¿Qué es el TDAH en niños?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH en niños es uno de los desórdenes más comunes en la infancia. Ser padre es siempre una tarea difícil, en la que es imprescindible disponer de paciencia y aguante. Sin embargo, esto es especialmente cierto en el caso de las personas cuyos hijos padecen TDAH. La constante falta de atención y la incapacidad de estos niños para estar quietos, puede suponer un auténtico reto. Sea como sea, no hay que alarmarse; se trata de algo bastante común y, con las habilidades y herramientas adecuadas, puede gestionarse con éxito.

Los niños con TDAH suelen mostrar síntomas como dificultad para mantener la atención, impulsividad, hiperactividad o exceso de movimiento. La base de este problema es neurológica, y puede conllevar dificultades escolares o sociales en quienes lo padecen; sin embargo, afortunadamente este trastorno tiene una buena respuesta al tratamiento.

Una de las características definitorias del TDAH en niños es precisamente la edad en la que se manifiesta. Así, únicamente hablaríamos de TDAH infantil cuando los primeros síntomas se producen antes de los 12 años de edad; además, estas señales tienen que ser especialmente acusadas o frecuentes, e interferir severamente en la vida cotidiana del niño. Por otro lado, a veces estos síntomas empiezan a producirse en niños muy pequeños. En estos casos, para hablar de TDAH propiamente dicho, el niño debe tener una edad mínima de 6 años.

Al comprender las características propias de este desorden, los padres podrán entender mejor el comportamiento de sus hijos. De esta manera, podrán aplicar estrategias que ayuden al niño a aprender a controlarse. Así, poco a poco, se podrán limitar gradualmente los efectos negativos del TDAH en niños.

¿A qué se debe el TDAH en niños?

Realmente, en la actualidad no se conocen por completo las causas que originan el TDAH en niños. Existe un consenso científico respecto a que su origen es principalmente neurobiológico y genético; no obstante, aunque está probada la presencia de un componente hereditario, así como de determinados elementos neurológicos, no se conoce en detalle el mecanismo que puede dar lugar a ese desorden.

Precisamente por este motivo, se cree también que existe también un cierto componente ambiental. Esto significa que, además de los factores genéticos o biológicos, algunos elementos externos pueden favorecer también la aparición del trastorno. Es por este mismo motivo por el que esta enfermedad puede responder bien a pautas como el establecimiento de rutinas y hábitos, la estructuración del ambiente o la modelación de la conducta.

En España, diversos estudios estiman que entre el 6% y el 7% de la población infantil padece este trastorno. Esto supone una tasa superior al de otros países, donde se calcula que afecta a aproximadamente el 5% de los niños. Así, estas cifras también parecen refrendar la teoría de que el trastorno se produce por factores tanto fisiológicos como ambientales. Sea como sea, resulta curioso que aún se desconozca el origen exacto de esta enfermedad; al fin y al cabo, el TDAH es posiblemente uno de los desórdenes infantiles más estudiados.

¿Cuáles son los principales síntomas del TDAH en niños?

Los síntomas del TDAH son esencialmente tres, déficit de atención, hiperactividad e impulsividad. En cada caso concreto, primarán más un tipo de síntomas u otro, por lo que no siempre serán iguales. Sin embargo, por norma general, sí que podríamos afirmar que el TDAH en niños presenta los siguientes comportamientos característicos:

Déficit de atención
  • El niño no consigue mantener su atención, se distrae constantemente.
  • Aparentemente, el niño sueña despierto; está en su mundo, no escucha o no contesta cuando le preguntan.
  • Suele perder material escolar, ropa o juguetes de manera reiterada, no recuerda dónde los ha dejado.
  • Deja tareas que ha iniciado a medio hacer, ya que se centra en otras cosas que llaman su atención.
  • Dificultades escolares o en el aprendizaje, ya que no consigue concentrarse.
  • Tiene dificultad para completar sus tareas o los deberes del colegio.
  • Evita hacer tareas que requieran de concentración o que impliquen estar tranquilo o relajado.
  • Cambia constantemente de conversación o le es difícil centrarse en un único tema.
Impulsividad
  • El niño tiene una actitud impaciente, le cuesta esperar.
  • Busca la atención del resto de personas, incluso haciendo cosas inapropiadas si es necesario.
  • Se salta las colas, se entromete en las conversaciones o no aguarda su turno.
  • Actúa de manera irreflexiva, sin valorar las consecuencias de sus actos.
  • Se comporta de manera agresiva con otros niños, como por ejemplo mordiendo, empujando, pegando o dando patadas.
  • No aguanta la frustración o la crítica.
  • A veces responde a las preguntas antes de que estas se hayan terminado de formular.
  • Tiene una actitud demasiado adulta, actúa como si fuera mayor, se comporta de manera dominante o arrogante.
  • Tiende a coger cualquier cosa que le llame la atención, aunque no sea apropiado.
Hiperactividad
  • El niño se mueve de manera constante, como “si le hubieran dado cuerda”
  • Corre en círculos, se choca con otras personas, no quiere sentarse para jugar.
  • Es incapaz de permanecer quieto o sin moverse, no puede relajarse.
  • Habla constantemente, no consigue estar callado.
  • Hace ruidos o movimientos repetitivos, incluso en momentos en los que debería estar tranquilo.
  • Cambia de actividad constantemente, incluso si no ha terminado la que está haciendo.
  • Se entromete en cosas ajenas, actividades de otras personas o juegos de otros niños.
  • Sufre caídas, heridas o accidentes de manera frecuente, debido a su exceso de actividad.
¿Qué tipos de TDAH en niños hay?

Como ya hemos dicho, en cada caso se manifiestan más unos síntomas u otros. Esto da lugar a que, dentro del TDAH, podamos hablar de diferentes subtipologías en función de los rasgos más predominantes. Así, por lo tanto, encontraríamos tres tipos de TDAH claramente diferenciados:

TDAH inatento

Los niños con esta variante del trastorno presentan grandes dificultades para mantener la atención. Aunque se distraen con gran facilidad, y les resulta complicado mantener la concentración, no muestran rasgos impulsivos. A esta variante del trastorno, muchas veces se le llama simplemente Trastorno por Déficit de Atención o TDA. Esta subtipología es más frecuente en chicas que en chicos.

Muchas veces, los niños inatentos no suelen ser diagnosticados, ya que la falta de impulsividad les hace pasar desapercibidos. Así, en vez de ser diagnosticados, es común que se les tenga simplemente por soñadores o malos estudiantes. No obstante, aunque no presenten los problemas propios de la impulsividad, pueden sufrir dificultades importantes en su vida debido a su dificultad para concentrarse.

TDAH impulsivo

En este segundo subtipo, el rasgo más predominante es la impulsividad. Suele tratase de niños hiperactivos, incapaces de permanecer quietos o callados. Curiosamente, no tienen dificultades en mantener la atención, siempre que se trate de una actividad de su interés. Esta hiperactividad es más frecuente en los niños de menor edad.

A diferencia del caso de los inatentos, los niños con esta tipología del desorden suelen diagnosticarse rápidamente. Su constante movimiento e incapacidad para permanecer quietos les hace muy característicos, lo que facilita la identificación del trastorno. En estos casos, muchas veces las dificultades que experimentan suelen ser de tipo social; esto se debe a que, como causa de su hiperactividad, suelen generar el rechazo de amigos y compañeros.

TDAH combinado

Esta última subtipología es la más complicada, puesto que quienes la padecen presentan tanto déficit de atención como hiperactividad. Por este motivo, los problemas que ocasiona este trastorno suelen ser los más complejos, afectando severamente la vida del niño.

Como rasgo positivo, cabe destacar que la hiperactividad suele reducirse gradualmente con el paso del tiempo. Así, es frecuente que, al llegar a la adolescencia, aunque sigan experimentando dificultades, los comportamientos hiperactivos sean menos acusados.

¿Cómo se trata el TDAH en niños?

Lógicamente, un desorden tan variable como es el TDAH en niños no tiene un único abordaje, sino que varía en función de cada caso, atendiendo a aspectos tales como los síntomas predominantes, la edad del niño, la estructura familiar, etc. Además, estos tratamientos no tienen por finalidad curar el desorden, sino controlar sus síntomas y mejorar la calidad de vida.

Lo más habitual suele ser el empleo de la psicoterapia. Mediante este enfoque, se pretende ayudar al niño a identificar emociones y comportamientos, para que pueda gestionarlos adecuadamente. Este tipo de abordaje, realizado por un psicólogo especialista en terapia infantil, suele dar muy buenos resultados.

Además, suele ser habitual que el psicólogo no trate únicamente al niño, sino que intervenga también con los padres. Esto se debe a que es igualmente importante enseñar a estos a controlar el trastorno de su hijo; así, se dota a los padres de habilidades y herramientas que les permitan modificar adecuadamente la conducta de su hijo.

Por último, es habitual también en muchos casos recurrir al tratamiento farmacológico. Estos medicamentos suelen reducir en gran medida los síntomas del TDAH en niños, limitando así sus consecuencias negativas. Además, se trata de fármacos muy probados, por lo que son altamente eficaces y seguros. En cualquier caso, siempre que se inicie un tratamiento farmacológico es imprescindible que sea bajo la supervisión de un médico.

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