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Teria y Terapia: señales que indican su presencia

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Terapia psicológica

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¿Qué es el Teria?

Hablamos de la terapia acerca de el Teria, para referirnos al Trastorno de Restricción y Evitación de la Ingesta de Alimentos. Este se considera una trastorno alimentario infantil que difiere de aquellos denominados como anorexia y bulimia. Las personas que padecen el Teria, no están preocupados por el peso, aunque sí pierden mucho. Estas personas no comen debido a la textura de los alimentos, sabor o color, incluso muchos tienen miedo de poder llegar a vomitar o atragantarse con ellos, dando lugar a déficits alimentarios y nutricionales que les diferencia de aquellos que solo son «escrupulosos» con la comida.

Signos del Teria y diagnóstico

Normalmente, el Teria suele aparecer en edades comprendidas entre los 6 y 7 años, aunque puede darse hasta la edad adulta. Los síntomas suelen observarse cuando el niño muestra una exigencia extrema con todo lo relacionado con la comida. Incluso, suele evitar los entornos sociales o lugares en los que predomine la misma.

Los niños que presentan Teria suelen manifestar los primeros síntomas en forma de evitación, miedo intenso a poder atragantarse, vomitar o enfermar, comen muy lentamente, falta de apetito y muestras de ansiedad. Todo esto se suele manifestar ligado a una desnutrición severa. Igualmente, este trastorno puede ocasionar otro tipo de síntomas como por ejemplo falta del periodo menstrual, mareos, náuseas, debilitamiento, falta de memoria y concentración, sensación de frío, etc.

Referente a su diagnóstico y terapia, este se basa en la observación y visualización de la evitación y restricción de alimentos. Este es el primer síntoma de alarma. Otro de los síntomas para diagnosticarlo serían la pérdida de peso y dependencia de la alimentación enteral o de suplementos.

Teria y otros trastornos

El Teria suele crear comorbilidad con trastornos como la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo, o problemas del desarrollo neurológico como el TEA, TDH y TDAH.

Otros de los trastornos que conllevan la evitación y restricción de alimentación serían: alergias alimentarias, anorexia nerviosa, bulimia, ortorexia nerviosa, trastorno por atracón o el trastorno de pica. Cada uno de ellos lleva asociado unos síntomas específicos, pero a veces coinciden.

Es común que el Teria coexista con otros trastornos, especialmente los relacionados con la ansiedad y el espectro autista (TEA). Los niños con Teria pueden sentir una ansiedad intensa hacia la comida que consideran aversiva, lo que puede reflejar un patrón más amplio de ansiedad hacia nuevas experiencias o cambios. Además, el Teria a menudo aparece en niños que están en el espectro autista, quienes pueden tener sensibilidades sensoriales específicas que hacen que ciertas texturas o sabores de alimentos sean especialmente difíciles de manejar.

Además, el Teria puede relacionarse también con trastornos del desarrollo, como el Trastorno del Procesamiento Sensorial, donde el cerebro tiene dificultades para integrar información de los sentidos. Esto puede hacer que las sensaciones normales, como el tacto de ciertos alimentos en la boca, se perciban como abrumadoras o desagradables.

Para abordar el Teria es necesario un enfoque multidisciplinar que puede incluir terapia nutricional, intervenciones psicológicas con la familia para manejar la ansiedad asociada a la alimentación y, en algunos casos, terapia ocupacional para abordar las sensibilidades sensoriales. Este tratamiento integral ayuda a los niños a expandir gradualmente su variedad de alimentos aceptables y a mejorar su nutrición general.

Cómo tratar el trastorno por evitación restricción en la ingesta de alimentos.

Normalmente se suele tratar este tipo de trastornos mediante terapia cognitivo conductual individual y terapia familiar, para así poder entablar de nuevo una relación equilibrada con la comida y eliminar los miedos que pueda llevar asociados.

Se aconseja visitar a un psicólogo, nutricionista para que informe acerca de nutrición y distribución de comidas, un médico, por si necesitase cierto tipo de medicación o aporte nutricional, pero sobre todo, el apoyo incondicional de la familia. Sería idóneo que todos los profesionales que tratan al paciente, junto con los familiares, llevasen las mismas pautas, seguimiento y se comunicasen acerca del progreso.

En cuanto a la terapia psicológica, este es el componente más importante para abordar el trastorno. La terapia suele durar entre unos meses a años y en ella se haría hincapié en normalizar patrones de conducta alimentaria, reemplazar hábitos que no son saludables por aquellos que sí lo son, aprender a comprender lo que se come, mejorar las relaciones y trabajar los miedos ante la comida.

REFERENCIAS

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