesitará que aumente, como si fuera una droga.

Lo que comúnmente conocemos como necesidad de reconocimiento es la falta de autovaloración, intentando llenar eso a través de lo que los otros me dicen. No sé si mi trabajo es válido hasta que la otra persona me lo dice. No sé si la ropa que llevo puesta me sienta bien hasta que mi pareja me lo dice. De hecho, ni siquiera tengo un estado neutro antes de que el otro me valide, sino que me estoy juzgando ya de antes de forma negativa. Me critico, no me gusto y, cuando viene la otra persona a validarme, parece que mi ansiedad o malestar se reducen. Esto me genera miedo cuando el otro no puede valorarme.

La necesidad de reconocimiento y el orgullo

Lo primero que nos viene a la mente al pensar en la emoción del orgullo es la sensación de rencor, prepotencia o, incluso, narcisismo. Sin embargo, esos aspectos no son los centrales de dicha emoción. El orgullo es la capacidad de valorarme a mí mismo y, desde ese mismo estado, también a los demás. Cuando es muy alto o muy bajo, sí podemos caer en los aspectos negativos descritos anteriormente. Uno de esos aspectos es la necesidad de reconocimiento. Mi orgullo no está conectado y necesito de los demás para sentirme valorado, normalmente en todas las áreas de mi vida, aunque siempre más en unas que otras.

Necesito que reconozcas lo que tengo

La necesidad de reconocimiento se dirige hacia diferentes puntos dependiendo de la persona. Uno de esos puntos es que yo acumulo cosas materiales que le van a decir al otro que eso es lo que yo valgo para que me pueda valorar. Un coche, una casa, 10 mil seguidores en Instagram que acumulo para que los demás me puedan dar su reconocimiento.

La persona que se encuentra en este punto, confunde el “yo tengo” con el “yo soy”. Todo lo que tengo parece diseñado para subirme en un pedestal y que los demás puedan reconocerme.

Necesito que reconozcas lo que hago

Otro de los puntos donde algunas personas confunden su “yo soy” es en el “yo hago”. Acumulo experiencias, viajes, horas de trabajo o vida social. No tengo tiempo a lo largo del día, aunque no necesariamente ese tiempo es disfrutado. De hecho, para un grupo aquí incluido su “yo hago” se apoya en la necesidad de reconocimiento siendo útil a los demás.

Esto puede hacer que la persona entre en un bucle de trabajo y actividades del que es difícil que salga porque, si ya no soy útil para otros, ¿quién soy verdaderamente?

No necesito que tú me digas lo que soy

Parece que el aspecto más equilibrado que nos queda es cuando somos capaces de reconocer nuestro valor y nos aceptamos en todas nuestras facetas sin que nos apoyemos en los demás. No necesito que nadie me reconozca pero, si lo hacen, no lo rechazo y lo recibo con gratitud. El otro, en este caso, viene a sumarme a lo que yo ya tengo, que es una buena autoestima.

¿Puedo empezar a soltar la necesidad de reconocimiento?

Cuando una persona empieza a ser consciente de que su autoestima se está apoyando en el reconocimiento externo, ha pasado mucho tiempo desde que eso empezó. A patrones educacionales y culturales, se le sumarán las experiencias vividas, haciendo que ese rasgo llegue a ser parte de la personalidad de la persona. Pero, ¿es reversible? Aunque pueda llevarnos más o menos tiempo, dependiendo siempre de cada persona, podemos empezar a soltar la necesidad de reconocimiento, valorando en todo momento lo que somos y aceptándonos en todas nuestras facetas.

Con estos pasos, podemos empezar a trabajar desde casa nuestra necesidad de reconocimiento:

  • ¿Para qué?
    Las personas que tienen necesidad de reconocimiento, independientemente de sus motivaciones iniciales, acaban escondiendo debajo el hacer las cosas para que finalmente otros les reconozcan y valoren. Si voy centrándome en mi propio para qué y en mi propia motivación, acabaré reduciendo dicha necesidad.
  • Aprendo a premiarme
    Cuando una persona realiza un logro, los demás lo valoran, al menos, de forma verbal. ¿Cuándo hacemos eso con nosotros mismos? De hecho, tendemos a restarle importancia. Es el momento de darle la vuelta y, de vez en cuando, autoregalarnos cosas que nos apetezcan.
  • Me respeto
    Tan importante es llegar a la meta como el, durante el proceso, haber disfrutado. Sin embargo, la autoexigencia que colocamos nos genera malestar y sufrimiento. Tenemos que cambiar el discurso que está en nuestra cabeza y ser más pacientes y comprensivos, igual que hacemos con personas externas.
  • Amor propio
    Independientemente de todos los logros o todos los procesos que estamos llevando a cabo, ¿cómo me demuestro diariamente amor propio? ¿Qué cosas elijo o descarto basándome en el amor que me tengo? Mirar este aspecto, ser conscientes de ello, aumentará el reconocimiento interno.

La necesidad de reconocimiento es uno de los mayores lastres que podemos colocar a nuestra autoestima. Nos condiciona a exigirnos, culpabilizarnos o bombardearnos a mensajes negativos. Sin embargo, si pudiéramos dejar de hacerlo, ¿estarías dispuesto a dar ese peso?

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