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Asumir la responsabilidad sin el peso de la carga

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La responsabilidad es un acto deliberado que tomamos en nuestra vida pero que no siempre nos hace sentir bien. A menudo, lo vivimos con el peso de la obligación y de la carga, llevándonos a realizar acciones que no querríamos. Esa responsabilidad nos impide poner límite y anteponer nuestras necesidades. Sin embargo, ¿la responsabilidad siempre es una carga? En la responsabilidad puede que haya más libertad de la que creemos.

La responsabilidad

La responsabilidad a nivel social y psicológico es hacerse cargo de determinadas acciones, pensamientos y emociones que dependen de forma directa de nosotros mismos. Esto siempre parte de uno mismo y, en algunos casos, también se dirige hacia los demás. Por ejemplo, el concepto de responsabilidad afectiva habla de cómo debemos hacernos cargo en determinados momentos de cómo se siente la otra persona.

Aunque la responsabilidad es un acto deliberado que alguien lleva a cabo de forma libre, vemos que no siempre nos sentimos con tanta libertad para hacerlo. Entran en juego factores de personalidad de la persona, la manipulación del otro o la obligación de la situación. Es ahí donde la responsabilidad es vivida como una carga y genera consecuencias negativas sobre la persona a medida que se va repitiendo.

Personalidades con exceso de responsabilidad

Hay determinadas personas que sienten aún más el peso de la responsabilidad. Eso tiene que ver con diferentes factores de su personalidad y de las diferentes situaciones que han ido viviendo, que han acentuado más su tendencia. Estas personalidades, por tanto, la responsabilidad no la vivirán como la libertad, sino como una presión de la que no pueden escapar.

¿Qué personalidades tienden más a la responsabilidad y la carga?

  • Rasgos de autoexigencia: Estas personas tienden, ante todo, a la responsabilidad. Todo se lo colocan sobre sus hombros. Eso hace que se responsabilicen en todo momento de los problemas de los demás y que tampoco suelten los suyos. Tienen la creencia de que son ellos quienes lo pueden y deben hacer y sino nadie se encargará.
  • Rasgos perfeccionistas: Este rasgo aparece en personas con necesidad de ser útiles, de cumplir una función para los demás. Normalmente lo que necesitan es ser vistos, reconocidos y valorados. No buscan ser el centro de atención, sino que alguien les valore lo que ellos no se valoran. Cogen la responsabilidad por esa necesidad de ser útiles.
  • Rasgos salvadores: Cuando alguien tiene la necesidad de salvar a los demás, lo que busca es responsabilizarse por completo de sus problemas y su dolor. Lo que más caracteriza a esta personalidad es que preferiría sufrir ella antes de que sufra cualquier persona a la que quiere. Se va a responsabilizar de todo aquello que no funcione bien en ti para poder salvarte.
  • Rasgos sostenedores: Estas personas sostienen en todo momento a los demás, incluso desde el silencio. Todos los demás les cargan con sus problemas, incluso les culpan. Ellos sostienen el peso sin tan siquiera plantearse si es lo que quieren hacer. No hay tanto un cuidado del otro sino una protección y el ejercer de pilar.

La verdadera responsabilidad

La falsa responsabilidad es obligación de actuar, carga y malestar. Sin embargo, todo acto de responsabilidad va estrecha y directamente unido al concepto de libertad. ¿Por qué?

¿Qué ocurre si me responsabilizo de que se me ha caído un libro al suelo? Tengo varias opciones ante mí: cogerlo ahora, esperar a terminar lo que estoy haciendo y cogerlo, pedirle a alguien que lo coja por mí, no cogerlo… Todas y cada una de esas decisiones parten de que yo en libertad me he responsabilizado sobre el libro caído. Pero ¿qué pasa si no me responsabilizo? ¿Qué es lo que yo podría hacer entonces sobre el libro del suelo? Nada. Solo la responsabilidad me da completa libertad sobre mis acciones. Incluso el no hacer nada también es una decisión y una acción.

La responsabilidad no siempre es reacción. Ni tampoco es acción. Cuando yo me responsabilizo plenamente de algo, me estoy responsabilizando de cómo quiero reaccionar y cómo quiero actuar. Y la no reacción y la no acción también son formas correctas. Esa parte de la responsabilidad es la que me libera de carga y me da una completa libertad, sin peso ni obligaciones.

Puedo responsabilizarme de todos los sucesos del mundo

Normalmente estamos acostumbrados a dividir lo que es mi responsabilidad de lo que no. Pero yo puedo responsabilizarme del 100%, lo que implica que yo no tengo que actuar sobre el 100%, como hemos visto anteriormente. Al confundir siempre responsabilidad con acción y reacción, necesitamos liberarnos de cuanta más responsabilidad mejor, así no nos sobrecargamos. Sin embargo, desde el concepto de que la responsabilidad siempre es libertad, yo puedo responsabilizarme de todo, porque entonces yo decidiré qué hago con ello.

Si tú me manipulas porque salgo con mis amigos en lugar de quedarme el sábado contigo, yo me puedo responsabilizar sobre ello. Me responsabilizo de que sientes celos y herida de abandono, algo que no causo yo. Me responsabilizo y no actúo sobre ello; mantengo mi plan para el sábado. Donde sí puedo actuar, llegado el caso es en cotar la manipulación.

Responsabilidad y capacidad

Tenemos la falsa creencia de que responsabilidad implica siempre capacidad. Pero eso es completamente falso. ¿Qué hacemos si vemos fuego en casa de un vecino? Sobre ese fuego, no tenemos capacidad de actuación. Además, no tenemos el teléfono encima y tampoco podemos llamar a los bomberos. Pero nos responsabilizamos de que no tenemos capacidad de gestionar diferentes aspectos que nos gustarían y nos quedamos simplemente en la preocupación. Eso no es malo. Si realmente confundo capacidad con responsabilidad, sentiré bloqueo al no tener la capacidad de actuar y reaccionar y eso me generará culpa.

A la hora de tomar acción, siempre evaluaré detenidamente las opciones en base a cómo me siento, las consecuencias o el cambio real que generaré. Y dentro de ello, también contemplaré la opción de la no reacción y de la no acción. Esa es la verdadera responsabilidad, la que siempre me hará sentir libre.

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