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¿Qué es la filofobia?: El miedo a enamorarse

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Para saber qué es la filofobia, tenemos que irnos a su raíz lingüística. Surge de filo- (amar, vincularse) y de -fobia (miedo). La filofobia es el miedo arraigado e irracional a enamorarse, a caer en el vínculo y en la entrega al otro.  Como toda fobia, se caracteriza por síntomas intensos de ansiedad. No solo aparece cuando nos estamos enamorando, sino que surge en la anticipación, en pensar en la posibilidad de crear un vínculo afectivo con otra persona. El terror, más allá del simple miedo, inunda a la persona y le genera un alto malestar emocional, cognitivo y físico.

¿Qué es la filofobia?

Si queremos descubrir qué es la filofobia, tenemos que dejar de entenderla como un simple miedo. Quien lo sufre, como ocurre con cualquier tipo de fobia, no puede ni evitar el pánico ni gestionarlo de manera racional. De hecho, ese es uno de los componentes de las fobias, que es irracional y que solo desde el pensamiento y la fuerza de voluntad no se puede superar.

La filofobia lleva a la persona a conductas de evitación sobre aquello que le produce temor, enamorarse o vincularse de forma profunda. Al principio, dicha evitación es superficial, pero con el paso del tiempo se agrava. Quienes lo sufren pueden ir cerrando sus círculos íntimos, evitando encuentros donde haya afecto o generando frialdad ante los demás.

Aunque no suele tener graves consecuencias, sobre todo al principio, puede agravarse y generar no solo malestar, sino consecuencias en diferentes áreas de la vida de la persona. ¿Qué pasa si no genero un vínculo en el trabajo, en la familia o cuando me invitan a una fiesta? Aspectos cotidianos que están afectados en la filofobia.

¿Cómo hablar con alguien que tiene filofobia?

Una vez que sabemos qué es la filofobia, nos surgen otra serie de interrogantes. ¿Cómo hago para hablar con alguien que tiene filofobia? La comunicación no es algo que se encuentre necesariamente dañado. Las conversaciones que carezcan de intimidad, afecto o profundidad emocional no activarían, a priori, las señales de alarma de una persona con filofobia.

No obstante, como cada persona se encuentra en un grado diferente respecto a la filofobia, sí podríamos encontrarnos con personas que tengan dificultad en la comunicación. Esto se debería a respuestas de evitación coherentes a su miedo, ya que sentirían de alguna manera que la comunicación es una amenaza para ellos. Hay que insistir que, aunque racionalmente sepamos que no hay un peligro real, las fobias son irracionales y llegan a controlar por completo a la persona.

Si nos encontramos con una persona con filofobia y queremos entablar una conversación, tenemos que basarnos en el respeto. Esa persona está viviendo su propio proceso y cuenta con unas dificultades que, aunque quisiera salvarlas, no siempre podría. No somos ni responsables ni tenemos el control sobre la situación.

La filofobia en parejas

Al ya saber qué es la filofobia, podemos deducir que será muy difícil que una persona que lo padezca tenga pareja o, al menos, con unas bases estructurales de vinculación sanas y asentadas.

A partir de la filofobia es muy complicado llegar a vincularse y gestionar tanto el amor como las funciones de esta emoción. De hecho, el amor como tal desaparece, ocupando ese lugar el miedo, la desconfianza. Y, como se trata de una fobia, va más allá y se torna en ansiedad con conductas puramente evitativas.

No obstante, si la filofobia apareciese en el contexto de una pareja, habría que evaluar de qué forma, si es realmente una fobia y, de ser así, si fue adquirida antes o durante la relación.

Diferencias entre hombres y mujeres

A la hora de hablar de diferencia entre hombres y mujeres respecto a la filofobia, tenemos que tener en cuenta un aspecto clave. En Psicología, muchas de las diferencias no son debidas al género, sino al rol que ejerce la persona en sociedad. Eso hace que algunos trastornos o problemáticas mentales puedan tener variaciones entre hombres y mujeres. No es una cuestión de género, sino de cultura, sociedad y educación.

Si tenemos en cuenta entonces los aspectos psicosociales, podría parecer que a los hombres les puede generar una mayor dificultad vincularse, desde la apertura y la entrega. Sin embargo, la filofobia no es un problema de “dificultad”, sino que hay una base que ha llevado a la persona hasta consolidar una fobia.

El origen de la filofobia

Como toda fobia, debe estudiarse a nivel individual, personalizando la evaluación para su posterior tratamiento. Sin embargo, sí podemos apuntar a diferentes hipótesis que podrían dar lugar a la filofobia.

Para entender qué es la filofobia, tenemos que saber qué orígenes puede tener:

  • Eventos traumáticos: algún tipo de acontecimiento que generó una herida traumática. Para que esto ocurriera, el cerebro sintió que el suceso era tan sumamente desbordante que no podía procesarlo. A partir de ese momento, todo lo relacionado con el trauma lo reaviva y se interpreta como señal de peligro en la supervivencia. En este caso, aunque sea algo afectivo, se desencadena de la misma forma. Como toda herida traumática, no siempre crea una consecuencia (filofobia) idéntica a aquello que lo causó. Por eso, es difícil en algunos casos encontrar el trauma precedente.
  • Educación: una educación recibida donde lo afectivo o la entrega estuvieran castigados o desaprobados.
  • Miedo al rechazo: este tipo de miedo podría acabar desencadenando una filofobia. La fobia actuaría como mecanismo de protección frente a un futuro rechazo. Si no me acerco al otro, este nunca me rechazará.
  • Experiencias negativas: rechazos, parejas donde ha habido toxicidad o experiencias, incluso, de maltrato. En este caso, a diferencia del trauma, sí se relacionaría de una forma directa con la filofobia: me genera ansiedad vincularme porque cuando me vinculé en el pasado sufrí.

La necesidad de tratamiento

Como toda fobia, debe ser tratada de forma específica por un profesional de la salud mental. Las fobias, con el paso del tiempo, no tienden a disminuir, sino que acaban creciendo y afectando a otras áreas de la vida de la persona.

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