¿Qué es el trastorno esquizofreniforme?

El trastorno esquizofreniforme es un punto intermedio entre el trastorno psicótico breve y la esquizofrenia. Sus síntomas son idénticos a los de la esquizofrenia, pero se diferencia de esta en su duración; este desorden se prolonga entre un mínimo de un mes y un máximo de seis meses.

Al igual que con la esquizofrenia, sus principales síntomas son los delirios y alucinaciones, discurso desorganizado, trastornos del pensamiento, etc. Suele presentarse con cambios en la actividad, una actitud impulsiva o un comportamiento caótico, etc; o al contrario, con una disminución drástica de la misma, falta de energía, actitud catatónica o abulia. Estos síntomas suelen aparecer de manera súbita, sin previo aviso, y con el tiempo desaparecerán del mismo modo.

En el momento de la aparición de este trastorno, es muy común que sea diagnosticado como esquizofrenia; esto es así dado que los síntomas son idénticos, y tan solo se identificará correctamente una vez haya remitido. Generalmente se necesita de una observación prolongada en el tiempo para determinar si se trata de una enfermedad u otra.

¿A qué se debe el trastorno esquizofreniforme?

Este trastorno se da a partes iguales entre hombres y mujeres, y suele desarrollarse en la adolescencia o adultez temprana. Al igual que con el resto de trastornos psicóticos, las causas de este desorden no se conocen en detalle; por este motivo, también se considera probable en este trastorno la existencia de factores bio-psico-sociales como posibles desencadenantes.

Parece clara la existencia de un factor genético o hereditario, pero sin embargo este no justifica por sí mismo la aparición de la enfermedad. Esto se debe a que es frecuente que las personas con este trastorno tengan un historial de antecedentes familiares, aunque sin embargo no todas las personas cuyos familiares han sufrido trastornos psicóticos o del estado de ánimo desarrollan esta enfermedad. Por tanto, cuando una persona tiene vulnerabilidad genética y además vive situaciones traumáticas, podría llegar a desarrollar este trastorno.

Otro posible factor desencadenante de esta enfermedad es el biológico. La segregación anormal de determinadas sustancias a nivel cerebral, como la dopamina o la serotonina, parece guardar relación. Por este motivo, en ocasiones se recurre al empleo de fármacos, para intentar normalizar las funciones biológicas del paciente.

¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno esquizofreniforme?

Los síntomas de este desorden son los mismos que los de la esquizofrenia y del trastorno psicótico breve; la única diferencia entre ellos es, por lo tanto, la duración de los síntomas. En el caso del trastorno esquizofreniforme, estos tienen una duración superior a un mes e inferior a seis meses.

  • Delirios:consisten en creencias falsas, extravagantes o erróneas. Son creencias muy firmes, incuestionables, a pesar de que no existe ninguna evidencia que las contraste. Se basan en ser “convicciones” del paciente, a quien no se le puede convencer de que sean falsas, por muchas pruebas que se le aporten.
  • Alucinaciones:son percepciones sensoriales (auditivas, visuales, olfativas, etc.) que tiene la persona sin que exista un estímulo físico presente. Así, se pueden escuchar voces sin que haya ningún sonido en la habitación, o tocar algo que no existe. Estas alucinaciones se pueden tener conjuntamente, esto es, ver y oír algo inexistente al mismo tiempo.
  • Lenguaje irregular:esto implica un habla desorganizada o incoherente, o en ocasiones incluso incapacidad para hablar. A veces puede tratarse de una dificultad para vocalizar adecuadamente las palabras, o simplemente saltar de un tema a otro. En otras ocasiones, puede consistir en la invención de sonidos o palabras sin sentido, que nadie puede entender.
  • Comportamiento desorganizado:a veces el comportamiento del afectado cambia sustancialmente respecto a su actitud habitual; esto podría consistir, por ejemplo, en actitudes extrañas o desconfiadas, bruscos cambios anímicos, o dificultad para recordar sucesos pasados. Otras veces consiste en una inmovilidad total del cuerpo, entrando en un estado catatónico.

Junto a estos, también es frecuente la aparición de síntomas negativos, como pueden ser la falta de energía o motivación, la incapacidad emocional o para sentir placer, o el retraimiento o aislamiento social.

¿Qué tipos de trastorno esquizofreniforme hay?

A pesar del parecido entre la esquizofrenia y el trastorno esquizofreniforme, la clasificación de sus subtipologías es diferente. En la esquizofrenia es frecuente la diferenciación entre distintas variantes del trastorno, como pueden ser por ejemplo la esquizofrenia paranoide, la esquizofrenia desorganizada, la esquizofrenia catatónica, etc. Sin embargo, en el trastorno esquizofreniforme no se suelen emplear subclasificaciones. Esto se debe a que, debido a la corta duración del trastorno, es difícil desarrollar un cuadro sintomático completo.

Por el contrario, el trastorno esquizofreniforme suele dividirse en dos grandes grupos diferenciados:

  • Tipo depresivo:se aplica esta categoría únicamente cuando en los síntomas del paciente hay episodios depresivos mayores.
  • Tipo bipolar:se aplica esta clasificación cuando el cuadro se debe a un episodio maníaco o un episodio mixto.
¿Cómo se trata el trastorno esquizofreniforme?

Uno de los primeros pasos que suele requerirse en el tratamiento de este desorden es la hospitalización del paciente; esto, no obstante, dependerá de la gravedad de los síntomas del paciente y de si hay o no apoyo familiar. Esta hospitalización tiene por principal finalidad profundizar en el diagnóstico y descartar una posible esquizofrenia, así como proteger al paciente. Esto se debe al riesgo de que el afectado pueda producirse autolesiones, dañar a otras personas, o incluso cometer suicidio; además, así se pueden atender sus necesidades básicas, ya que posiblemente no esté en condiciones de valerse por sí mismo.

Más allá de la hospitalización, el abordaje que mejores resultados da suele ser la combinación de terapia psicológica y farmacológica. Además, está demostrado que cuanto antes se inicien los tratamientos mejor pronostico tendrá el paciente.

A nivel farmacológico, se suelen emplear medicamentos neurolépticos o antipsicóticos, con el fin de reducir los síntomas de la psicosis. Con esta medicación se reducen los síntomas en un primer momento, y posteriormente se previenen posibles recaídas; en este caso, las dosis de mantenimiento suelen ser menores que las iniciales del comienzo del tratamiento.

La intervención psicológica suele comenzar una vez que el paciente ya se ha estabilizado con la medicación. En estos casos, se suele emplear la formación en estrategias de afrontamiento, la psicoeducación y la terapia ocupacional. Con todo esto se pretende favorecer la vuelta gradual del paciente a su vida cotidiana. Tras esto, suele ser necesario mantener un seguimiento periódico del paciente para solucionar posibles problemas y prevenir eventuales recaídas.

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