La Psicología del color estudia lo que cualquier persona ha podido experimentar en su vida diaria: los colores que nos rodean tienen el poder de influir en nuestros estados emocionales. Lo observamos con los colores de los muebles o las paredes, pero también con la ropa que escogemos o el fondo de pantalla de nuestro ordenador. Esos colores hablan de nuestra personalidad, de lo que nos gusta sentir y experimentar. Conocer cómo funcionan, además, nos permitirá potenciar aquellos que van acordes a nuestros sentimientos.

Ánimo cromático

Si evaluamos todo nuestro alrededor, nos damos cuenta de la variedad de colores que nos acompañan. Muchos de ellos están ahí de forma deliberada. Escogemos el color de las paredes, los muebles de la cocina o la tonalidad de nuestro teléfono móvil. De hecho, esta elección la llevamos también a nuestro armario. Si lo abrimos, veremos cómo hay uno o dos colores predominantes, aunque no nos hayamos nunca parado a pensarlo mientras íbamos de tiendas. Pero, tenemos que tener en cuenta que no es solo una cuestión estética, sino que nos basamos en nuestro estado de ánimo predominante o en nuestras emociones dominantes.

En la Psicología del Color podemos estudiar tanto las diferentes tonalidades, como los brillos y las intensidades de la gama cromática. Cada color tendría un efecto en nosotros, algo que puede ser también debido a la cultura, y que se usa desde hace años en el cine, la televisión o la publicidad. Los colores que vemos en nuestras pantallas no son aleatorios y tienen el fin de lograr un cambio emocional en nosotros. Aunque ese fin, no siempre es positivo.

Predisposición y barreras

La Psicología el Color sabe que la influencia de las tonalidades en las personas no ocurre en la totalidad de los casos. Si una persona tiene una depresión, pintar la habitación de otro color no le curará, pero tal vez sí podría ayudar. Y es que, a nivel cerebral, tenemos una predisposición a la hora de dejar que los colores influyan en nosotros, pero con barreras que lo dificultan en ocasiones, como estar pasando por un estado emocional muy contrario al del color que estamos viendo o diferentes vivencias que arrastremos.

Como cualquier teoría, el color se estudia desde una media en la población y en la cultura y, aunque tiene grandes aplicaciones, siempre hay que tener cuidado a la hora de proclamar que algo ocurre siempre, ya que no sería cierto. Los colores influyen en nuestras emociones, pero no siempre como querríamos o con la intensidad que podríamos creer.

Colores para todo

El número real de colores que existen no está del todo claro, ya que las cifras oscilan entre los 100.000 y los más de 80 millones, dependiendo de cómo se evalúe o cómo se mida la luz. Lo que sí es cierto es que, a nivel social, los agrupamos en categorías mucho menores y les vamos añadiendo matices para diferenciarlos en nuestra comunicación. Por ejemplo, dentro de la gama de azules, podemos decir que aparecen el cobalto, el azul cielo, aguamarina… Y a la hora de relacionarlos con nuestras emociones, usamos esas mismas categorías.

¿Qué nos hacen sentir los colores? ¿Qué emociones despiertan en nosotros las diferentes tonalidades? La Psicología del Color respondió a estas preguntas, y se está usando para hacer diferentes trabajos relacionados con el cine o la fotografía, pero también nos está influyendo a la hora de diseñar un museo o pintar las habitaciones de un hospital.

Rojo

Este color se asocia a emociones intensas, como la rabia, la pasión o el sexo. Tiene un efecto de activación en nuestro cuerpo, igual que haría el amor o la agresividad. Es, por tanto, un color de impulsividad, fuerza y energía.

Azul

Es el color de la calma por excelencia. De hecho, muchos sitios donde se necesita relajación tienen el color azul en abundancia. Pero también tiene que ver con el desarrollo, con la tristeza o con la armonía.

Verde

También tiene un efecto calmante, ya que lo asociamos a la naturaleza o el equilibrio. Reduce nuestro ritmo cardiaco y lo asociamos a la salud, aunque no es la razón de que los trajes que lleva el personal sanitario en quirófano sea verde. Se debe, realmente, al contraste que ofrece con la sangre, que es roja, el color opuesto al verde en el círculo cromático. De esta forma, ayuda a mejorar la visión en una operación.

Amarillo

Es el color que más asociamos al sol y a la luz. Es el color de la alegría y de la felicidad. Sin embargo, como cualquier cosa en exceso, podría ponernos nerviosos y sobrexcitados.

Naranja

Es un color de energía también, como el rojo, pero más relacionado con la vitalidad y la creatividad. Empuja al optimismo y a la diversión.

Rosa

Asociado a lo femenino, tiene sobre todo relación con lo inocente, lo tierno y la niñez. Es un color infantil, independientemente del género.

Morado

Tradicionalmente era el color de la realeza, y ahora se asocia a la magia y la fantasía. Conecta con la espiritualidad, con la concentración, pero, también, con la seguridad.

Negro

Aún lo asociamos con la muerte y con lo oscuro, pero es también un color elegante, discreto y sofisticado. Sin embargo, en grandes dosis puede agobiarnos y deprimirnos.

Blanco

Si hay un color que represente la pureza y la limpieza es este. Es un color sin ruido, que nos da paz, que nos hace recordar el equilibrio y sentir calma.

Gris

Es un color que nos recuerda a lo antiguo o a las etapas finales de nuestra vida, pero también a la sencillez, lo neutral y lo sobrio.

Los colores aparecen en la naturaleza sin que el ser humano haya hecho nada para que estén ahí. Nuestra relación con ellos, lo que nuestra cultura nos ha enseñado o las experiencias que hemos tenido hacen que dichos colores ejerzan un acto impacto en nosotros. No todo tiene que ser tan aleatorio y podemos ser nosotros los que de forma deliberada busquemos esas sensaciones. Para ello, podemos jugar con el color.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (5 votos, promedio: 4,80 de 5)
Cargando...