La seguridad en uno mismo es la tarea pendiente para muchas personas. Ven cómo es un rasgo que aparece en la gente de su alrededor, pero se sienten incapaces de también desarrollar este rasgo, especialmente porque creen que es algo innato. De esta forma, asumimos que determinados aspectos de nuestra personalidad son inamovibles, llegando a bloquearnos y limitar diferentes áreas de nuestras vidas. Sin embargo, aunque existe una amplia variabilidad a la hora de abrirnos o cerrarnos al mundo, la seguridad en uno mismo es algo que se aprende y moldea a lo largo de los años, pudiendo también de forma deliberada entrenarlo.

¿Qué es la seguridad en uno mismo?

Para entender qué es la seguridad en uno mismo debemos entender que no existen en el mundo dos personas idénticas, psicológicamente hablando. Los genes, las interacciones con el mundo, nuestras habilidad, fortalezas y valores, así como nuestra educación, nos hacen únicos, tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Eso quiere decir que dentro de nosotros existe una habilidad y un potencial para poder sobresalir y ser válidos en diferentes áreas, aunque no es todas. Nuestros rasgos nos hacen ser valiosos tal y como somos, sin ser mejores ni peores que los demás.

Las personas que tienen seguridad personal conocen su valía y se saben únicas en el mundo, sin necesidad de ser pretenciosos. Saben cuáles son sus fortalezas y las usan, expresan y satisfacen sus necesidades, ponen límites y mantienen relaciones equilibradas. Como también se basan en el amor propio, se cuidan y se protegen para después poder abrirse al mundo. Están en el centro de su propia vida y son su prioridad.

¿Qué pasa si no tengo seguridad en mí mismo?

Cuando no hay seguridad en uno mismo, nuestros pensamientos tienen un tono negativo, llegando a boicotearnos, teniendo una mala relación con nosotros mismos y con los demás. Como no nos creemos especiales ni únicos, nos rechazamos, no nos hacemos valer y acabamos viviendo una vida por debajo de lo que nos gustaría. Esto puede afectar a todas las áreas o solo a una, dependiendo del grado de inseguridad y de las circunstancias que rodeen a la persona.

La inseguridad genera timidez, creencias limitantes y una serie de barreras autoimpuestas que hacen que la persona sufra, no alcance la plenitud o acabe sufriendo a nivel emocional y psicológico.

El miedo en lugar de la valoración personal

Nuestras emociones están diseñadas para que alcancemos determinadas estructuras, tanto si esas emociones son positivas o negativas. Respecto a la valoración personal y la seguridad en uno mismo, la emoción que nos ayuda es el Orgullo. Esto no es narcisismo ni prepotencia, sino el reconocimiento de nuestras propias cualidades y las de los demás, sabiendo que nadie es mejor que nadie. Si el orgullo está muy elevado, la persona se cree por encima, y si está muy bajo, creemos que los demás siempre son mejores.

Cuando en lugar de sentir orgullo sentimos miedo, perdemos nuestra seguridad en nosotros mismos, no estamos en el centro de nuestra vida y cedemos el poder a los demás. Siento inseguridad en lugar de valorarme. Me da miedo exponerme y busco estar al fondo, para no exponerme, lo que hace que me pierda situaciones satisfactorias para mí, tanto de forma puntual como a nivel general.

Así se alcanza la seguridad en uno mismo

Nuestra personalidad se va modificando a lo largo de nuestra vida, especialmente durante la infancia, la adolescencia y en momentos donde hay acontecimientos de alto impacto emocional. Si se modifica y adquiere tonos negativos, como ocurre en la inseguridad, también podemos aprender irnos al polo positivo, donde nos reconocemos y nos hacemos valer. Para ello, debemos tener claro que si partimos de que la inseguridad radica en el miedo, no debemos huir de ello, sino enfrentarnos, ya que todo lo que evitamos acaba haciéndose más fuerte ante nosotros. A partir de ahí construiremos determinadas estructuras que, en conjunto, crearán la seguridad en uno mismo.

¿Qué podemos hacer para adquirir seguridad en uno mismo? Estas son las claves:

  • Deja de huir
    Como decíamos anteriormente, el huir de aquello que nos da miedo o nos genera inseguridad, sólo hará que aumente. Junto con una técnica de relajación y las siguientes herramientas, debo irme enfrentando a todas esas situaciones de las que hasta ahora huía.
  • Técnicas de relajación
    Si queremos enfrentarnos a aquello que nos genera temor, debemos hacerlo desde un estado de activación bajo. Para ello, la respiración diafragmática o la relajación muscular progresiva pueden ayudarnos.
  • ¿Qué necesito y cómo puedo pedirlo?
    Seguridad en uno mismo es saber qué quiero y pedírselo a los demás. ¿Quiero que mi pareja se implique más en la relación? Lo tengo que pedir. ¿Quiero que mi jefe me pague las horas extra? Debo hablar con él.
  • ¿Qué es lo que no quiero y cómo puedo expresarlo?
    También debo saber colocar los límites y decir “no”. Si no me apetece ir a una fiesta, si ahora no quiero cogerte el teléfono o si estoy cansado de asumir responsabilidades que no son mías, tengo que expresarlo. Eso es lo que más puede costarme, pero también lo que más va a ayudarme.
  • En esto soy bueno
    Además de expresar mis necesidades y colocar límites, también debo orientarme hacia aquello en lo que soy bueno. El primer paso es saber cuáles son mis fortalezas, habilidades y valores. Después, cuando lo tenga claro, ¿de qué forma puedo aplicarlo o potenciarlo en mi día a día? Conectar con aquello en lo que soy bueno y dedicar tiempo diariamente a ello me hará sentir mejor, con una mayor sensación de plenitud.
  • Insisto e insisto
    La práctica es lo que va a convertir lo que estás haciendo en una habilidad. Tal vez la seguridad que buscas no aparezca a la primera, como es normal, pero sí a medida que lo vayas practicando verás como cada vez es más fácil. La seguridad en uno mismo es un rasgo que se puede aprender y que no lleva tanto entrenamiento como a simple vista puede parecernos.
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