¿Qué es el trastorno esquizoafectivo?

El trastorno esquizoafectivo es un desorden que combina síntomas de la esquizofrenia y de los trastornos del estado de ánimo. Así, por ejemplo, un paciente con esta enfermedad puede padecer delirios o alucinaciones, a la vez que depresión o manía. Los síntomas psicóticos y los del estado de ánimo pueden darse de manera simultánea o alternativamente. En definitiva, esta enfermedad afecta tanto la percepción del paciente como sus procesos emocionales.

Las personas con esta enfermedad suelen ver afectada de manera severa su vida personal y social; así, es frecuente una disminución del rendimiento académico o profesional de los pacientes, así como un acusado aislamiento social. Además, estas personas suelen tener dificultades para cuidar de sí mismas, incluso en las tareas más cotidianas; cuestiones como hacer la compra o cumplir con las tareas del hogar pueden convertirse en retos casi irresolubles.

Debido a sus características, a veces se confunde esta enfermedad con otras parecidas, hasta que se puede confirmar el diagnóstico. Este trastorno suele evolucionar de manera muy diferente en cada paciente; por este motivo, este desorden no se conoce en tanta profundidad como otras enfermedades mentales. No obstante, se considera que tiene un pronóstico bueno, con una mayor probabilidad de recuperación que la esquizofrenia.

¿A qué se debe el trastorno esquizoafectivo?

Al igual que con el resto de trastornos psicóticos, las causas exactas de esta enfermedad se desconocen. Por ello, se considera que tienen influencia múltiples factores, sobre todo los genéticos, ambientales y fisiológicos. En este sentido, se han identificado diversos factores de riesgo a la hora de la predisposición a padecer este desorden, como puede ser el tener antecedentes familiares con trastornos psicóticos o del estado de ánimo, estar sometido a un estrés intenso, o consumir substancias que alteren la percepción, como drogas o medicamentos.

Aunque es mucho más común en adultos, se trata de un trastorno que también se puede dar en niños. Además, se ha comprobado que es más frecuente entre mujeres que entre hombres. En cualquier caso, aunque no hay un consenso sobre su prevalencia exacta, se trata de un desorden relativamente infrecuente; los diversos estudios al respecto estiman que afecta a entre un 0,3% y un 0,8% de la población.

¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno esquizoafectivo?

Como ya se ha indicado, los síntomas pueden variar significativamente de una persona a otra. Por lo general, los pacientes experimentan fases en los que los síntomas varían su intensidad; así, se dan periodos en los que los síntomas se ven muy agudizados, seguidos de otros ciclos en los que parece experimentarse una mejoría. Estos periodos suelen ir sucediéndose alternativamente en el tiempo. Además, los síntomas psicóticos y los depresivos pueden darse a la vez, o también sucediéndose alternativamente unos tras otros.

Debido a la variedad sintomatológica de esta enfermedad, es necesario prestar especial atención para hacer un buen diagnóstico. Por ello, suele considerarse como significativa la concurrencia de varios de los siguientes síntomas:

Síntomas cognitivos

  • Presencia de delirios, esto es, de creencias firmes e inamovibles, pero totalmente falsas.
  • Alucinaciones visuales o auditivas, como ver cosas que no existen o escuchar voces.
  • Paranoia, creencia de que las personas que le rodean pretenden hacerle daño.
  • Dificultad para mantener la concentración, pensamiento desorganizado.

Síntomas conductuales

  • Aumento o disminución repentina de la energía y la actividad cotidiana.
  • Dificultades en la comunicación, como un diálogo incoherente o dando respuestas parciales no relacionadas con el tema de conversación.
  • Disminución en el rendimiento laboral o escolar.
  • Inhibición o retraimiento social
  • Abandono del cuidado personal, como la higiene, la vestimenta o la apariencia física.
  • Comportamientos de autolesión o suicidio.

Síntomas emocionales

  • Síntomas de depresión, como sentirse vacío, triste o inútil
  • Actitudes de estado de ánimo maníaco, con irritabilidad, distraibilidad, incremento de la actividad diaria o aumento de la autoestima.
  • Anhedonia, incapacidad para disfrutar cosas que eran consideradas placenteras.
  • Desinterés o indiferencia hacia el mundo exterior.

 Síntomas físicos

  • Pérdida o incremento del apetito, alteración severa de los patrones de alimentación.
  • Alteración de los patrones del sueño.
  • Pérdida o incremento acusados de peso.
  • Cambios en el aspecto físico.
¿Qué tipos de trastorno esquizoafectivo hay?

Esta enfermedad suele clasificarse en dos subtipos diferenciados, en función de los síntomas que presente:

  • Trastorno esquizoafectivo bipolar: el paciente experimenta síntomas de manía y de depresión mayor. Es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Generalmente las alteraciones anímicas son en forma de euforia, con incremento de autoestima o megalomanía; esto suele acompañarse de un aumento de la vitalidad y un comportamiento agresivo.
  • Trastorno esquizoafectivo depresivo: aquí, el paciente sufre únicamente síntomas de depresión mayor. Las manifestaciones más acusadas suelen ser de inhibición, pérdida de vitalidad, falta de apetito, dificultad para concentrarse o anhedonia; en estos casos, es más frecuente la tendencia a producirse autolesiones o incluso suicidio. Es más común entre adultos mayores.
¿Cómo se trata el trastorno esquizoafectivo?

Puesto que esta enfermedad es tan variable en función de cada paciente, igual sucede con el tratamiento a emplear. Por lo general, la intervención se suele dividir en dos etapas: en un primer momento, el objetivo es estabilizar al paciente, y en una fase posterior, lo que se busca es prevenir posteriores recaídas.

En la primera etapa, suele emplearse la medicación como primer recurso. Por lo general se utilizan tanto antipsicóticos como antidepresivos; mientras que los primeros tienen por finalidad eliminar síntomas como los delirios o las alucinaciones, los segundos persiguen estabilizar el estado de ánimo del paciente.

Una vez que esta primera etapa del tratamiento se ha desarrollado con éxito, suele comenzar la segunda fase. Aquí, se emplea la psicoterapia como medio para mejorar el estado anímico del paciente y mejorar su adherencia al tratamiento; se le proporcionan herramientas para conocer y controlar sus emociones, así como para poder adecuar sus comportamientos. En este sentido, la terapia que ha demostrado una mayor efectividad es la cognitivo-conductual.

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